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Monóbologo interior de @harmodio, maestro de obra electro.literaria (y un tropo entre paréntesis agrega: una bicicleta huiqui descendiendo a toda lentitud por la carretera vecinal del la literatura open source).

Archivos en la Categoría: traducciones a la que te criaste

Últimos fragmentos de un largo viaje.1

Un [ joven/frío/científico ] doctor le diagnostica a Christiane Singer seis meses de vida y un tumor. Ella toma su pluma y escribe Derniers fragments d’un long voyage: un puñado de páginas literales, en el umbral de la despedida definitva, en donde una adicta a la vida toma el cáncer como una pista de despegue para emprender un [altamente literario] vuelo espiritual. Ya existe una versión en español pero está agotada, y como quería compartir ciertos fragmentos de este vuelo lírico y vital con seres muy muy queridos aquejados de cáncer, heme aquí traduciéndolo, poco a poco, libremente y “a la que te criaste” (que decía Cortázar).

1

[…] Otra cosa peligrosa y superflua en este estado mío de enfermedad es precisamente pensar en la enfermedad. ¡Sin embargo sería temerario dejar la medicina en posesión exclusiva de los médicos!

Seamos claros. Cuando analizamos todo científicamente obtenemos (obvio) resultados puramente científicos. La ciencia engendra ciencia: tautología perfecta. Sistema cerrado sin amenaza alguna en el horizonte. Tenemos resultados pero no frutos. Para que haya frutos, el uno tiene que reventar: para que haya frutos se necesitan dos. A la horizontal del conocimiento habría que adjuntar la vertical de la incógnita doblemente desconocida. Sólo cuando el horizonte científico de lucidez e investigación se junta con la vertical del secreto es que el fruto puede nacer plenamente. Cuidaré que así sea, al menos en mi consciencia. Para lo cual habrá que aguantar mucho tiempo (demasiado tiempo) la presión del no-saber (no-conocer). La modernidad, al soltar sobre nosotros las hienas de la urgencia, vuelve impracticable el acceso a las incógnitas verticales. Además, ¡cuanta gratitud frente al tiempo que se abre ante mí a partir de ahora, otorgándome una libertad que será (al menos así lo espero) cada vez más grande!

Desde ahora, toda mi atención estará concentrada en un solo verbo: ser… ser… ser… ser… […]

Derniers fragments d’un long voyage
Christiane Singer

Aeropuerto de Sao Paulo, 26/oct/10

Apenas aterrizando, los brasileños le aplauden al piloto o a la suerte o a la vida sin ninguna vergüenza de clase. El mismo acto en México es inmediatamente condenado y etiquetado en el preciso organigrama de la socieda de castas. // Magnífico mestizaje el de este pueblo. Todos se parecen a algún futbolista que conozco. // La gente se habla, se entreayuda, conversa espontáneamente, improvisa la convivencia: no hay miedo al contacto. Adiós Europa. // Letreros vistos: BOMBONIERE E CONVENIENCIAS. // Las empanadas del aeropuerto, muy buenas. Una de carne, otra de Quiejo. Tres horas por matar en el aeropuerto. Traduzco un pasaje edípico de La promesa del alba, de Romain Gary:

Era seguro, pero yo no lo sabía. No fue hasta los cuarenta que comencé a comprender. No es bueno ser tan amado, tan joven, tan pronto. Adquiere uno malos hábitos. Uno se cree que ya ha llegado. Uno se cree que eso existe allá afuera, que eso se puede volver a hallar. Uno cuenta con eso. Uno observa, se ilusiona, espera. Con el amor materno, la vida te hace una promesa que no cumple nunca. Luego uno se ve obligado a comer frío hasta el final de sus días. Después de eso, el que una mujer te tome entre sus brazos y te estreche contra su corazón son nada más condolencias. Uno regresa siempre a ladrar en la tumba de su madre como un perro abandonado. Nunca más, nunca más, nunca más. Que los brazos más adorables estrechen tu cuello, que los labios más dulces te hablen de amor: tú ya estás al corriente. Pasaste por la fuente muy temprano y te la bebiste toda. Te puedes tirar por doquier cuando la sed regresa: ya no hay pozo, sólo espejismos. Al despuntar el alba, tú ya habías hecho un estrecho estudio del amor: te has documentado. Por doquiera que vayas llevarás en ti el veneno de las comparaciones y te la pasarás esperando eso que recibiste ya.

i.ching.hexagrama.5: la espera

Tomado del I-Ching (Libro de las Mutaciones)

Traducido del chino por Richard Wilheim

Su La espera (o la nutrición)

Arriba: lo insondable: el agua

Abajo: lo creador: el cielo

juicio

Si eres sincero, poseerás la luz y el éxito

La perseverancia trae buena fortuna

Es propicio cruzar las grandes aguas

La espera no es una esperanza vana. Su certeza da la luz que conduce a alcanzar el fin, y esto a su vez a la perseverancia que acarrea la buena fortuna y confiere la fuerza para cruzar las grandes aguas. Estás frente al peligro y debes sobreponerte. Ni la debilidad y ni impaciencia pueden ayudarte. Sólo el hombre fuerte puede encarar su destino, porque su seguridad interior le permite resistir hasta el final. Esta fuerza se te revelará bajo la forma de una sinceridad inflexible hacia ti mismo. Sólo hasta que tienes el valor de encarar las cosas tal cual son, sin ilusiones ni desencantos, es que una luz surge de la realidad y te permite reconocer el camino de la realización. A este reconocimiento deberán corresponder acciones resueltas y perseverantes. Porque sólo el hombre que enfrenta su destino con resolución es capaz de tomar su devenir en mano: entonces podrá cruzar las grandes aguas, y será capaz de tomar las decisiones necesarias y sobreponerse al peligro.

imagen

Las nubes se levantan hacia el cielo

La imagen de LA ESPERA

De esta forma, el hombre noble come y bebe; está contento y de buen humor.

Las nubes se hacen del cielo y esto es un signo de que va a llover. No hay nada que hacer entonces, salvo esperar que caiga la lluvia. Lo mismo en la vida, cuando el destino se está preparando. Todavía no aún no ha llegado la hora, por tanto uno no debe interferir ni forzar innecesariamente las cosas. Calladamente, hay que fortificar el cuerpo con comida y bebida y la mente con contento y buen ánimo. Es destino llega por sí mismo: entonces uno está listo.

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Espera en el prado

Es propicio permanecer en lo que dura

Sin culpa.

El peligro aún no está cerca. Uno espera en la pradera. Las condiciones son simples, pero en el aire ya flota cierto sentimiento de premura. Uno debe continuar con la vida normal por el mayor tiempo posible. Sólo así se puede prevenir el gasto prematuro de fuerzas y permanecer libre de la culpa o el error que más tarde se convertiría en fuente de debilidad.

segunda línea

Espera en la arena

Hay maledicencia

El fin trae buena fortuna

El peligro se aproxima. La arena está cerca del banco del río, símbolo este del peligro. Se gesta el desacuerdo. Nace un malestar general donde la gente se culpa mutuamente. El que permancezca en calma logrará llegar a su fin. Los chismosos terminarán por callarse si no se otorga el gusto de hacerles caso.

tercera línea

La espera en el lodo

Trae la llegada del enemigo

El lodo no es un buen lugar para esperar: ya se siente la humedad de la corriente. En lugar de haber reunido la fuerza para cruzar el río de un golpe, uno ha hecho un intento prematuro que no ha lo ha llevado más allá del banco de lodo. Esta lamentable situación es una invitación para que el enemigo saque ventaja naturalmente. La precaución y el sentido de la seriedad de la situación son los únicos medios para salvarse del daño.

cuarta línea

Espera en la sangre

Sal del hoyo

La situación es extremadamente peligrosa. Gravedad extrema, ahora de vida o muerte. El baño de sangre parece inminente. No hay marcha adelante ni atrás: nos han cortado la retirada, como al fondo de un hoyo. No hay más que resistir y dejar que el destino siga su curso. Esta compustura nos previene de agravar el problema con cualquier cosa que hagamos: es la única manera de salir de tan peligroso hoyo.

quinta línea

Espera en la carne y la bebida

La perseverancia trae buena fortuna

Incluso en medio del peligro hay momentos de paz, donde las cosas van relativamente bien. Con la fuerza interior necesaria, hay que aprovechar esos intervalos para fortificarse en vista de un nuevo combate. Habrá que saber cómo disfrutar el momento si perder de vista el objetivo: la perseverancia es indispensable para la victoria. / Esto aplica también para la vida pública: no es posible alcanzarlo todo de golpe. […] Aquí radica el secreto de todo el hexagrama, que se diferencia del 39Chin (obstrucción) en que aquí, mientras uno espera, está convencido de que nada en el devenir le robara la calma y la paz que procura el gozo interior.

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Uno cae en el hoyo

Tres huéspedes llegan sin invitación

Hay que honorarlos: así la fortuna llegará al fin

La espera ha terminado: no hay manera de eludir el peligro. Uno cae en el hoyo y hay que resignarse a lo inevitable. Todo parece haber sido en vano. Sino embargo es precisamente en este estado de desamparo que las cosas toman un giro imprevisto. Sin intención alguna, se produce una intervención exterior cuyo significado uno no solamente no conoce, sino que se pregunta si busca la salvación o la destrucción. Hay que guardar la movilidad interior: la actitud justa no consiste en atrincherarse en uno mismo y oponer resistencia, sino en saludar con respeto este nuevo giro del destino. Así uno termina por salir del peligro y todo va bien. Hasta la felicidad se presentan al principio bajo una apariencia sospechosa.

intratable

Tomado de Fragmentos de un discurso enamorado

De Roland Barthes

AFIRMACIÓN. Contra viento y marea, el sujeto afirma el amor como un valor.

1. A pesar de las dificultades de mi historia, a pesar del malestar, de las dudas, de la desesperación, a pesar de mis ganas de huir, no puedo dejar de afirmar el amor como un valor. […] Este empecinamiento es la protesta del amor: bajo el concierto de “buenas razones” de amar diferentemente, de amar mejor, de amar sin estar enamorado, etc., una voz terca se oye decir que dure un poco más: es la voz de lo Intratable enamorado.

[…] El mundo somete toda empresa a una alternativa: éxito o fracaso, victoria o derrota. Yo protesto por otra lógica: soy a la vez contradictoriamente feliz e infeliz: “triunfar” y “fracasar” no tienen para mí más que un sentido contingente, pasajero (lo cual no impide la violencia de mi pena ni de mi deseo); eso que sorda, obstinadamente me anima no es para nada táctico: yo acepto y airmo, al margen de lo falso y lo verdadero, fuera del triunfo y el fracaso: me he retirado de toda finalidad, vivo al ritmo del azar (la prueba es que las figuras de mi discurso caen como golpes de dados). Enfrentado a la aventura (lo que adviene) no salgo ni vencedor ni vencido: soy trágico.

(Se dice: este tipo de amor no es viable. Pero ¿cómo sopesar la viabilidad? ¿Por qué eso que es viable debería ser un Bien? ¿Por qué durar debiera ser mejor que arder?)

Ausente

Tomado de Fragmentos de un discurso enamorado
De Roland Barthes

AUSENCIA: Todo episodio de lenguaje que pone en escena la ausencia del objeto amado –cualesquiera que sean las causas y la duración – y tiende a transformar esta ausencia en prueba de abandono.

1. Tantas melodías, tantos lieder, tantas canciones sobre la ausencia amorosa. Y, sin embargo, no encontramos esta figura clásica en el Werther. La razón es simple: en él, el objeto amado (Charlotte) no se mueve; es el sujeto amoroso (Werther) quien, en determinado momento, se aleja. Ahora bien, no hay más ausencia que la del otro: es él quien se va, soy yo el que se queda. El otro está en estado de partida perpetua, de viaje; su vocación es migratoria, huidiza; yo soy el que ama, mi vocación es la opuesta: sedentaria, inmóvil, dispuesta, a la espera, apilado en un rincón, en sufrimiento, como un bulto extraviado en la estación del tren. La ausencia amorosa va sólo en un sentido, y no se puede decir más que a partir de quien se queda –nunca de quien se va: yo, siempre presente, no se puede constituir más que frente a ti, sin cesar ausente. Decir la ausencia es postular que el lugar del sujeto y el lugar del otro no se pueden permutar; decir la ausencia es decir “me aman menos de lo que yo amo”.

2. Históricamente el discurso de ausencia ha sido enunciado por la Mujer: la Mujer es sedenaria, el Hombre es cazador, viajero; la Mujer es fiel (espera), el hombre trota mundos (navega, seduce). Es la Mujer quien da forma a la ausencia y construye su ficción, porque ella tiene tiempo, de tejer, de cantar, […] las canciones de Hilanderas dicen al mismo tiempo la inmobilidad y la ausencia. De aquí se deduce que en todo hombre que habla de la ausencia del otro se declara lo femenino: este hombre que espera y sufre ha sido milagrosmente feminizado. Un hombre no se feminiza porque sea invertido, sino porque está enamorado. (Mito y utopía: el origen perteneció, el avenir pertenecerá a aquellos en quienes se halle lo femenino).