malversando.blog

Monóbologo interior de @harmodio, maestro de obra electro.literaria (y un tropo entre paréntesis agrega: una bicicleta huiqui descendiendo a toda lentitud por la carretera vecinal del la literatura open source).

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Propósitos para una década que empieza

Primer post del 2010. Malversando y su red de concesionarias desean un feliz 2010 a todas las criaturas cuya organización se compone de carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno. / He aquí los propósitos para.literarios de este escriblogro en la década que empieza:
1.- Terminar los Ejercicios de español para actriz. Una actriz porno gringa secuestrada en Ecatepec, que aprende la lengua de sus secuestradores. Construir a los personajes en torno al eje de los valores de clase media.alta: bienestar burgués, racismo, clasismo, religión, buena conciencia. / Ayer vi Blow up (Antonioni) en un DVD comentado por un especialista que explicaba que el significado es colectivo o no significa nada: el sentido es una construcción de un grupo de personas: un significado confinado a una sola persona es locura o alucinación: para tener sentido, el significado debe compartirse, transmitirse, propagarse como una infección por virus. / Un libro contra esos falsos consensos colectivos que tanto significan en latinoamerica: servidumbre, obediencia, egoísmo de clase, exclusión.
2.- Máquina literaria Uno: El huiqui.escritorio. Una máquina que permita reescribir cualquier texto publicado en papel o en internet. Una máquina que, según los principios del manifiesto huiqui, construya un texto colectivo a partir del árbol de autores que, en pleno uso de sus derechos de lector, modifican todo aquello que consideran modificable en el original.
3.- Huiquificar la novela de Taibo y Marcos (muertos_incómodos.taibo.marcos.harmodio.wiki). Una novela potencialmente buena, que por las prisas, los reflectores y los ajustes de cuenta extra.literarios fracasa dejando en el lector una sensación de oportunidad perdida. Huiquificar aquí significa meter la novela a un taller donde se le alinee, se le balancee, se le aprieten ciertas tuercas y se le cambie el carburador.
4.- Terminar el balSac: novela interminable, que cuando empieza a despegar se me cae y tengo que volver a empezar de cero. Una novela sobre una máquina de narrar. Una novela donde la voz se construye literal y literariamente a partir de las partes (los órganos) de sus personajes. Una sintáxiso progresiva que empieza sin puntos ni comas ni mayúsculas ni acentos (una sintáxis sin aire) para progresivamente construirse, usarse y destruirse. Una novela sobre un sacerdote Camboyano que se enamora de alquien que no está enamorado de él, y sobre otra mujer que se enamora del sacerdote camboyano que no está enamorado de ella, y sobre un hombre que se enamora de la mujer enamorada del sacerdote camboyano y así sucesivamente. Una novela sobre una máquina de narrar que narra la recursividad infinita del amor en uno de tantos mundos posibles.
5.- Máquina literaria Dos: el proyecto Pierre Menard. Un sitio web en el que sea posible reescribir una novela con las mismas palabras, los mismos puntos y las mismas comas que el Quijote. Un escritorio colectivo donde el corrector de estilo corrige algo más que el estilo: ¿cuántas palabras, cuántos puntos, cuántas comas nos faltan para crear un texto a partir de los mismos ladrillos que el Quijote? / Este texto repetiría el gesto del conquistador que destruye un templo para construir otro un nuevo culto con las mismas piedras.
6.- Máquina literaria Tres: un juguete literario por internet donde los juegos del OULIPO sean traducidos a la lengua española.
7.- Intervenir la literatura con técnicas de Tratamiento Automático de la Lengua. Traicionar por partida doble al investigador y al escritor: resumen automático de La Comedia Humana, motores de búsqueda infernal en Dante: malversar la tecnología para el bien y el mal de la literatura.

James Thierrée

Gracias a Vania por invitarnos al Théatre de la Ville el 24 de diciembre. Vimos el espectáculo RAOUL de James Thierrée, un artista plástico cuya materia empieza en su propio cuerpo, prosigue con el espacio y se detiene (provisionalmente, pues JT pertenece a esa categoría de artistas que nada detiene) en los elementos estructurales del teatro: música ambiental, público, telón, proscenio, aplausos, agradecimiento.

Thierrée revisita los movimientos más modestos del cuerpo: una pierna cruzada, el vaivén de una mecedora o el vuelo de una mano hacia la barbilla para pintar la lucha cotidiana del hombre consigo mismo. Así empieza todo: un hombre en su casa intentando leer. A lo largo de 80 minutos Thierrée construye un poema dramático espacial habitado por un bestiario arquitectónico: varillas, velas de barco, animales de fortuna, cabezas de caballo de Troya con los elementos estructurales expuestos. Thierrée, poeta del cuerpo y del columpio, reta las tres dimensiones del espacio torciendo la cuarta: la de los símbolos.

En mitad de la puesta en escena, el artista (payaso, trapecista, bailarín, Chaplin) corre por el escenario con un espejo circular enorme, flexible, apuntándolo hacia el público. Nuestro reflejo colectivo de espectadores de teatro deslumbrados recorre la circunferencia del espejo en manos del artista, quien de pronto prestidigita su desaparición del otro lado del espejo para reaparecer entre nosotros, entre el público.

Los elementos estructurales del teatro son violentados en sentido contrario, es decir sentido del humor. Thierrée enciende las luces del teatro en mitad de la puesta en escena, la música se extingue y el actor se queda al centro del proscenio, preguntándose qué hace ahí toda esa gente. O se columpia del telón, o finta a los espectadores al final de la obra con un discurso de agradecimiento que nunca llega.

Arte puro y a la vez mestizo: su cinta canela poética se adhiere por igual a la danza, al clown, al mimo, al teatro, al Tarzán equilibrista. Su narrativa se construye entre los gags de Chaplin, la suerte de circo y el pathos narrativo de la telenovela.

Que el 2010 se abra bajo los auspicio del artista total, del artista libre cuya compulsión poética infecta cada gesto y cada frase de su dicho. Que el año que entra creamos y creemos lo que haya que crear y creer sin temor ni complejo ni mojigatería: agarra tu texto, tu canción, tu pintura, tu chiste por los cuernos y dale. Felices fiestas, feliz año, feliz novela.

martes, passage.molière (3h17)

Convalecencia: estable. Mañana voy al doctor. A ver si ya me dan fecha de operación. En el inter, ejercito el menor movimiento posible: mi casa es mi cama.

Escritura: me dispongo a concluir la historia del señor de la R. Sinopsis: la historia de una familia de Atzolco. El papá, indocumentado en Estados Unidos. La mamá vende tamales en Izcalli Ecatepec. El hermano es secuestrador. La hermana es imaginaria. Los secuestrados viven en el sótano. El adolescente sueña con una actriz porno con la que se mastruba vía Internet. La actriz porno viene a México. La actriz porno es secuestrada en el Auditorio Nacional y confinada a un sótnao de Atzolco. El adolescente le enseña a hablar español. Ella inicia sexualmente al adolescente. Contra su familia, contra su país, contra su policía municipal, el adolescente se libera y la libera. /  Cuestiones: adquisición paralela de una lengua y un cuerpo. Aprender a hablar/ aprehender el deseo. Otras cuestiones: injusticia social, definiciones, construir una prosa injusta, que juzga sin piedad los valores burgueses de la clase media mexicana mientras pasa por alto el horror del secuestro. Ese es el plan para hoy. Habría que apurarse. Ya son las cuatro de la tarde.

Lectura: Descubro a Gonçalo M. Tavares, escritor angoleño-portugués publicado por Almadía. Jerusalén es una novela perturbadora, un Hombre sin atributos ni colesterol, una atribulada crónica de cuatro nombres propios: el verdugo, la víctima y una pareja de padre.madre por accidente, que en el acto de dar y quitar la vida balancean por casualidad los libros contables del horror y la injusticia. La trama se administra de dos en dos: el investigador y la esquizofrénica, el ex.soldado y la prostituta, la esquizofrénica y el cojo, el investigador y el director del manicomio. Los capítulos casi no tienen título: apenas la enumeración de los principales personajes que en él participan. / Tavares fija su texto sobre el nombre propio, Jerusalén no es una ciudad, sino una evocación tamaño aleph desde donde es posible contemplar en toda su amplitud el abanico del horror humano: del verdugo con horarios de oficina a la víctima en silla de ruedas. / No hay en Jerusalén una estructura cronológica, sino un hilo ensayístico por donde los personajes caminan como en una cuerda floja. La prosa es densa, sustanciosa, no hay en ella paja ni espuma. / Leo a Tavares en dos noches. Lo releo con Hanna en voz alta. Me encanta Tavares. He aquí un fragmento.

Llegaré a una conclusión sin precipitaciones, sin gritos, sin sentimentalismos inútiles. Llegaré hasta allí racionalmente, con ponderación, lógica, secuencia. Nada será creativo, espontáneo o improvisado. Soy médico, tengo instrumentos, he aprendido a pensar de un modo determinado, tengo un plan, ya te lo he dicho: primero, recoger toda la documentación posible a fin de elaborar la gráfica de la distribución del horror a lo largo de los siglos. No sé qué resultados encontraré, pero hay algo que me hace prever una regularidad repartida en curvas que se repiten como un electrocardiograma humano, eso es, como en el recorrido que hace el corazón de una persona normal. Es esa distribución de curvas lo que espero encontrar, la regularidad del corazón de la Historia, como si fuese la otra cara de la regularidad del corazón de un hombre, ambas gráficas con sus picos, con sus caídas, pero por encima de todo con sus repeticiones, con sus previsibilidades, con su normalidad. La historia del horror es la sustancia determinante de la Historia, y toda la Historia posee una normalidad, nada existe sin normalidad. Y del mismo modo que las hojas cuadriculadas de un electrocardiograma permiten ver la  salud o la enfermedad de un hombre, yo veré en la gráfica resultante de mis estudios la salud y la enfermedad, no de un solo hombre, no de un solo individuo, sino de los hombres en su conjunto; del colectivo, de la totalidad del más relevante y abyecto comportamiento humano. Con esa gráfica comprenderé al fin lo que tantos han intentado comprender, ni más ni menos que esto: si la Historia está enferma o sana, si la Historia avanza en el buen o mal sentido, si hay un progreso en el estado clínico, déjame que hable así, si hay o no mejoría en el estado clínico de la Historia o si, por el contrario, el estado del mundo empeora, se degrada, desarrolla infecciones, debilidades. […] Sin embargo albergo un temor, un temor más grande aún que el de comprender que el estado clínico de la Historia empeora día tras día o siglo tras siglo, un temor más grande aún que el de llegar a resultados que demuestren que la intensidad de la relación horror/tiempo no ha hecho más que aumentar. Si la gran esperanza es que el horror, al fin y al cabo, haya disminuido en una progresión gradual y objetiva, de tal modo que se pueda, por ejemplo, prever que en el año 6000 habrá terminado del todo, que desaparecerá de la Historia, si ésa es la gran esperanza, el gran temor no es entonces el del final de esa Historia (como la línea súbitamente horizontal del electrocardiograma del hombre que acaba de morir), sino que la gráfica revele una estabilidad, una estabilidad aterradora, una constancia del horror en el tiempo, un mantenimiento de la normalidad del horror que acabe definitivamente con toda esperanza. La curva visible en los tres primeros siglos después de Cristo repitiéndose cada tres siglos. Es esta repetición de las curvas, es este tedio lo que más temor me genera. Si el horror disminuye se deduce que seremos más felices dentro de cien generaciones, mientras que si el horror va en aumento esta Historia acabará, pues el horror final no dejará nada tras de sí. Y después sí, podrá surgir ora Historia mejor, más ética. Ambas hipótesis nos infunden optimismo. Pero si el horror es constante, entonces sí que no habrá esperanza. Ninguna. Todo seguirá igual.

oda enyesada al rugby (parte 2)

Una oda enyesada es una composición poética del género lírico envuelta por una capa de sulfato de calcio hidratado, blanco por lo común, tenaz y blando. Para poner en práctica (es decir, en texto) una oda enyesada, es necesario que el bardo se encuentre quieto pero no de cualquier quietud, sino quieto de quietud dócil, paciente, administrada por vía oral tres veces al día: quieto de convalecencia.

Cuenta la leyenda que el rugby nace un día cualquiera del siglo XIX, durante un partido de futbol, cuando el joven William Webb Ellis se insubordina contra las reglas, toma el balón con las manos y se echa a correr como ratero consumando así la separación. Las causales son varias: primero geométricas (ovoide contra esfera), luego físicas (fuerza contra habilidad), al final éticas (honestidad contra marrullería). Ésta última enorgullece por igual a jugadores y aficionados al rugby, que ante el chiquero moral del futbol se jactan de practicar un deporte de damas y caballeros, donde no se engaña, donde nadie cuestiona el juicio de los árbitros y donde el respeto al contrario tiene consecuencias concretas: al final del partido ambos bandos departen cordialmente la cerveza tibia y la comida. A esto se le llama “el tercer tiempo”.

En mi natal Ecatepec yo jugaba futbol llanero. Era defensa central. Jugaba todos los domingos. Dejé el futbol por la literatura: el primer taller literario al que asistí ocurría en domingo, día de guardar para la iglesia futbolera. Hubo que elegir y preferí la literatura. Futbol y literatura son actividades igualmente marrulleras: el novelista necesita engañar, simular, mentir tanto como el futbolista. El lector es un árbitro al fin.

Creo que esto no es una oda. Más bien es una elegía: composición poética del género lírico donde se lamenta un acontecimiento digno de ser llorado: sulfato de calcio hidratado con lágrimas deportivas. Elegía enyesada, pues. ¿Qué se llora? Un tránsito fallido. El futbo.novelista con la cabeza hundida en rugby buscando elevación moral y muscular. El amante metido en rugby buscando dilatar unos cuantos milímetros el diámetro de las pupilas de su mujer. El hombre metido en rugby buscando a otros hombres con quienes ejercer violencia entre caballeros. Y el borracho bañado de sudor y cerveza imaginaria, esperando ansio.gozosamente el tercer tiempo. Y en el parpadeo de una tacleada los ligamentos se rompen y hay que operar. Eso se llora.

continuará…

oda enyesada al rugby (parte 1)

Empecé a jugar rugby hace tres o cuatro meses. Ni siquiera conocía las reglas. Los pocos partidos que había visto por televisión me habían aburrido tediosamente. Aburrirse tediosamente es redundante, como redundantes me parecían esas montañas de héroes de calendario nadando sobre otros héroes a la caza de un balón invisible enterrado bajo un mar de músculos.

Hasta una tarde en que mi jefe del trabajo envió un correo colectivo cuyo objeto rezaba: ¿AMA USTED EL LODO? El correo contenía una invitación para formar parte de un equipo de rugby: los Old coyotes, que juegan en una liga de jugadores veteranos donde el espíritu de competición es secundario: lo que cuenta es el placer del juego. En mi mente el rugby apareció inofensivo como un partido de badmington entre jubilados.

Acepté por dos razones. La primera: congraciarme con mi jefe del trabajo. La segunda: despertar la admiración de mi mujer. Aquí es necesario abrir un paréntesis para mostrar el calendario que el seleccionado nacional publica año con año; en él, los mejores jugadores de rugby del país aparecen semidesnudos en posiciones altamente eróticas. Alguna vez estuve en una fiesta de cumpleaños donde un amigo homosexual recibió ese calendario envuelto para regalo. El calendario fue estudiado milimétricamente por los asistentes. Las pupilas de mi mujer se dilataron con un diámetro inusitado. En mi imaginación, tres meses de entrenamientos de rugby transformarían mi raquítico esqueleto en un arrecife de virilidad: un banco de fibra muscular donde las pupilas de mi mujer encallarían diametralmente. Me estoy poniendo lírico. Debe ser el yeso.

continuará…

sábado, passage.molière (11h35)

Ha sido un mes de septiembre soleado. Han sido dos años duros. Ha sido un túnel, tanto para el blog como para el escriblogro que lo contiene. Pero hay formas incontenibles, o narcisismos inmarcesibles (esta última metáfora parece extraida de un discurso mafio.político): digamos mejor: inmarchitables narcisismos que regresan siempre a morderse la cola, a contar su vida, a decir: obtuve lo que deseaba (publicar), me explotó en la cara, ya regresé a esta forma mía que me vio nacer y que ahora se encuentra súbitamente envejecida: el blog. / Desde el alumbramiento de Musofobia, hace un año y cacho, no hubo manera de que este blog levantara cabeza. Se le sentía solo, viejo y acartonado: como danzando para públicos imaginarios. Había que darle una sacudida. Regresar al origen: el del espejo exhibicionista que en sus buenos días tiene algún interés, y en sus malos es un libro contable que da fe de los avatares de un ejemplar más de la especie, un granito de carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrogeno y lenguaje rindiendo sus cuentas, diciendo, diciéndose: aquí estoy mientras dure. / Así que con la venia de la concurrencia, se retiran los cortinajes de cartón y se regresa a aquella modesta empresa de dar el parte de paz (mientras dure). / Reporto que tengo un chingo de trabajo, reporto que trabajo construyendo sistemas de resumen automático dentro de una disciplina científica periférica: el Tratamiento Automático de la Lengua. Repórtole que vivo con Hanna, una mujer de belleza y temple, junto a quien en las buenas subo al Himalaya y en las malas buceo por el bolsón de Mapimí. Reporto también que en dos meses perderé mi trabajo porque así lo estipula el contrato y esto no es una tragedia ni un atropello: la fecha se conocía desde que lo firmé hace dos años. Reporto un mes de septiembre inauditamente soleado por estos rumbos de Saint-Ouen, que a todo esto está en Francia, a unos 400 metros de su capital. En fin, me reporto aquí de nuevo, mi general, listo para dar fe de las intrascendencias cotidianas, dispuesto a librar la modesta batalla diaria del exhibicionismo, libre ya de ese fardo de la respetabilidad que este teniente de la pluma creía deber mantener por el sólo hecho de haber publicado un atajo de papel llamado Musofobia. Sea el que es, soldado, tenga su pluma, teniente, vuelva a aquel tono anterior ligero: esto no es más que un ping-pong diario, quince minutitos para calentar la mano: reportándome aquí, mi general, a punto de retomar la escritura con un cafecito instantáneo. / Acepto que esta pesadona prosa está muy castigada por la lectura del Pancho Villa de Taibo. / Sabadito, mediodía: váyase a usted a escribir: mañana seguimos platicando.

Frases finales para terapia lacaniana

Quiero ser uno más

Yo tengo algo que ella no tiene

Submasculino 1

El Santo: yo soy el santo.

Quiero matar a la moribunda para vivir

Mi deseo le pertenece a eLLa

Tengo que pasar el examen

No soy el novio

Una culpa de muerte

Nazario Bañuelos Sánchez

NORTE: la culpa, la muerte

ESTE: la libertad (China es peligrosa)

SUR: la vida, la escritura, amar

OESTE: la obligación, el examen, la carcel

Cada acto mío puede matar a alguien

Amar es obligarse

Cuándo y cómo pierdo mi lugar

¿Dónde está el bebé de Joaquín?

La señora Manzanares

¿El otro o elotro?

Como no tiene deseo, no puede engañar

Hoy la vi

Sujeto Omitido.com

Para que no se enferme ni me grite ni me malquiera

Me encanta irme sin pagar

Siempre me he sometido, nunca me he comprometido

Sueño mucho con tu ex

Ya me cansé de escribir dramas

El hombre que no soportaba el NO

Dejar de poseer, dejar de estar

Empezar a ser

jueves, fontenay.aux.roses (12:06)

Extractos del blog de Azorín (intitulado El Escritor): “El estilo es una cosa y el tono es otra. El estilo puede ser correcto y el tono inadecuado. ¿De qué modo se consigue el tono en el libro? Nadie podrá decirlo. / Goethe es quien señala como distintivo inconfundible del artista esa cualidad: la inquietud […] El estilo es la fuerza vital. Hay escritores que creen que tienen estilo y no tienen fuerza vital. No son, por lo tanto, escritores. Nos dan una vida ficticia. Nada que no sea vivo puede perdurar. […] Del libro de Dávila, descartada la virulencia, quedaba lo que debía quedar: una afirmación de vida, un alarde de fuerza […] Hay dos clases de nombradías: las hay horizontales y las hay verticales. Las hay en extensión y las hay en profundidad. ¿Cuál será la de Dávila? Los que gozan nombradía en extensión ven su nombre y sus obras aplaudidos por todos […] Los que gozan de la nombradía en profundidad apenas y la gozan. El área de su prestigio es muy corta. Han de sobreponerse a sí mismos, a sus desalientos, a sus caídas, para proseguir en su obra. El público los ignora. Aun la crítica independiente los discute. En cambio, si no gozan de un extenso público ahora, su obra irá perforando el tiempo profundamente y pasará cada vez más estimada, de generación en generación. ¿Cuál será el prestigio de Dávila y el destino de su obra?

Nombradía: un plato de lentejas. Tras publicar su primera novela, Hiponarciso adquirió alas editoriales y voló el icariano vuelo del ego: quince minutos: Ícaro.Warhol: vuelo que no da nada: peor es la caída: el regreso a la realidad: me tomó un mes dejar de buscarme en google, dejar de yuxtaponer Musofobia y Harmodio para embarrar un par de pupilas enfermas en lo que se dice de mí: cortesano perfecto para tan poca nombradía disponible. ¿Quiénes son mis Dávilas? Jaime Mesa (Rabia), Vicente Alfonso (Partitura para mujer muerta), autores de novelas que salieron al mismo tiempo que la mía: novelas que comparten la pista de galgos con Musofobia: estúpida carrera en pos de ese pan bendito de los escritores: la nombradía: ¿quién pasará primero la aduana de Rafael Lemus, por qué Rabia lleva tres semanas entre las más vendidas y no Musofobia, por qué Vicente Alfonso tiene más hits en google que Jorge Harmodio? / Así se te van las horas, desperdiciándote con el ratón en la mano y los ojos colgados de esos guarismos del google de los que pende y depende tu existencia: google es tu fetiche medidor de nombradía. / Y afuera la realidad: el trabajo: un sistema de resumen automático que avanza a trompicones, una campaña de evaluación donde tu sistema de resumen correrá otra carrera de galgos (ésta científica: aunque la monombradía se vista de ciencia, monombradía se queda), ésta en pos de otras estadísticas, de otros podios todavía más lejanos: aquí el premio es el pan de cada día. / No escribes, apenas trabajas: finges. El contrato se acaba en noviembre y el desempleo te tiene muerto de miedo. La publicación se acabó en mayo y retomar la pluma te tiene muerto de miedo. El posible regreso a México te tiene muerto de miedo. Y a tu lado sientes la estela de los galgos que te rebasan: el premio es un plato de lentejas.

fotos de la presentación de musofobia en el cervantes

Beautiful day. Cuando tenía pelo. Y novela. Ahora puro pinche artículo científico. Ni tiempo para escribir. ¿Cuántos unos hay en uno?

fotomadura de pelo

Las fotos son cortesía de Hanna y su red de celulares concesionarias