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Monóbologo interior de @harmodio, maestro de obra electro.literaria (y un tropo entre paréntesis agrega: una bicicleta huiqui descendiendo a toda lentitud por la carretera vecinal del la literatura open source).

Archivos mensuales: junio 2013

temporada verano-otoño de Fred Perry: la moda que reconcilia a neonazis y antifascistas

Primero los hechos: el 5 de junio pasado un joven militante antifascista y estudiante de Ciencias Políticas, Clément Méric (18 años) es asesinado por un militante neonazi (alias skinhead) a plena luz de la tarde, en la rue Caumartin de París, que es una calle peatonal sobrepoblada de comercios, maravillosamente ubicada para la compraventa de bienes de todo tipo, justo entre las Galerías La Fayette y Printemps. En Francia se ha escrito mucho al respecto, todo el espectro político nos ha propinado su opinión (generalmente monodireccional, oscilando entre los polos A) la extrema derecha asesina otra vez, como en las peores horas del siglo XX y B) no es tan ideológico ni tan grave, se trata de una riña entre adolescentes que terminó mal). También en tuíter hubo mucho ruido y guerra de etiquetas en redes sociales entre los überpatriotas de la extrema derecha y los internacionalistas del frente de izquierda, cuya etiqueta #nopasaran se mantuvo varios días en los primeros lugares del hit parade tuitero. La versión oficial que corre por la policía y por las cámaras de seguridad (entre comillas) y control urbano (sin comillas) es que ambos militantes asistían a un remate de ropa marca Fred Perry que tenía lugar en la rue de Caumartin. Al salir de la tienda, se agreden mútuamente y el resultado es que el militante neonazi mata a puñetazo limpio (o no) al militante antifascista.

Pongámosle pausa.

¿Qué diablos hacen antifascistas y neonazis comprando la misma marca de ropa? Es decir, que poco importa que unos se reivindiquen hiperanarquistas y los otros überpatriotas y arios puros: a ambos los viste la misma línea de camisitas de tennisman setentero marca Fred Perry. Luego entonces, el color de la piel es ideológico, la nación es ideológica, la raza es ideológica, la internacional es ideológica pero no así la marca de ropa, ideológicamente neutra. El mercado dobla la apuesta y gana.

¿Por qué la crítica del militante enmudece de pronto, ciega y sorda en cuanto al acto de entrar en la rue Caumartin, abrir la billetera y donarle un margen de utilidad (para nada ideológica) a Fred Perry, Apple, Levis o Facebook a cambio de artilugios indispensables para seguir ejerciendo la militancia del color que ésta sea?

PD: Alguien por aquí supone que a lo mejor los militantes antifascistas no iban a Fred Perry a comprar camisas, sino a cazar skinheads. Sin embargo por acá hay un vínculo en donde que explica el porqué de una moda (y una genealogía) común para ambos movimientos.