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Monóbologo interior de @harmodio, maestro de obra electro.literaria (y un tropo entre paréntesis agrega: una bicicleta huiqui descendiendo a toda lentitud por la carretera vecinal del la literatura open source).

Retrato.de.dorita.garay.wilde. harmodio.wiki (fragmento)

De regreso al relato, Enric, reponiéndose apenas de ese extraño viaje en el tiempo al que lo sometió la publicidad, se mira en el espejo del baño del Hotel Garage Capitolio y se dice: ya no quiero que me digan Enric, ahora deseo llamarme Henry y deseo ser más fuerte que Enric, más temible, a Enric se le podía mentir, a Henry no. Al salir del baño, Henry encuentra a Dora y a Basilio (que a partir de este momento, en un súbito arranque anglófilo de la producción, llamaremos Basil) satisfechos tras la lucha genital.greco.rromana del sexo. Basil ya no es el púber inseguro de hace un cuarto de hora, la seguridad de su perfil, la rectilínea mirada sin temor de sus ojos, la firmeza de su cuello (como sostenido por una gorguera imaginaria) son absolutamente incompatibles con una estúpida gorra de beisbolista, es más, La Producción agrega aquí una secuencia instantánea de una gorra de los Ángeles de Ánaheim en llamas, convirtiéndose en ceniza por obra y gracia de la combustión, el oxígeno y las llamas del segundo círculo del infierno.

Henry está desnudo, como Basil y Dora. Nadie fuma. Henry sostiene entre sus manos un botellín de Zubrowka. Por primera vez, los telespectadores lo contemplan de cuerpo entero. En efecto, el tamaño de su verga es considerable, sobre todo tratándose de un post.adocescente cuyo desarrollo genital acaso aún no haya llegado a su fin (#buscar a algún experto en anatomía de la post.pubertad). Dora ni siquiera lo mira, al contrario, se voltea de espaldas ofreciéndole al mismo tiempo su desprecio y la silueta de sus nalgas no de siux sino de negra. Sí el casting es aquí acertado y respeta la genealogía de Dora, la actriz que la represente será tan india como negra, tan siux como togolesa, huesos largos, músculos tubulares, nalgas parabólicas con la exacta curva y consistencia de una negra, mientras que los ojos son rasgados, la nariz aindiada, el pelo indeciso entre el lacio indio y el rizado a ultranza negro, a veces uno, a veces otro; incluso se podrían aquí intercalar dos actrices como hace Buñuel en el Oscuro objeto del deseo, cuando se requiera de sexualidad volcánica se usará literalmente a la negra, cuando haya que disimularse entre la masa demográfica mexicana que baja del Ajusco a la ciudad todas las mañanas se usará una india, sí, dos actrices para un mismo personaje, nada nuevo, nada que algún cineasta sordo no haya ya inventado, pero el mercado es olvidadizo y la moda aún más, con un poquito de polémica, algún periodicazo sobre el odio que se profesan mutuamente las actrices durante el rodaje ya se tiene carne de mercadeo.

No nos adelantemos. Por el momento todo esto es solo prosa, libreto, hojas blancas por donde se enredan las sábanas blancas que ahora interrumpen la ecuación sexual de los tres muchachos como si de paréntesis se tratara. Henry vino a preguntar ¿por qué me mienten? pero incapaz de generar el más mínimo conflicto, mejor se calló la boca conforme su verga de post.adolescente superdotado se encendía como un faro en dirección de Dora y, por qué no, también de Basil.

Cambio de actriz. Sale la negra. Entra la india. Dora se llama ahora Dorian. La india tiene un cuerpo deseable de Malinche. Las estampas de la Malinche en la escuela primaria. Las sirvientas que limpian la casa de Henry, las que limpiaban la casa de Basil en aquellos tiempos de bonanza precrisis, cuando podíamos pagarlas. Belleza no de portada de revista ni de anuncio de jabón neutro: belleza de uso y abuso, sumisión racial total, belleza dominatoria: hazme lo que quieras, penétrame por donde quieras, véjame si nos vejan.

Entra aquí una parodia porno.diabólica de la canción vernácula ranchera Si nos dejan.

La Producción se comunica con el libretista vía un apuntador para observar: hay un abuso de comparaciones en la prosa, exagerado uso de los “comos”: La Producción nos recuerda que esto no es literatura y que no hay nada más difícil para un director de series comerciales que traducir en imágenes una metáfora tipo “como un faro en dirección de Dora”.

Basil, que ahora que ha perdido la virginidad parece más inteligente, interrumpe el trío sexual para proponer: ¿y si adulteráramos la figura retórica? ¿Y si en el momento que el Rey Salomón canta el cantar de tus labios son como un hilo escarlata alguna bellaquería ultratecnológica cayera como un misil americano sobre la boca de la sulamita afgana y se llevara para siempre los labios y dejara exactamente un literal par de hilos de cáñamo escarlata para que el rey aprenda a respetar las figuras retóricas y a desconfiar de la ficción? De paso podríamos vender alguna pomada de coco para los labios partidos. Pobre Rey Salomón condenado a besar cáñamo escarlata o a cambiar de esclava.

¿En qué estábamos? pregunta por el apuntador La Producción. En Henry metiéndose a la cama con Basil y Dora. En la verga desmedida de Henry infectándose con las bacterias bucales de Dora en un ir y venir patrocinado por el enjuague de higiene buco.dental marca Listerine, sabor menta. Poco nos importa la calidad moral de la playa horaria, Henry se vacía media botella de Listerine azul sobre su verga mientras ésta penetra gozosa en la boca con forma de O de Dorita Garay, la O infinita del porno oral, la letra por donde cabe todo siempre y cuando se trate de una O de labios y no de hilo literal rojo escarlata.

Se intentará que la escena escape al canon del porno, se disimulará la verga inmensa de Henry tras la curve frontal de sus nalgas, se sugerirá que Basil, sin rastro de gorra ni gorguera, se masturba mientras los genitales orales de sus amigos se pronuncian. Dora ahora es una india callada llamada Dorian, una india ambigua, adolescente indio.india, hermafrodita para uso y abuso de los descendientes televisivos del colonizador.

Demasiado mexicana la referencia a la Malinche. Urge una nota explicativa o un cambio de referente para que los telespectadores argentinos, colombianos y españoles no prefieran otro canal.

Olvidémonos mejor del sexo. Lo más probable es que la serie se difunda entre nueve y diez de la noche. Borren por favor de su memoria todo lo que acaban de ver.

Las secuencia sexual será la misma, pero las imágenes menos explícitas.

He aquí el orden:

  1. Coito de Enric con Dora.

  2. Basilio lee Vida y Destino ante la luz del refrigerador, frustrado mientras escucha copular a sus amigos.

  3. Enric termina. Sale de la habitación. Se acerca al refri para conminar a que Basilio vaya y copule con Dora.

  4. Basilio y Dora copulan. Espectacular pérdida de virginidad de Basilio (abusar de la lírica).

  5. Coito de tres.

Pero el libreto está ya embalado. Le prometieron que esto no iba a ser una serie porno.policiaca, pero el libreto mira hacia el abismo por abajo y por arriba y quiere, siente que quiere contar ese coito de tres sin ningún límite narrativo. A Henry (los nombres son termosensibles: se auto.traducen al inglés cada que los personajes se calientan) le duele el brazo que le rompió su padre cuando era niño, no durante el coito sino mientras anuncia desodorante sentado en el sillón, a oscuras, escuchando o no la cópula animal de sus amigos. El brazo de las traiciones, la fractura que en su cerebro se rompe de nuevo cuando lo engañan y le mienten y lo utilizan, la fractura del amor de canción barata, el convenenciero que te busca por dinero. Sabe que sus amigos lo engañan, sabe que Dora está embarazada de sabrá Dios quién, que Basilio algo saca de ahí pero no conoce los detalles. Y sin embargo va a meterse dentro del porno, un porno puro, nítido, sin consciencia moral ni transgresión alguna. Porno blanco, porno para niños, tres adolescentes vueltos niños o mejor aún, vueltos embriones, apareándose como peces dentro del líquido amniótico: la orgía con embarazadas duplica el número de amantes, Dora ofrece su ano abierto a la verga encremada de Basil (crema marca Nivea dorada) mientras el ostentoso animal de Enric la penetra por la vagina, bendecido su amor por el embarazo, todo un anticonceptivo perfecto, pero en la escena no hay transgresión ni búsqueda del enorme potencial de venta del porno, al contrario, hay una intimidad, una sinceridad muy grande, dos tortugas apareándose en un documental a las tres de la tarde, nada qué censurar a nadie, animales inocentes, los juicios morales y legales se han quedado fuera, también las mentiras mutuas: porno antropológico, la inocencia original de la tribu, Dorian es ahora una negra andrógina que ofrece todos sus orificios con la generosidad de una sunamita inocente ofreciendo pan. No hay porno alguno. Tampoco mentiras. Hay una penetración doble en toda inocencia. Vida en proceso de perpetuación. Delfines felices.

Nunca, nunca me habían cogido así. Son ustedes inolvidables. Estuvo bien. Ahora nos toca el dolor.

No vamos aquí a meter un aborto después de una secuencia tan bonita. No. Se acaba el capítulo de la serie y nos vemos la semana que viene. Los libretistas, la producción y el sindicato de actores exigen aquí un corte de descanso. O una digresión.

No se lo vayan a contar a nadie, exige una Dora india a sus amigos. Hagamos como que esto nunca pasó, pide una Dora moral. La moral mexicana. Seguro este par va a difundir por cielo mar y tierra la noticia de la orgía. No vale la pena. Es más, la orgía nunca sucedió.

La Producción además nos notifica que rodar un capítulo de esa naturaleza, con todas esas figuras retóricas saldría muy caro, la serie se comería el presupuesto de una temporada en un capítulo.

Mejor otra cosa.

Mejor el miedo.

Nueva secuencia:

  1. Dora, Enric y Basilio están en Las Bohemias de la zona rosa emborrachándose entre música de mariachis, tristeando porque Dora va a tener que abortar al hijo de Basilio en la clínica donde trabaja el papá de Enric, acaso a manos mismas del papá de Enric que (reiteración innecesaria porque ya se sabe) es ginecólogo.

  2. Basilio confía en perder la virginidad esa noche. Bajo la gorra de béisbol, todos los ángeles de Anaheim sudan de aprehensión.

  3. Enric sospecha que la verdad no le ha sido dicha. Su instinto le dice que entre Basilio y Dora falta la complicidad cinética, biológica, psicológica de los amantes. Además, Basilio sigue siendo el mismo imbécil ultra.letrado y ultra.inteligente que cuando era virgen. Algo le dice que lo están usando. Señal inequívoca: le duele el brazo.

  4. Lo que menos desea Dora en este mundo es meterse a un Hotel Garage con Basilio, pero los tratos son los tratos. ¿Por qué no le habló a Enric con la verdad? ¿Por qué no le dijo simple y sencillamente que Giorgio la había embarazado y que sus papás están construyendo una casa en el Ajusco, por tanto no tienen dinero ni para pagarle los estudios de corno francés en el conservatorio, mucho menos para pagarle abortos?

  5. El inciso cinco es puramente psicológico, sin drama alguno. En él se explica que hay personas, como Dora, que le tienen alergia a la palabra No. Dora prefiere manipular un complejo entramado de mentiras entre Basilio y Enric, a pedir simplemente las cosas. Pedir implicaría la posibilidad de un No. Mintiendo en cambio se garantiza el resultado sin riesgo alguno de negativa.

  6. La producción hace énfasis en la inutilidad de los incisos psicologizantes como el anterior. Si no hace avanzar el relato, no vende. Y si no vende, no tiene por qué existir.

  7. Enric invita una sucesión de tequilas y cervezas a sus amigos con la secreta intención de 7.1) obtener la verdad, o 7.2) acostarse con Dora, pues su sentido de bestia cazadora.seductora le sugiere que acaso esta noche se encuentre ella más accesible.

  8. Mientras Basilio va al baño envuelto en su goguera de Anaheim, Henry y Dorian negra se dan un beso. Los efectos especiales de la imagen improvisan una figura retórica en donde el beso corroe dentro de una piscina de cerveza y tequila, o mejor aún, dentro de un torbellino de ambas bebidas. La metáfora aparece en un cintillo inferior para sordomudos: “Enric y Dorita se besan como en un torbellino de cerveza y tequila”. En el cintillo se evita la autotraducción al inglés de los nombres, no porque sus correspondientes personajes no se encuentren extraordinariamente calientes, sino para mantener la estabilidad lógica del relato.

  9. Cuando Basilio regresa del baño, Dora miente como una india y le dice a Basilio que Henry les va a dar un aventón. Desde el subtítulo, el Español Estándar aclara: los va a conducir en su coche (aventón ~= autostop).

  10. Elipsis dentro del coche, música de U2, moda 1992.

  11. Con la canción de fondo, el coche de Enric penetra en el estacionamiento del Hotel Garage Casablanca (las evocaciones de esta palabra, en esta nueva versión, han sido preferidas a las de Capitolio).

  12. Basilio se muestra desconcertado. Él creía que Dorian y él entrarían al hotel solos. Los tres bajan del auto, un Nissan Tsuru modelo 1991 color amarillo, ángulos rectos, rines plateados relucientes.

  13. Inciso digresivo para mostrar una crisis de nervios del Castellano Estándar. Eso que en México se denomina rin, en España se llama llanta, en Colombia copas y en Venezuela tapas. El Castellano Estándar se lleva las manos a la cabeza y la estrella contra las llantas del Tsuru de Henry.

  14. Basilio no sabe por qué Enric baja también del coche. Bajo el tiro del pantalón de Henry se adivina una erección más o menos voluminosa.

  15. Crisis de nervios de Basilio. Insulta a Dorian. ¿Por qué no pueden estar solos? Temerosa de que Basilio desvele la verdad a Enric, Dora se acerca a él y lo hace entrar en razón.

  16. Bajo el pantalón de Enric la erección ha desaparecido. Las mejillas de Dora ya no están rojas de excitación.

  17. ¿Lo estaban? #insertar un inciso entre 13.5 en donde las mejillas de Dorian se enciendan de excitación sexual.

  18. Durante la conversación entre Dora y Basilio, Enric toma una habitación de corta estancia para los tres. Dora convence difícilmente a Basilio de perder la virginidad no con ella sola sino en una orgía. Basilio se muere de vergüenza. Teme no dar el ancho sexual ante su mejor amienemigo. Dora lo vuelve a calmar.

  19. Enric en la habitación, desnudo, el control en la mano, su verga como un globo desinflado sobre sus muslos.

  20. Dora y Basilio penetran en la habitación 404. Basilio apaga las luces. Dora abre el servibar y destapa un botellín de vodka.

La Producción interrumpe la secuencia narrativa para exigir que el narrador se haga a un lado y deje hablar a los personajes. Además, pide diálogos con plecas, como en las novelas de Carlos Fuentes. El Verosímil pregunta: ¿para qué sirven las plecas en un libreto?

–Ven. No tengas miedo.

–No tengo miedo –Dora y Basilio se besan. Enrique concentra la atención en el porno.

–Ven aquí tú también.

–Ahorita.

–Mmhhh. –Basilio pierde la gorra de beisbolista. El pelo grasoso de su cabeza huele mal. Dora no logra despertar su excitación ni la de Basilio. Enrique se masturba con los ojos fijos en el porno de la televisión. Desde una habitación lejana se escucha el inconfundible gemido de un coito.

–Yo se los dije: esto era una mala idea.

–Ahorita se nos para.

–¿No qué a ti siempre se te paraba?

–¿Tú qué presumes, si eres bien pinche virgen?

–Vírgenes mis huevos. Voy a tener un hijo con Dora. Bueno, un hijo no, pero si un aborto. ¿Verdad, Dora, que vamos a tener un aborto juntos?

–Si querían un tema de conversación poco excitante, lo acaban de encontrar –Dora se levanta de la cama y se encierra en el baño. Se escucha un sollozo infantil.

–¿Ya ves, pendejo?

–¿Yo qué?

–Para qué sacas el tema.

–Pues tú.

–¿Yo qué?

–Que no se te para.

–A ti tampoco.

–Al ratito se me va a parar. Además, ya se me paró cuando concebimos al hijo. Bueno, al aborto. ¿Y a ti, cuándo se te ha parado?

–Un chingo de veces. Muchas más de las que te imaginas. Además, yo la tengo más grande. ¿A quién crees que vas a hacer feliz con esa madre?

–¿Cuál madre? Es una verga normal. Además, no importa el tamaño, sino lo bien que la muevas. Me lo dijo Dora el día en que nos acostamos.

–Tú y Dora ni siquiera se han acostado. Nada más se están haciendo pendejos.

Dora sale del baño, furiosa. La furia se percibe en la amplitud de sus movimientos, el énfasis con que agita sus brazos negros, la amplitud de los pasos con que recorre la habitación mientras se viste. Furia agazapada en prisa.

–¿Ya te vas?

Dora no responde.

–¿Y ahora por qué te enojaste? Si este pendejo no hubiera hecho su berrinche, ahorita nos la estaríamos pasando muy bien.

Los labios carnosos, negros y rojos como dos hilos de cáñamo tropical, se mantienen pegados al silencio. Enrique y Basilio se masturban al unísono, como en una competencia. Dora los ignora.

–Espérate. Ahorita se nos para.

–Pinche par de adolescentes impotentes. ¿Qué van hacer el amor ustedes? Lo único que les importa son sus pitos –Dora se va con un azotón de puerta. Enrique sale tras ella, desnudo.

–¿Cómo te vas a ir?

–¡En taxi!

Basilio logra una erección indecisa, blanda y tardía.

–¿Por qué el puto narrador siempre tiene qué poner los adjetivos de tres en tres?

–¿Qué dices?

–Nada. Que eso no es una erección decente.

–¿Y si mejor llamamos unas putas?

–¿Quién las va a pagar?

–Usted mero.

–Tu chingada madre. Ya les voy a pagar su pinche chiste del aborto. Nada más dime la neta. ¿En serio te cogiste a Dora, o sólo se trata de verme al cara de pendejo?

–En serio.

–Júrame por nuestra amistad que te la cogiste.

–Te lo juro.

–¿Y cómo sabes que el embarazo es tuyo y no de Giorgio?

–Porque Giorgio se hizo la vasectomía.

–¿Tú como sabes?

–Dora nos lo dijo hace mucho. ¿No te acuerdas?

–No.

–Estás bien pendejo. Nos lo dijo un día, en la Filarmónica.

–No me acuerdo.

–Seguro andabas borracho.

Tres toquidos suenan a la puerta.

–Ya regresó. Ábrele, ahora sí nos la vamos a coger.

Basilio se levanta y abre. Un rostro de intendente de hotel a medianoche aparece tras la hoja de la puerta.

–Disculpen que los interrumpa, jóvenes, pero si se quieren quedar otra hora primero tienen que bajar a pagar.

–Ni madre, ya nos vamos.

Basilio y Enrique se visten. El ánimo se presiente derrotado.

–¡Mira!

–¿Qué?

–Lo que se le olvidó.

–Mierda. Se le olvidó su corno.

La Producción y El Verosímil asienten desde la última fila del teatro. El Castellano Estándar no quiere saber nada sin normalización del diálogo de por medio. El celular de la actriz que representa el ascendiente indio de Dorita suena. La escena se arruina porque a principios de los años noventa no había teléfonos móviles (el Español Estándar agradece).

Una tropa de símiles retóricos invade la escena o la pantalla o la hoja. Los títulos corren por la pantalla con música de U2. El Verosímil pregunta entonces qué pasó: ¿hubo orgía o no hubo orgía? La producción fuerza un final de capítulo y con inusitada violencia empieza uno nuevo, bajo la amenaza de que la primera temporada está por concluir sin que ninguno de los cabos de esta historia se hayan realizado.

Hace falta un respiro.

Sacar la cámara a respirar.

Romper la retromnesia de los años noventa y regresar al año 2010.

La Producción y el Verosímil discuten sobre la pertinencia de narrar conjuntamente el aborto de Dorita en 1992 y merma activa en 2010.

¿Merma activa?

Muerte, quiero decir. Su muerte. Pero en 2021, fecha desde donde toda esta historia es narrada por tratarse del presente preciso, los verbos matar y asesinar tienen prohibido el objeto humano. Animales no hay problema, pero nunca humanos. Ahora hay merma activa, en casos excepcionales exterminio sustentable y ya. Las guerras ha reducido a ruinas y cenizas el campo terminológico.

Un respiro.

Un capítulo sin Eros ni Tanatos.

Algo que tenga que ver con la tecnología.

La historia del paniconógrafo, por ejemplo.

El Mercado aprueba la idea.

El Mercado es el gobernador de todo esto, el dueño de La Producción, El Verosímil y El Español Estándar. El Mercado paga los sueldos de los libretistas, los productores, los investigadores, los actores que representan a Dorita, Enric, Basilio, Dorian, Henry, Basil y Enrique.

Enrique es una versión mexicanista de Enric. Enrique es Enric pasado por Carlos Fuentes.

¿Y qué pasa si nuestros telespectadores no saben quién es Carlos Fuentes?, pregunta frunciendo el ceño El Verosímil.

Carlos Fuentes es un escritor mexicano nacido en 1938 y muerto en 2012. Los primeros cuarenta años de su vida escribió novelas de gran valía, osadía, desfachatez y libertad creativa, como Terra Nostra, La muerte de Artemio Cruz, Aura, Cambio de Piel y Las buenas consciencias. Los últimos cuarenta y tres años de su vida los invirtió en cultivar su persona, practicar la lucha política grecorromana, ungir a jóvenes escritores en el altar de su sucesión y redactar novelas dictadas por El Mercado y El Verosímil, de pésima factura, con algunos fragmentos salvables, restos de su natural talento.

Dos detalles tristes e interesantes de su persona: 1) sus hijos fallecieron antes que él, y 2) mandó esculpir su lápida varios años antes de su muerte. La mandó esculpir en París, cuyos cementerios garantizan por anticipado la gloria cuasieterna de sus futuros huéspedes.

El Mercado, que no tiene tiempo para perderlo en tonterías, pregunta: ¿a cuento de qué viene la referencia de Carlos Fuentes?

La referencia viene porque junto al corno francés que Dorita olvidó en el Hotel Garage Casablanca y también en el Hotel Garage Capitolio estaba una novela de Carlos Fuentes, acaso su novela más difícil: Cambio de Piel. Tanto Enric como Basilio usaban esa novela como pretexto para entablar justas hermenéuticas sobre su posible interpretación y significado. Ninguno de los dos tenía la madurez ni la experiencia literaria necesaria para ver en esta novela un simple alarde de talento, hijo de su época, con una altísima concentración de elementos arbitrarios.

Xipe Totec, nuestro señor el desollado, recitaban Basilio y Enric en borracheras donde también escuchaban música de Nick Cave y veían películas de Andrei Tarkovski.

Dorita presenció algunas justas como aquella.

En otras estuvo físicamente ausente, que no simbólicamente, porque a la luz de lo que ocurrió después se podría pensar que el premio simbólico de aquellas justas era, precisamente, Dorita. O su intelecto. O su sexo.

Pero el sexo con Dorita no ocurriría sino muchos años después.

Años en los que ni Basilio ni Enrique leían ya a Carlos Fuentes.

La Producción solicita estabilizar el nombre del personaje Enric/Henry/Enrique. Los libretistas contra.argumentan que acaban de instalar en el personaje un homenajeador automático. Es decir, un mecanismo capaz de alterar el nombre del personaje en contextos aptos para rendir homenajes a destajo a Carlos Fuentes. De esta manera, cuando los telespectadores perciban que quien representa a Enric no es el actor habitual, sino una versión moda 1950, con corbata, bigotito pero en el fondo el mismo ego, la misma pasión por si mismo e igual propensión por ensalzar el miembro viril propio, leerán Enrique y el actor será ya no un flaco alto de pelo chino, nariz roma y lentes Armani, sino un hombre más fornido, de corbata permanente, bigotito priista e igual talento para la potencia literaria y el ejercicio del poder. Enric, narrado por Carlos Fuentes.

Los personajes son programas. Máquinas literarias con sensores, calculadores, ciclos y condiciones. Los personajes no buscan la humanidad, sino la emoción que precede a la venta. Un personaje no aspira a la universalidad, sino a formar parte de la venta más grande del mundo. Nos importa un pepino relleno de carajo que el personaje venza al tiempo, salga de su obra y se integre a la cultura para convertirse en una referencia. Necesitamos personajes.maquinarias capaces de todas las metamorfosis mediáticas y extramediáticas: relato, cine, serie, aplicación, obra de teatro, juguete, dibujo animado, disfraz de tela en un parque. El parque de esta guerra es ese: el parque de diversión.

Un acuerdo comercial entre La Producción, El Mercado, El Castellano Estándar y Carlos Fuentes exige terminar esta temporada con la narración simultánea del aborto de Dorita y su merma activa en la sala de tortura, a manos de Víctor, el torturador bueno, a quien el relato y seguramente los telespectadores ya habrán olvidado, o en el mejor de los casos tendrán ahí arrumbado en el desván de alguna lejana neurona.

¿Por qué torturamos a Dorita?

Necesitamos aquí cerrar la retromnesia de los años 1990 y emprender una nueva, que nos lleve a tres ciudades: París, Nueva York y México D.F. en torno al año 2000.

Nuestros post-adolescentes son ahora profesionistas hechos y derechos.

Enrique vende programas de tiempo real para instituciones financieras en Nueva York.

Basilio estudia un doctorado en Fotografía y Literatura en la Universidad de la Sorbona.

Dorita toca el corno en la Orquesta de la Ópera de Bellas Artes, en México D.F.

Ahí están en la víspera de fin de siglo.

No tan rápido.

El Mercado exige, para poder seguir financiando la producción de esta serie, olvidar lo que ocurre en torno al cambio de siglo y explicar por qué diablos el apodo provisional de esto es el Retrato de Dorita Garay.

Es decir, relatar el retrato.

Pasar de largo por el 2000 y el 2006 para aterrizar en 2010, año de la supresión activa de Dorita.

Instantes antes de su exterminio sustentable, Basilio, vestido de mujer, toma la paniconografía de Dorita ordenada por Enric, antes de que Víctor, sustentablemente, la extermine.

Eso es lo que el Mercado nos exige. Eso es lo que le daremos para concluir esta primera temporada.

Pero hay un problema.

El Verosímil, después de haber verificado en detalle el entramado lógico de esta historia, ha recabado las siguientes observaciones:

–Dorita queda embarazada de Giorgio, su novio, un hombre maduro, mucho mayor que ella, en 1987. Ahí se sugiere que Giorgio es coordinador de un taller literario y que vive de la distribución y venta de droga en el mundillo literario.

–Dorita aborta en 1990, durante el partido México-Italia, mientras los tres posibles padres causales de su embrión ven el futbol en dos televisiones, Giorgio por su lado en una covacha del barrio de Tepito (el Castellano Estándar exige contexto: ¿qué significa ese barrio? ¿su mención agrega algo a la historia? ¿qué tan caro es reproducir en un estudio de 2021 el Tepito de 1990?). Además, en esta versión Giorgio es el maestro de corno francés de Dorita.

–Los Hoteles Garage Capitolio (donde Dorita folla) y Casablanca (donde Dorita no folla) están ubicados en 1992, información que El Verosímil dedujo esto a partir de las referencias musicales de U2 .

Carlos Fuentes y El Mercado se levantan indignados de la lectura. Esta serie no puede continuar ante tanta contradicción. Los libretistas prometen un artilugio dramático que permita explicar dichas contradicciones y salvar el relato, hacerlo salir airoso para responder a las telespectativas de los telespectadores.

Empecemos por aceptar que el tiempo no transcurre de manera lineal en la cabeza de los torturados.

Continuemos por afirmar que, con cada instrumento diferente que Víctor mortifica el cuerpo de Dorita, su recuerdo de la realidad se altera, salta de un punto temporal a otro, cruza y contradice cadenas causales de forma y manera que un embarazo producto de una orgía con Henry y Basil en el Hotel Garage Capitolio de 1992 cause un embrión abortado por el padre de Enric, el doctor Acero, en una clínica Aguascalientes de 1990.

La tortura es eso: un hombre armado exigiendo un imposible de ti.

Un hombre que te rompe en tus causas y tus secuencias.

Un instrumento de mortificación que te hace trizas el cuerpo con todo y tiempo.

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