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Monóbologo interior de @harmodio, maestro de obra electro.literaria (y un tropo entre paréntesis agrega: una bicicleta huiqui descendiendo a toda lentitud por la carretera vecinal del la literatura open source).

Demostración de que la ecuación No+sangre = No+droga es una falacia ética y algebraica

En el el artículo QUE CHULA MI NARCOCULTURA (Laberinto.Milenio, 16/abr/11), Heriberto Yépez invita a intelectuales y consumidores a apegarse a una ética del consumo de drogas, misma que él resume en la siguiente ecuación:

(1) No + sangre = No + droga

La ecuación sugiere que, para terminar con el derramamiento de sangre que amenaza con degenerar en un holocausto mexicano, lo primero no es marchar ni manifestarse ni asociarse, sino dejar de consumir drogas inmediatamente. Y esperar que los consumidores gringos se sumen a esta nueva ética de la renuncia. Di no a las drogas: los cárteles (narcotraficantes, militares, empresariales y políticos) se irán derecho al desempleo, y del desempleo a la paz.

Dicho de otra manera, la culpa no es del que mata a la vaca ni del que le agarra la pata, sino del quien se zampa el bistec. Yo suscribiría a esta ética si no se limitara a los consumidores de drogas, sino a toda clase de consumidores: empezando por los compradores de iPhone/iPad, que navegan con los dedos manchadas por el suicidio de los empleados de la planta de Foxconn, quienes desde la industriosa ciudad de Shenzhen proveen a Apple de componentes electrónicos llenos de estrés. Y ni hablar de los corredores matutinos que al calzar zapatos Nike sumergen los calcetines en el el sudor de todos esos niños camboyanos que cose suelas a cambio de un salario de miseria. Hasta los amantes del chocolate tienen los dientes manchados de sangre: Costa de Marfil, primer productor mundial de cacao, invertía hasta hace poco sus fabulosas utilidades en financiar una guerra fraticida.

La ecuación heribertiana y el argumento anteriormente expuesto adolescen del mismo vicio: ambos son perfectamente solubles en el capitalismo ambiente. Y para demostrárselo, le ruego desempolve su álgebra de Baldor y me acompañe en la siguiente manipulación algebraica de la ecuación heribertiana:

(2) No + sangre = No + droga

(3) No + sangre – (No + droga) = 0

(4) No + sangre – No – droga = 0

(5) sangre – droga = 0

(6) sangre = droga

La ecuación (6) produce corolarios de una belleza ultraliberal: dado que droga y sangre son objetos equivalentes, comerciemos pues con ellos: exportemos personas como si fueran paquetes de droga, por supuesto no en el marco de una economía legal, tampoco se trata de compravender niños de Acapulco en Canadá, ni de traficar con búlgaras para trabajarlas en el bosque de Boulogne, ni de cruzar muertos.de.hambre centroamericanos por las fronteras en plena luz del día, o en plena bolsa de valores, o hasta en plena tienda de autoservicio. Porque al fin y al cabo Yépez y Goldman Sachs coinciden: el mejor culpable está en la extremidad inferior de la cadena ultra.productiva: ¡el consumidor, quien le manda engancharse en su vicio! (porque aquí, en el imperio moral del ultra.individualismo, la adicción no es un problema de salud colectiva, ya no digamos una enfermedad, sino un vicio individual reprobable). Y conocemos a los humanos, los sabemos propensos a todo tipo de enganches autodestructivos: adictos a la droga, al alcohol, al cigarro, a la comida, a las carreras de caballos, al éxito, al fracaso, al elogio, a los reflectores, a la originalidad, hasta al amor. Y por favor no me vengan a citar a Marx cuando dice, tropos más tropos menos, que el capitalismo humaniza a los objetos y cosifica a las personas, exactamente como la ecuación que nos propone Yépez, con quien además comparte esa reaccionaria propensión a jamás fincar responsabilidad partes más oscuras, altas o interiores de la cadena ultraproductiva.

Y ya entrados en corolarios, permítaseme responder también a partes menos matemáticas y más políticas del mismo artículo:

(7) sangre >= guerra

¿Sugieren un pacto con el narco? ¿Ese es su plan? ¿Cambiar esta guerra “espuria” por otra narcocooltura más chida?” pregunta Yépez.

Dentro de 100 años, cuando el alcoholismo, el tabaquismo y la drogadicción se encuentren en el mismo plano, la cocaína y la heroína serán tan legales como el Ron Richardson, esta guerra nos parecerá tan absurda como ahora nos lo parece la guerra de los pasteles (y a su vez esta idea hoy nos parece tan utópica como hace 100 años el voto femenino o la igualdad racial). Por tanto propongo:

** Que México sea el primer país del mundo en legalizar todas las drogas, “duras” y “blandas”, no sólo en lo que se refiere al consumo, sino también a la producción, comercialización y exportación.

** Que los ingresos por producción y exportación de drogas sean el nuevo petróleo que nos provea de la riqueza necesaria para reinventar un nuevo estado ciudadano, humano, transparente, en donde por ejemplo se provean tratamientos de desintoxicación gratuitos con fondos públicos (inversión irrisoria si la comparas con los 5 mil millones de euros que México invirtió en milicia, armas y seguridad en el solo año del 2009).

** ¿Te imaginas si le plantáramos cara a Estados Unidos convirtiéndonos en el Ámsterdam de América Latina? Vengan, compren en paz aquí sus drogas (o vénganse en paz a desintoxicar), dejenos sus dólares y regrésense a su país.

(8) sangre >= política

Pero los opositores a esta guerra no aclaran alternativas: no hay una visión anti o post-narcocultura. Si Calderón Contrataca para hoy debido a tanto cácaro, ¿mañana qué show?” pregunta Yépez.

** ¿Esperamos sentados el fin del estado fallido, su caída entre gran destrucción, holocausto y estruendo? Atrevámonos a seguir la vía de islandeses, egipcios y tunecinos: deconstruir el estado para reinventarlo.

** Terminemos con la farsa electoral del 2012. Atrevámonos a nombrar un gobierno ciudadano de transición que, en un periodo limitado de tiempo, convoque a una asamblea constituyente y a nuevas elecciones sobre bases ciudadanas y no electoralistas.

** Empecemos por la paz: forcemos a las partes en conflicto (cárteles narcotraficantes, militares, empresariales y políticos) a que enuncien de manera explícita sus condiciones para una tregua.

(9) sangre >= ideología

Quienes opinan que los crímenes de guerra perpetrados por traficantes y militares no tienen ideología, se equivocan. La ideología del narco es la misma que la del priísta y la del macro.empresario: acumulación extrema y rápida de la riqueza para mi y los míos a cualquier precio.

O como dijo Bowden en Murder City: esta no es una guerra contra las drogas, sino por las drogas: una guerra para repartirse el enorme flujo de capital que reditúa el gran pasatiempo de la adicción americana.

O como dijo Enrique Serna: “Los nihilistas burgueses que amenazan con imponer su ley en todo el país […] han adoptado la doble moral de los patrones rapaces y los políticos tracaleros que siempre les pusieron la bota encima.

O como dijo la profesora Milagros Ezquerro: Ciudad Juárez es la liberalización total soñada por los ultraliberales: primero caen las barreras comerciales, luego las éticas, al final las sociales: la sangre acaba valiendo objeto.

(10) sangre = sangre

Este panfleto algebraico fue escrito haciendo uso y abuso de un magnífico taller de ensayo que tomé en Oaxaca en 2008. Lo impartía Heriberto Yépez. Lo que ahí vi fue a un ensayista-filósofo-curandero en acción: entraban alumnos sumisos post.priístas: salían embriones de conciencia crítica, gente sin miedo a la reflexión ni al lenguaje. Me quedo con aquel Yépez que generaba precisamente lo que más nos falta ahora: tender vínculos, resanar el tejido social roto: en resumen: crear las condiciones para producir esas ideas que hoy no existen y que, inch’allah, nos van a sacar del hoyo.

18 Respuestas a “Demostración de que la ecuación No+sangre = No+droga es una falacia ética y algebraica

  1. parque lezama 18 abril, 2011 en 19:15

    Tu texto explica muy bien la falacia neoliberal de reducir lo social a lo individual, lo político a lo moralino. Lo que preocupa de posturas como la de Yépez es que en su afán de moralizar dividen un movimiento que apenas se va consolidando. Ahora resulta que vamos a pasar más tiempo discutiendo con los que ven en la “guerra contra las drogas” un problema de voluntad personal que con los que francamente defienden la vía militar. Aunque es buena señal que de los últimos quizás queden cada vez menos.
    Saludos!

  2. Jonas Blue 18 abril, 2011 en 19:30

    Retórica vacía salpicada de soluciones imprácticas por utópicas. Me resulta inocente la idea de pretender cambiar el status quo derrocándolo para empezar todo desde cero, con ideas “frescas” de líderes “limpios” llegados del pueblo “bueno”. Los sistemas se cambian desde dentro, aprovechando lo que funciona y cambiando lo que no funciona. México no es, afortunadamente, ni Egipto ni Liba, así como tampoco es la Holanda ubicada en el centro de Europa. Estamos en Norteamérica, con el mayor mercado de drogas por vecino, tenemos instituciones que sí funcionan, y las soluciones tienen que corresponder a nuestra realidad. En mi opinión, nuestro problema medular radica en el estancamiento político del Estado. Creo en la movilización ciudadana, una sin colores partidistas y sin líderes carismáticos, pero ésta debe hacerse con un planteamiento claro. Los egipcios pedían una sola cosa, se plantaron tenaz y valientemente y lograron su objetivo. Las marchas por la violencia en México son muy conmovedoras pero no sirven de nada, porque no presionan a nadie. Ni a los políticos, ni a los policías ni muchos menos a los criminales les importa cuántas personas se plantan en las calles. Pero qué tal si los mexicanos nos plantamos en el Congreso con una consigna específica: queremos que se pruebe y se aplique una reforma del Estado satisfactoria que obligue a los políticos a hacer su chamba para que realmente representen los intereses de los ciudadanos (ojo: ciudadanos, no el “pueblo bueno”).

  3. harmodio 18 abril, 2011 en 20:12

    @JonasBlue salgamos a marchar entonces para exigir una reforma total del Estado. Cuando hablo de ciudadanos no me refiero a ninguna quimera llamada “pueblo bueno”: simple y llanamente a personas competentes que nunca hayan sido candidatos a elección popular y que estén dispuestas a entregar el poder una vez la destrucc.reinvención del estado hecha.

  4. adela 18 abril, 2011 en 21:58

    Si, salgamos a marchar, desde luego, pero … y ¿qué más podemos hacer?

    Yo creo que la de Yepes no es una propuesta de prohibición, no veo la moralina en su texto, lo que veo es valor y coraje para proponer algo que como simples ciudadanos sí podemos hacer. No creo que su artículo reste mérito a las demás propuestas y acciones que surgen de la sociedad civil y de los artistas para parar esta locura colectiva que ha tomado a México por sorpresa.

    Nuestras manifestaciones exigen que “otros hagan algo”, piden cambios en el gobierno o cambio de gobierno, son válidas y valiosas, pero nos dejan en el papel de demandantes. La propuesta de Yepes nos pone directamente en la acción posible: dejar de consumir como protesta, dejar de consumir como forma de presión, dejar de consumir como acción política, como forma de lucha, como reclamo… !Nunca porque sea malo!

    La única moral que veo en el artículo de Yepes es la que denuncia la muerte de más de 35.000 personas, es la moral que compartimos todos nosotros, los que estamos en contra de esta guerra estúpida y que no encontramos una forma de participación que no se limite a manifestar y a demandar.

  5. Alex Escalante 19 abril, 2011 en 06:40

    Siento que nos acercamos a una encrucijada en las siguientes elecciones. Creo que todos, por una razón u otra, y con toda clase de argumentos, llegaremos al 2012 queriendo la paz. El problema es que si no somos capaces de verdaderamente reinventarnos como ciudadanos y como sociedad, nada bueno saldrá de esto. Si se acaba la dichosa guerra no va a ser para que llegue la paz. Quién sabe qué suceda, pero no será paz ni será algo bueno para todos. Y estos 40mil más los que falten muertos no habrán servido para nada.

    ¿Cómo podemos los ciudadanos rescatar al estado? ¿Podemos poner un presidente en las próximas elecciones? ¿Que sea ciudadano, con enorme arrastre popular y en la clase media por lo menos? No lo creo.

    Creo que habría que empezar con una plataforma ideológica, la neta. En línea. Un wiki o algo. Que se construyera entre todos lo mexicanos que quisieran entrarle. El asunto sería firmar un acuerdo acerca de puntos centrales en los que la mayoría de los mexicanos estén de acuerdo. Se organizan debates y todo el asunto. Y pues lo que tome de tiempo, ni modo. Y de ahí, se suscribe, se genera una campaña con trabajo comunitario de todos, artistas, escritores, gente de video y cine.

    Si se hace esto SIN EL AFAN DE ABUSAR para fines propios, nada de logos de empresas ni pendejadas, todo lo más anónimo y colectivo posible, siempre apegados al “acuerdo nacional para el cambio, la paz y lo que se te dé la gana”.

    Así, quizá, al menos tenemos una oportunidad de obligar a los partidos a hacer algo bueno en las próximas elecciones. Se necesita mucha gente y con muchas ganas, es lo malo. Y la mayor parte de los mexicanos anda siempre detrás del bolillo…

  6. Pingback:Demostración de que la ecuación No+sangre = No+droga es una falacia ética y algebraica (via malversando.blog) « Alex Escalante

  7. Eni 19 abril, 2011 en 07:13

    Creo que existe una abismal diferencia entre consumir o comprar un producto de los que mencionas, a ser un consumidor de drogas, sencillamente por el hecho que es una obviedad que al comprar droga estas apoyando o propiciando el negocio, no hay para donde hacerte, sabes de donde viene y que los carteles y pequeñas células se matan para que eso llegue a tu cuerpo, probablemente y es verdad que consuminos muchas cosas que no sabemos exactamente cuAL Fue su costo, en cuanto a explotación de humanos o recursos naturales y en cierta forma s mantiene oculto. Pero no la mueles como comparas a unconsumidor ‘ignorante’ con uno intransigente y valemadrista que sabe Exactamente de donde viene lo que consume, no mames.

    Y no se trata de que como dices la culpa es de quien se echa el bisteck, es de todos, quien la vende , quien la consume y quien permite que todo esto pase. Habría que ver que es lo que lleva a la gente a consumir, las verdaderas razones, he conocido gente y es sorprendente lo mucho que tiene que ver la familia , la falta de agencion, la negligencia , el abuso y demAs causas. Tus soluciones son muy ‘por encimita’ y serian hasta cierto punto posibles hasta puede que funcionen, pero no eliminarías la raíz del problema.
    Para que esto que planteas sea posible, falta mucho camino , creo que estamos lejos de ser un país como HOlanda.

  8. Antonio Pack 19 abril, 2011 en 07:30

    No entiendo. Vaya, no comparto la ingenuidad de Yépez al suponer que la falta de consumo nacional desarmaría al narco. Tienen acceso al consumo estadounidense y otras fuentes de ingreso sumamente rentables. Pero no entiendo cómo puede tomarse como una ofensa injustificada. Su premisa inicial es innegable: comprar productos ilegales a criminales violentos es dañino para la sociedad. Ya no digamos ético, que estaría abierto a debate. Hay una relación directa y tangible entre la compra de drogas y su beneficio para el crimen organizado. ¿Qué hay que discutir ahí?

    Hoy leí el argumento (en este mismo blog, me parece) de que el consumo local es un ingreso mínimo para el narco. Mínimo, estoy de acuerdo. Pero, ¿mínimo es irrelevante? Es como decir que sí están financiando al narco, pero nomás tantito. La deshonestidad intelectual que esto implica me parece aterradora. Raya en el doblepensar: lo que hago sí ayuda a los malos, pero no causa mucho impacto, así que no puede ser malo.

    Yépez incluso admite apoyar la legalización de narcóticos (dato olvidado cuando lo llamaron puritano), pero eso no quita que mientras tanto, toda compra de drogas irá a los bolsillos de los narcos. No veo a uno solo de los detractores del artículo desmintiendo esto exitosamente. Está bien el consumo, pero pretender ignorar este hecho (o convencernos de lo contrario) desafía la lógica.

    Personalmente, me pierde esta entrada en el momento en que propone forzar una tregua. ¿Qué pueden pedir? Que se les deje en paz con sus negocios. Sus negocios de secuestro, trata de blancas y tráfico de drogas. No le deben rábanos a la sociedad, ni tienen porqué someterse a sus peticiones. ¿Les podemos exigir honor en su violencia? ¿Podemos esperar que cumplan su palabra? Disculpen si apelar a la decencia de asesinos y secuestradores no se antoja como una gran idea. Son criminales, deben estar en la cárcel. Pactar con ellos sería una inmensa falta de respeto a los muertos que llevan encima.

    Y no, no apoyo el conflicto armado como única estrategia, ni soy un santurrón moralista, ni culpo a los “adictos” de la situación actual. Pero sí pienso que la solución está perdida en medio de tantas poses que se están lanzando los mentados líderes de opinión.

  9. Hector Valle Lopez 19 abril, 2011 en 15:10

    Creo que debemos tener una visión mas sistemica de lo que ocurre, ninguno de los puntos de vista es excluyente, tanto detener el consumo no es una panacea como la legalización tampoco lo sera, estoy a favor de la legalización (como Yépez) pero si en la actualidad vivimos y bebemos inundados de licores adulterados,cigarros adulterados y autoridades adulteradas, que destino nos espera con la legalización? los cambios deben darse desde la médula comunitaria, no se trata de marchar y ya sino de crear consciencia de, “para que marchamos”,creo que Yépez propone hacernos responsables y coherentes, si consumo unas rayitas claro que apoyo al narco, capitalismo puro, oferta y demanda, que tal si me consumo unas rayitas un churrin y marcho por la paz (incoherencia?), creo que los consumidores como los no consumidores deben ser responsables y coherentes en la lucha contra el narco, o seguiremos como los gobiernos que declaran la guerra protegiendo sus propios narcointereses, cuando logremos tener esa coherencia y responsabilidad personal, entonces podremos crear coherencia y responsabilidad comunitaria y la guerra al narco, la legalización y mejores gobiernos podrán ser una realidad plausible (utopicamente)

  10. Sr. Pardo 19 abril, 2011 en 16:16

    Ibas bien hasta que sacaste la ecuación. Tus propuestas son igual de fantasiosas que las de Yépez. Ni la gente renunciará al consumo ni el vecino del norte permitirá al nuestro una legalización total, precisamente por que ellos también son parte del negocio y es la ilegalidad lo que dicta tanto los precios como el consumo.

    • i.l. 19 abril, 2011 en 17:07

      De acuerdo. El problema no se va a solucionar. Si las legalizan el consumo se convertirá en asunto de salud pública porque siempre habrá excesos. Adictos en potencia significa una horda de potenciales desquiciados. Cualquier acción tiene una reacción. Dudo que se logre acordar una solución, los mexicanos estamos divididos, el país sumamente polarizado. Lástima.

  11. tzepeda 19 abril, 2011 en 20:19

    “Adictos en potencia significa una horda de potenciales desquiciados”… esos ya los tenemos en las calles apretando gatillos de AK47 por unos cuantos pesos.
    La respuesta es genial y las propuestas también, son claras específicas, osadas, lástima que algunos de los comentarios aquí suscritos evidencien que gran parte de los mexicanos realmente no alcanzamos este nivel de reflexión y de osadía y que prefieren malo por conocido…

    • Antonio Pack 19 abril, 2011 en 20:43

      ¿Quién dijo que se prefiere lo malo por conocido? El discurso de “si no estás de acuerdo conmigo, apoyas todas las ideas tontas de Calderón” sale bien barato en el mercado.

      Incluso me atrevo a regresar la descalificación: querer pactar con criminales por una falsa sensación de seguridad *ES* preferir malo por conocido.

      No veo la claridad en malinterpretar a Yépez, ni la osadía en pedir amablemente a los secuestradores y asesinos que nos dejen paz porque ya no los queremos en la cárcel.

  12. Hans Sprungfeld 19 abril, 2011 en 20:39

    No matter how hard you try you can’t stop us now!

    Todo muy bien pero hay que aterrizar el plan de ataque. La Internet le está dando la vuelta las cosas. El guerrillero ya no está oculto en la jungla, se desliza por el ciberespacio.
    Chécate estos dos ejemplos de iniciativas ciudadanas en UK
    http://wheredoesmymoneygo.org/
    http://www.theyworkforyou.com/
    Son open source así que ni siquiera tendríamos que empezar de cero. Tenemos el IFAI que es una mamada pero podemos hacerlo funcionar si presionamos lo suficiente para que deleguen su gestión a los ciudadanos.
    Hay que capitalizar en el hecho de que México es uno de los paises que menos censuran el Internet y en la ignorancia tecnológica de nuestros ‘líderes’ políticos.

  13. Hans Sprungfeld 19 abril, 2011 en 21:57

    Aunque también hay que aclarar que legalizar las drogas no nos quita del problema de la violencia. Puede incluso exacerbarlo. Los que operan en el narco no no lo hacen porque ‘aman’ su producto y están convencidos de que es bueno, son más bien gente por diversas razones inclinadas a la criminalidad. El narcotráfico es su campo más lucrativo y menos nocivo, si se los quitan pasaran completamente a rubros más nefastos e indefendibles como la extorsión, los secuestros, etc.
    La violencia tiene que ver con una sociedad que se está cayendo a pedazos por que desde hace mucho se rompió el pacto social. Como mexicanos desconfiamos de toda autoridad. De ahí la necesidad de unirnos y gobernarnos a nosotros mismos. Si no quién? El Copetes?

  14. claudio 20 abril, 2011 en 18:03

    …estoy de acuerdo con lo que propone el autor (harmodio)…¿cómo llevarlo a cabo? eso sí no sé…lo que sí sé es que la comparación entre las muertes asociadas al consumo del narco y las muertes asociadas al cosumo de productos legales sí cabe, aunque los números sean distintos…y cabe porque también hay muertes por las condiciones miserables en las que se producen esos objetos…no por ser legal la producción de estos productos genera menos miseria y muerte…sería cuestión de perfeccionar las leyes laborales de corte internacional…algo así, desconosco sobre el tema…

    el argumento de que la legalización exacerbaría la violencia lo siento muy cándido (por favor ya no más hype sobre la figura del guerrillero, sobre todo viniendo de alguien que cita ejemplos británicos…allá emociona, acá ya lo siento como un lastre) cierto, la legalización a corto plazo haría que el crimen organizado se dedicara al secuestro y otras actividades, pero al menos se distingue el problema y al adicto se le ve como enfermo, no como un complice del crimen…habría que ir pensando, supongo, en una legalización gradual de todas las drogas, prevención y tratamientos contra los adictos, así como en estrategias para combatir esas actividades a las que los criminales se dedicarían al legalizar las dorgas…

    si hay alguien que decide dejar de consumir drogas, perfecto, el llamado de Yépez surtió efecto…pero no es suficiente…nunca es suficiente…

  15. claudio 20 abril, 2011 en 18:12

    tratamientos contra los adictos, dije…pero es mejor decir, contra las adicciones…
    saludos

  16. monique godard 21 abril, 2011 en 10:07

    Quien sabe por favor la hora de la marcha hastalamadre en paris el 8de mayo? Si puedes decirme unos dias antes para que podia subir de mi lyon para ir a paris.muchas gracias

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