malversando.blog

Monóbologo interior de @harmodio, maestro de obra electro.literaria (y un tropo entre paréntesis agrega: una bicicleta huiqui descendiendo a toda lentitud por la carretera vecinal del la literatura open source).

Archivos mensuales: abril 2011

#marchanacional #8mayo París, Marsella

París

En París vamos a reunirnos el 8 de mayo a las 17h en la Place du Trocadéro. Nos concentraremos en ese plaza para desplegar un lazo, al que le colgaremos con ganchos de ropa nuestros sobres de la acción.sobre.vacío ( http://niunomas.org.mx ) como si fuera un tendedero. Nosotros mismos sostendremos los extremos de los lazos y de esa forma montaremos nuestro memorial a las víctimas de la guerra contra el narcotráfico. Al mismo tiempo, repartiremos entre los visitantes de la plaza volantes que expliquen de manera muy puntual lo que está pasando en México. Pensamos estar ahí al menos un par de horas y luego iremos a depositar nuestros sobres a la oficina de correos que está abierta los domingos y las 24 horas. (Más precisamente la oficina/ Bureau de Poste del Louvre).

Marsella

El lugar de reunión seria:
Marseille Vieux Port
en la explanada a un costado del Hotel de Ville y la Mairie de Marseille
a las 12:00pm (8 de Mayo)

Marchas en México y el mundo

http://marchanacionalporlapaz.blogspot.com/2011/04/marchas-del-8-de-mayo.html

Manifestación postal : 40,000 pésames a Los Pinos

http://niunomas.org.mx

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Pedro Páramo: {narco}{empresa}{politi}cacique

por Juan Rulfo
publicado en  Letras Libres (año 2000)

Pedro Páramo es un cacique. Eso ni quien se lo quite. Estos sujetos aparecieron en nuestro continente desde la época de la conquista con el nombre de encomenderos, y ni las Leyes de Indias ni el fin del coloniaje, ni aun las revoluciones, lograron extirpar esa mala yerba. Aún en nuestros días, los hay que son dueños hasta de países enteros; pero concretándonos a México, el cacicazgo existía como forma de gobierno siglos antes del descubrimiento de América, de tal suerte que los conquistadores españoles sólo “echaron raspa”, es decir, les fue fácil desplazar al cacique indio para tomar ellos su lugar. Así nació la encomienda y más tarde la hacienda con su secuela de latifundismo o monopolio de la tierra. Esa es la realidad, sin tapujos ni metáforas ni nada de sueños. Pedro Páramo es un cacique de los que abundan todavía en nuestros países: hombres que adquieren poder mediante la acumulación de bienes y éstos, a su vez, les otorgan un grado muy alto de impunidad para someter al prójimo e imponer sus propias leyes. No hay en ello, pues, ninguna metáfora, si acaso cierta metamorfosis que los convierte, por asociación, en consorcios o en sociedades anónimas al servicio de determinados intereses. En otras palabras, son los representantes del antiguo coloniaje al que aún estamos sometidos. Con la pregunta “¿están ustedes muertos?” se quiere encontrar una respuesta al por qué las fuerzas del poder, no obstante que operan en todas direcciones, permanecen en la oscuridad. Hay ocasiones en que uno desearía saber dónde se oculta aquello que causa a veces tanto daño. Por ejemplo, ignoramos cómo se produce y cunde la pobreza; quién o qué la causa y por qué. Yo no me preguntaría por qué morimos, pongamos por caso; pero sí quisiera saber qué es lo que hace tan miserable nuestra vida. Usted dirá que ese planteamiento no aparece nunca en Pedro Páramo; pero yo le digo que sí, que allí está desde el principio y que toda la novela se reduce a esa sola y única pregunta: ¿dónde está la fuerza que causa nuestra miseria? Y hablo de miseria con todas sus implicaciones. –

© Juan Rulfo. Herederos de Juan Rulfo.

Demostración de que la ecuación No+sangre = No+droga es una falacia ética y algebraica

En el el artículo QUE CHULA MI NARCOCULTURA (Laberinto.Milenio, 16/abr/11), Heriberto Yépez invita a intelectuales y consumidores a apegarse a una ética del consumo de drogas, misma que él resume en la siguiente ecuación:

(1) No + sangre = No + droga

La ecuación sugiere que, para terminar con el derramamiento de sangre que amenaza con degenerar en un holocausto mexicano, lo primero no es marchar ni manifestarse ni asociarse, sino dejar de consumir drogas inmediatamente. Y esperar que los consumidores gringos se sumen a esta nueva ética de la renuncia. Di no a las drogas: los cárteles (narcotraficantes, militares, empresariales y políticos) se irán derecho al desempleo, y del desempleo a la paz.

Dicho de otra manera, la culpa no es del que mata a la vaca ni del que le agarra la pata, sino del quien se zampa el bistec. Yo suscribiría a esta ética si no se limitara a los consumidores de drogas, sino a toda clase de consumidores: empezando por los compradores de iPhone/iPad, que navegan con los dedos manchadas por el suicidio de los empleados de la planta de Foxconn, quienes desde la industriosa ciudad de Shenzhen proveen a Apple de componentes electrónicos llenos de estrés. Y ni hablar de los corredores matutinos que al calzar zapatos Nike sumergen los calcetines en el el sudor de todos esos niños camboyanos que cose suelas a cambio de un salario de miseria. Hasta los amantes del chocolate tienen los dientes manchados de sangre: Costa de Marfil, primer productor mundial de cacao, invertía hasta hace poco sus fabulosas utilidades en financiar una guerra fraticida.

La ecuación heribertiana y el argumento anteriormente expuesto adolescen del mismo vicio: ambos son perfectamente solubles en el capitalismo ambiente. Y para demostrárselo, le ruego desempolve su álgebra de Baldor y me acompañe en la siguiente manipulación algebraica de la ecuación heribertiana:

(2) No + sangre = No + droga

(3) No + sangre – (No + droga) = 0

(4) No + sangre – No – droga = 0

(5) sangre – droga = 0

(6) sangre = droga

La ecuación (6) produce corolarios de una belleza ultraliberal: dado que droga y sangre son objetos equivalentes, comerciemos pues con ellos: exportemos personas como si fueran paquetes de droga, por supuesto no en el marco de una economía legal, tampoco se trata de compravender niños de Acapulco en Canadá, ni de traficar con búlgaras para trabajarlas en el bosque de Boulogne, ni de cruzar muertos.de.hambre centroamericanos por las fronteras en plena luz del día, o en plena bolsa de valores, o hasta en plena tienda de autoservicio. Porque al fin y al cabo Yépez y Goldman Sachs coinciden: el mejor culpable está en la extremidad inferior de la cadena ultra.productiva: ¡el consumidor, quien le manda engancharse en su vicio! (porque aquí, en el imperio moral del ultra.individualismo, la adicción no es un problema de salud colectiva, ya no digamos una enfermedad, sino un vicio individual reprobable). Y conocemos a los humanos, los sabemos propensos a todo tipo de enganches autodestructivos: adictos a la droga, al alcohol, al cigarro, a la comida, a las carreras de caballos, al éxito, al fracaso, al elogio, a los reflectores, a la originalidad, hasta al amor. Y por favor no me vengan a citar a Marx cuando dice, tropos más tropos menos, que el capitalismo humaniza a los objetos y cosifica a las personas, exactamente como la ecuación que nos propone Yépez, con quien además comparte esa reaccionaria propensión a jamás fincar responsabilidad partes más oscuras, altas o interiores de la cadena ultraproductiva.

Y ya entrados en corolarios, permítaseme responder también a partes menos matemáticas y más políticas del mismo artículo:

(7) sangre >= guerra

¿Sugieren un pacto con el narco? ¿Ese es su plan? ¿Cambiar esta guerra “espuria” por otra narcocooltura más chida?” pregunta Yépez.

Dentro de 100 años, cuando el alcoholismo, el tabaquismo y la drogadicción se encuentren en el mismo plano, la cocaína y la heroína serán tan legales como el Ron Richardson, esta guerra nos parecerá tan absurda como ahora nos lo parece la guerra de los pasteles (y a su vez esta idea hoy nos parece tan utópica como hace 100 años el voto femenino o la igualdad racial). Por tanto propongo:

** Que México sea el primer país del mundo en legalizar todas las drogas, “duras” y “blandas”, no sólo en lo que se refiere al consumo, sino también a la producción, comercialización y exportación.

** Que los ingresos por producción y exportación de drogas sean el nuevo petróleo que nos provea de la riqueza necesaria para reinventar un nuevo estado ciudadano, humano, transparente, en donde por ejemplo se provean tratamientos de desintoxicación gratuitos con fondos públicos (inversión irrisoria si la comparas con los 5 mil millones de euros que México invirtió en milicia, armas y seguridad en el solo año del 2009).

** ¿Te imaginas si le plantáramos cara a Estados Unidos convirtiéndonos en el Ámsterdam de América Latina? Vengan, compren en paz aquí sus drogas (o vénganse en paz a desintoxicar), dejenos sus dólares y regrésense a su país.

(8) sangre >= política

Pero los opositores a esta guerra no aclaran alternativas: no hay una visión anti o post-narcocultura. Si Calderón Contrataca para hoy debido a tanto cácaro, ¿mañana qué show?” pregunta Yépez.

** ¿Esperamos sentados el fin del estado fallido, su caída entre gran destrucción, holocausto y estruendo? Atrevámonos a seguir la vía de islandeses, egipcios y tunecinos: deconstruir el estado para reinventarlo.

** Terminemos con la farsa electoral del 2012. Atrevámonos a nombrar un gobierno ciudadano de transición que, en un periodo limitado de tiempo, convoque a una asamblea constituyente y a nuevas elecciones sobre bases ciudadanas y no electoralistas.

** Empecemos por la paz: forcemos a las partes en conflicto (cárteles narcotraficantes, militares, empresariales y políticos) a que enuncien de manera explícita sus condiciones para una tregua.

(9) sangre >= ideología

Quienes opinan que los crímenes de guerra perpetrados por traficantes y militares no tienen ideología, se equivocan. La ideología del narco es la misma que la del priísta y la del macro.empresario: acumulación extrema y rápida de la riqueza para mi y los míos a cualquier precio.

O como dijo Bowden en Murder City: esta no es una guerra contra las drogas, sino por las drogas: una guerra para repartirse el enorme flujo de capital que reditúa el gran pasatiempo de la adicción americana.

O como dijo Enrique Serna: “Los nihilistas burgueses que amenazan con imponer su ley en todo el país […] han adoptado la doble moral de los patrones rapaces y los políticos tracaleros que siempre les pusieron la bota encima.

O como dijo la profesora Milagros Ezquerro: Ciudad Juárez es la liberalización total soñada por los ultraliberales: primero caen las barreras comerciales, luego las éticas, al final las sociales: la sangre acaba valiendo objeto.

(10) sangre = sangre

Este panfleto algebraico fue escrito haciendo uso y abuso de un magnífico taller de ensayo que tomé en Oaxaca en 2008. Lo impartía Heriberto Yépez. Lo que ahí vi fue a un ensayista-filósofo-curandero en acción: entraban alumnos sumisos post.priístas: salían embriones de conciencia crítica, gente sin miedo a la reflexión ni al lenguaje. Me quedo con aquel Yépez que generaba precisamente lo que más nos falta ahora: tender vínculos, resanar el tejido social roto: en resumen: crear las condiciones para producir esas ideas que hoy no existen y que, inch’allah, nos van a sacar del hoyo.

Contra la satanización de las drogas, por Vivian Abenshushan

por Vivian Abenshushan
[[tomado del blog de Vivian: Escritos para desocupados ]]

Paso el domingo leyendo los periódicos, que se han convertido en una larga sección de esquelas, monumentos fúnebres de la hora nacional. Mi lectura es bipolar. A veces presiento con entusiasmo que la sociedad mexicana se ha despertado de su largo sueño conformista, que ha dejado al fin de mirar pasivamente el espectáculo de su desesperanza. Pero en seguida me encuentro con el espíritu contrario, un grupo desconsolador de articulistas, políticos e intelectuales que atizan contra la sociedad organizada, como si ésta no mereciera ser escuchada, como si no comprendieran que además de mirar la televisión los mexicanos quieren también recuperar las calles, actuar sobre las posibilidades de su destino, más allá de las lápidas futuras que les asegura la soberbia gubernamental, la mezquindad de los partidos políticos y, sobre todo, la impunidad de la que se han valido los criminales para fortalecerse y ser cada vez más viles. Los críticos de la marcha se contradicen: exigen a la sociedad que no sólo increpe y reclame (aunque lo haga legítimamente) a sus políticos, es decir, que no delegue toda la responsabilidad sobre la realidad del país al gobierno que la representa. Pero cuando esa sociedad sale de su letargo, justo cuando adquiere una conciencia imprevista sobre la necesidad de su participación activa en la mudanza del país, los críticos ya no la quieren, se amedrentan y escandalizan. Hay una hipocresía, una contradicción flagrante, entre los críticos que promueven lo que en el fondo aborrecen: la participación ciudadana, la auténtica democracia donde también existe el disenso (no eso que ellos llaman “odio”, para despertar una vez más el fantasma del miedo que inmoviliza a la sociedad). Ahí se ha abierto una tensión no resuelta, una discusión al interior de la casa.

Paso la página y aparecen las fosas comunes, el país convertido en un cementerio sin condolencias, sin desagravio, sin explicaciones. Me pregunto entonces si no hemos agotado ya nuestras reservas de demencia e insensibilidad. La indiferencia del Estado mexicano es escalofriante. Ni siquiera se vale de las gesticulaciones humanitarias y los símbolos propios de la política para hacer un pronunciamiento, decretar por ejemplo un día de Luto Nacional como ha sucedido en Brasil después de la masacre en una escuela de Río de Janeiro. Lo que queda es la frialdad y (otra vez) el desentendimiento: la culpa es de los otros, los gobernantes de Tamaulipas, los que no apoyan al presidente. He aquí la tónica desalentadora que nos llega de los voceros oficiales, el balbuceante “¿Y yo por qué?”, una de las más lamentables herencias de la transición democrática en México. Eso podría dejarnos desvalidos. Pero ante la incapacidad cada vez más evidente del gobierno y sus instituciones para asumir su responsabilidad, la sociedad (o esa parte consciente, lúcida, sensible, crítica de la sociedad que no se ha hundido por completo en la desesperación) responde de nueva cuenta con una movilización, para el 8 de mayo, marchas, acciones poéticas, discusiones públicas, tuits como telegramas del descontento. Ese impulso, ese llamado a cuentas, esa naciente autogestión, no debería perderse, aunque supongo que tendrá que bregar a contracorriente.

Una intuición recorre la atmósfera de las últimas semanas: este país sólo se puede salvar a través de sus habitantes. No con una clase política que lleva casi un siglo en estado de descomposición, sino con la práctica de la acción directa no violenta de sus ciudadanos. ¿Cómo articular esa movimiento de la sociedad civil? ¿Cómo presionar a la clase política para que se integre a esa corriente (y no al revés), para que opere en sí misma una auténtica transfiguración? No lo sé. Es algo que estamos inventando. Me parece importante, por lo pronto, que los individuos se expresen, hablen entre sí, disientan y sigan discutiendo públicamente y a través de distintos medios sobre nuestra aterradora situación actual y las posibles vías de salida. Aunque no siempre comparta sus argumentos. (El diálogo o el acuerdo no necesita suprimir las ideologías; sólo el Pensamiento Único, hoy puesto en duda, supone que la democracia significa unanimidad, neutralización de las diferencias.) Discrepo, por ejemplo, de la postura que ha adoptado desde hace tiempo Heriberto Yépez frente a la iniciativa sobre la legalización de las drogas (no es una iniciativa ni nueva ni exclusiva de los mal llamados intelectuales, pero es a partir de ahí que escribe Heriberto). Aunque comparta con él muchas otras ideas, me parece que su llamado a la abstinencia, al no consumo de drogas, equivoca el blanco, convirtiendo a los consumidores en cómplices de la violencia, es decir, criminalizándolos. Ese discurso (hacer del fumador de mariguana un criminal) fue abolido en 2009 de la legislación mexicana, eliminando todas las sanciones por cantidades para uso personal y por eso su retorno, aunque sea sólo sugerido, me parece francamente reaccionario. Los argumentos de Yépez aparecieron en Milenio: http://impreso.milenio.com/node/8944816. Y yo le respondo así:

1/ ¿Por qué se droga la gente? ¿Por comodidad? ¿Por hedonismo? ¿Porque busca una percepción distinta de la realidad? ¿Por desesperación? ¿Por soledad? ¿Por nihilismo? ¿Por evasión? ¿Por sensualismo? ¿Por el deseo de un momento estético distinto al de la intolerable normalidad? ¿Porque busca un estado de conciencia superior? Por esas y muchas otras razones que son, en todo caso, decisiones individuales. Una ética de la abstinencia como la que propones, Heriberto, es una ética puritana, represiva (controlar el placer), que niega una parte de la naturaleza humana. Bajo esa ética se han prohibido históricamente todos los placeres: desde la masturbación hasta la mariguana. Y como escribe Foucault en Historia de la sexualidad, estigmatizarlos como vicios no hizo que disminuyeran. Todo lo contrario: alimentaron una compulsión masturbatoria.

2/ En su ensayo Contra los no fumadores, el escritor Richard Klein dice: “La represión a menudo asegura que cuando regrese lo reprimido lo haga de manera violenta e hiperbólica. Siempre que lo insalubre es demonizado se vuelve irresistible, acompañado de toda la seducción del vicio y el feroz encanto de lo que no debiera salir a la luz. La censura alienta de manera inevitable la mismísima práctica que se desea inhibir y, por lo común en el intento la vuelve, por ilícita, más peligrosa.” Estamos metidos, pues, en una enorme contradicción provocada por la moral que condena todo lo que no sea renuncia, trabajo, decencia, productividad. Insisto: una moral puritana, la misma que llevó a Estados Unidos a prohibir el alcohol y provocar el crecimiento potencial de la mafia. ¿Por qué la gente tendría que dejar de beber con sus amigos, con sus amantes, para animar una conversación o para hacer el amor en un escenario distinto? ¿O para disfrutar un banquete filosófico? Si en ello no hay un atropello de los derechos de otros, si se hace con responsabilidad, ¿por qué es condenable? Las drogas, el cigarro, el alcohol, forman parte de la cultura y la civilización, y hemos convivido con ellos históricamente, para comulgar con los dioses paganos o cristianos, desde Eleusis hasta Wirikuta, donde habita el dios huichol del peyote. Nuestra relación con estas sustancias debería partir de la indagación personal (y comunitaria) sobre su doble rostro, que ilumina y esclaviza, es decir, sobre sus bondades y efectos nocivos, una tarea que han emprendido filósofos como Antonio Escohotado, con un ánimo infinitamente más generoso y lúcido (verdadero generador de conocimiento) que el de los abogados de la censura y la prohibición. Es ese el tono que adoptas en tu artículo, Heriberto, donde prevalece un discurso culpígeno: no tengo derecho a pedir un mundo distinto porque fumo mariguana, no tengo derecho, aunque nunca haya asaltado a nadie ni tenga un monopolio que impida el reparto democrático de las comunicaciones; soy mariguano, soy cómplice del Mal, soy víctima del maniqueísmo que ha puesto a esta sustancia en la mirilla de las conductas reprobables, mientras explotar a millones de trabajadores en las maquiladoras en condiciones cercanas a la miseria y la esclavitud, sea legal y hasta contribuya al PIB). No se trata de una postura provocadora, sino de signo contrario: moralina, conservadora, ciega ante las evidencias sobre los resultados catastróficos que ha tenido en el mundo la tendencia prohibicionista a cuarenta años de que el presidente Nixon, en Estados Unidos, declarara la guerra global contra las drogas, sin la menor señal de triunfo y con la amenaza de que la violencia se extienda ahora hasta Centroamérica y el Cono Sur.

3/ En México, en estos momentos, mueren muchas más personas por la guerra contra el narco que por el efecto que provoca el consumo inmoderado de algunas drogas. Si este no es un argumento suficiente para revisar, desde un punto de vista incluso pragmático, la estrategia antidrogas, entonces es que en el fondo las motivaciones son de otra índole. No me ocuparé aquí de los argumentos económicos, la relación entre el lavado de dinero y el sistema financiero internacional, que varios economistas han puesto en evidencia. Me inquieta sobre todo los excesos de una vigilancia que se podría extender hasta el interior de nuestra vida privada (y del que te vuelves vocero involuntario con ecuaciones como “No más sangre = No más drogas”). “Si el interés de los censores –dice de nuevo Klein– no reside en promover subrepticiamente lo que pretenden aborrecer, su objetivo sí es ampliar el poder de vigilancia, intensificar la reglamentación e incrementar el principio del patrullaje en general.” Como suele suceder con demasiada frecuencia, detrás de los argumentos morales, se esconde un asunto de poder.

4/ Hace meses que no prendo un churro, pero si lo hiciera, no tendría por qué sentir que estoy, por eso, del lado del “mal”, como no lo hago cuando acompaño mi comida al lado de mi hijo y mi esposo, con una botella de vino tinto. ¿Cuál es la diferencia? Que una es legal y la otra no. Punto. Debería, si quisiera, poder cosechar mariguana en mi casa, bajo el consejo de los conocedores, del mismo modo que debería poder sembrar hortalizas en mi azotea (al casero le parece poco higiénico), para mi autoconsumo. De ese modo, evitaría a los intermediarios, que todo lo encarecen, las adulteraciones, el gasto de combustible, el empleo de químicos y transgénicos, el mercado negro, la especulación inmoderada, la corrupción multimillonaria de funcionarios públicos, policías y empresarios, el lavado de dinero, las ejecuciones violentas, las muertes civiles.

5/ Soy un individuo libre y consciente: dejé de fumar cigarrillos hace diez años, cuando comenzaba a tocar el fondo de las dos cajetillas diarias, para escribir. La nicotina me empezó a parecer mortuoria, me sentía a los 28 años con los pulmones de una anciana. Lo hice por decisión propia, porque comencé a preguntarme de dónde venía mis impulsos autodestructivos o simplemente porque tosía como tuberculosa, una enfermedad que había perdido brillo literario. Pero no por eso me convertí en una fanática antitabaco, ni en profeta, ni legisladora; no tengo por qué importunar los placeres o los impulsos suicidas de los otros, creyendo que de ese modo me libraré de mis propios impulsos autorreprimidos, de mi incapacidad para la moderación. Digo esto, porque estoy convencida, como lo saben todos los ex alcohólicos o ex adictos o ex fumadores, que ninguna disuasión puede venir desde el exterior, mucho menos desde el púlpito o la policía. Sólo puede hacerse desde la conciencia individual, desde el deseo íntimo de hacer el duelo y dejar esa bella aunque sombría (“sublime”, la llama Klein) compañía que es el tabaco o la mariguana o el mezcal antes de escribir, en los momentos de desesperación y desconsuelo, mientras se baila gozosamente en una fiesta, cuando se ha perdido el empleo o se necesita mitigar una ansiedad. Los censores no entienden eso: la libertad individual (mucho menos el placer). “De mi piel para dentro empieza mi exclusiva jurisdicción. Elijo yo aquello que puede o no cruzar esa frontera”, dice el epígrafe de Aprendiendo de las drogas, de Escohotado. El cuerpo es nuestra última zona autónoma, el lugar donde pensamos, deseamos, percibimos y discutimos el mundo, libremente. Sólo una lobotomía, las castraciones vejatorias de la Edad Media, las infibulaciones de las mujeres musulmanas, pueden inhibir autoritariamente los placeres de la imaginación o el sexo, la búsqueda humana de la dicha. Entonces: el realismo nos exige reconocer que nunca la prohibición ha impedido que la gente se masturbe o se embriague, y lo seguirá haciendo por medios lícitos o ilícitos. Todo lo contrario: su persecución fanática sólo ha reforzado la práctica que desea abolir, dando origen a toda una corriente subterránea, ilegal, clandestina, que la propicia y hace posible. ¿Por qué se insiste entonces en la censura en lugar de poner en circulación toda la información posible sobre las drogas, sobre sus efectos, su toxicología, su relación con la cultura? Si no sólo se hablara de los terrores del hachís o la ayahuasca, sino también del beneficio estético y hasta espiritual que han extraído de ellas incontables artistas y poetas y músicos y científicos, para ampliar nuestra mirada más allá de la percepción sesgada de la sobriedad; si se aprendiera de las drogas sin prejuicios maniqueos, los adolescentes y los niños no estarían a merced de la extorsión, sino que serían acompañados por sus padres y maestros (o por los libros) en la posibilidad de conocerse a sí mismos, y aprender a decidir soberanamente sobre su cuerpo.

6/ (“Al reír siente uno cómo le crecen pequeñas alas. La risa y el aleteo son parientes… Especie de baile en puntas de la razón”, escribe Walter Benjamin durante una exploración de hachís. ¿Qué hay de nocivo en ser visitados de vez en cuando por la inteligencia cómica, por la risa, el juego, el humor?)

7/ Las argumentaciones a favor de la despenalización de las drogas no son recientes ni se presentan con esa simplificación burda que tú (y también Carlos Marín) alega: tienen por lo menos cuarenta años e incluyen entre sus defensores a escritores, científicos, filósofos, economistas, estadistas, abogados, legisladores y hasta empresarios, lo mismo liberales que de izquierda, anarquistas y pequeños propietarios. Insistes, Heriberto, en que los intelectuales defienden la legalización, pero no han dicho cómo. Te equivocas. Existen incontables propuestas sobre esa transición (desde todos los puntos de vista, legales y mercantiles, sanitarios y educativos, etc.) Que no las conozcas, que no hayas investigado sobre ellas, no significa que no existan. (Comparto contigo algunos links y bibliografía al final de mi perorata.) En la mismísima cámara de diputados se han planteado (con la participación de médicos, activistas, politólogos, psiquiatras), los modos y los tiempos en que podría suceder esa regulación. Las deliberaciones fueron públicas, se transmitieron por televisión y la gente de a pie podía asistir a ellas. Asomarse a la propuesta de California, también podría esclarecerte el panorama. Por supuesto que podemos imaginar un mundo post narco, ya existe: es el mundo post mafia, sin encarnaciones del bien y del mal, Alcapone vs. Ness, con vinaterías abiertas, mayoría de edad para el consumo, campañas de prevención, pago de impuestos, gasto público en educación. Habrá adictos, como hay alcohólicos y televiciosos. Pero no 40,000 muertos sin rostro. Y entonces nos sentaríamos a pensar si acudimos a las drogas porque nos hemos quedado sin dioses o por espíritu lúdico o porque sentimos horror de nosotros mismos o porque la sobriedad no alcanza para tolerar a nuestros semejantes o por hastío o ritual o lo que sea. Y veríamos si una vez desmantelada la principal fuente de ingresos del crimen organizado, podría perpetuar su poder corruptor.

8/ Nadie podría decir ahora que la legalización de las drogas es la panacea frente al abismo mexicano. Cuatro décadas de prohibición y pactos en lo oscurito crearon condiciones de impunidad que hoy avanzan por muchas otras direcciones. Pero la única forma de contener lo que parece ya incontenible es reduciendo los espacios de acción del crimen que hoy encuentra en el mercado ilegal de drogas la mayor fuente de su poder económico y su arsenal de armas. Lo cierto es que si desde hace cuarenta años se hubieran atendido los argumentos de despenalización toda esta pesadilla criminal se habría reducido (como sucedió cuando se legalizó el alcohol en Estados Unidos); si desde entonces la moral puritana (o los intereses comerciales que aguardaban detrás de ella) hubiera tratado de ver las cosas desde otro punto de vista, no tendríamos por qué renunciar al derecho individual de conocer el mundo por otros medios, ya sean los libros, el internet, el hachís o la meditación zen. Pero el narco también es mercado, en su estado salvaje, y su ilegalidad ha convenido a todo un sistema financiero que se ha dejado penetrar por el lavado de dinero desde hace décadas. Es a ellos a quienes hay que pedirles que dejen el discurso de la doble moral: condenar públicamente al narco y aceptar bajo la mesa, sus dádivas y sobornos.

9/ Para terminar (y volver a la escritura). Sabes que leo con interés, a veces con complicidad, tus ensayos y artículos desde hace tiempo. Trato aquí de ampliar la discusión, más allá de la falacia, la simplificación, el desconocimiento y, sobre todo, el retorno de una moral policiaca para justificar una guerra inútil y de antemano perdida. Podría sumarme a tu llamado de no consumir drogas en tanto estén en manos criminales (también se podría invitar al cultivo de hidroponias y al autoconsumo), si de tu parte y la de todos los detractores rígidos de la legalización se sentaran también a escuchar las propuestas de miles de organizaciones civiles del mundo entero que hoy diseñan proyectos viables y detallados de otra realidad posible, infinitamente menos oscurantista e irracional. Lo que trato de argüir aquí en definitiva es que no ha sido el consumo, sino la clasificación de las drogas como delito, lo que las ha convertido en el negocio del siglo. Entender eso es complejo, pero nos tiene metidos en una encrucijada tan escabrosa que deberíamos darnos el tiempo de pensar mejor nuestros argumentos. Cuando llamas a los marchistas a no consumir drogas (suponiendo arbitrariamente que todos ellos las consumen o son clientes morosos de algún dealer), ¿lo haces por espíritu de provocación o porque realmente crees que eso llevará a la quiebra al Cártel de Sinaloa? Acudir al cliché del escritor como mariguano o cocainómano es absurdo. Las arcas millonarias del narco no las alimentan los tres o cuatro poetas de tu barrio, sino millones de personas que forman parte de esta sociedad dopada, desesperanzada, y para colmo, criminalizada. Discutamos sobre eso.

un abrazo,

v

LIBROS Y LINKS a la mano:

Luigi Amara, Humberto Brocca, et. al., Regular ¿para qué? La cannabis y sus consumidores. CUPIHD, México, 2010. (Aquí vienen más de diez iniciativas concretas que debes revisar. Algunas de ellas se debatieron en el Congreso.)

Antonio Escohotado, “Sobria ebriedad”: http://www.cuervoblanco.com/dr

———-, Aprendiendo de las drogas. Anagrama, Barcelona, 1995.

Richard Klein, Contra los no fumadores. Colección Versus # 7. Tumbona Ediciones, México, 2008.

Carlos Martínez Rentería (Comp.) Tradición, disfrute y prohibición. Cultura de las drogas en México. Generacion, México, 2010.

Jefferson M. Fish, How to legalize Drugs. Jason Aronson, Estados Unidos, 1998.

Colectivo por una Política Integral hacia las Drogas: http://www.cupihd.org

Drug Pollicies Alliance’s Ethan Nadelmann http://reason.com/blog/2011/04/15/reasontv-drug-policy-alliances

La reforma de las políticas de drogas (experiencias alternativas en Europa y Estados Unidos) www.nuso.org

CARTAS DE PAZ

Ayúdanos a recordar a las víctimas de la violencia en México transformándolas en cartas de paz.

 Es muy fácil:

  1. Toma un sobre blanco, vacío.

  1. Recupera una víctima apartir de la lista en http://www.niunomas.org.mx (de preferencia una que nadie más haya elegido)

  1. Escribe a mano, en el espacio reservado al remitente, el nombre o las señas particulares de la víctima en caso de que ésta no haya sido identificada aún.

Ejemplo:

Erick Pichardo Pineda (16 años). Ejecutado por arma de fuego en el patio de su casa en Jiutepec, Morelos, el 18/sep/2010.

  1. Escribe, en el espacio reservado para el destinatario:

Felipe de Jesús Calderón Hinojosa
Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos
Residencia Oficial de los Pinos Casa Miguel Alemán
Col. San Miguel Chapultepec.
C.P. 11850. Distrito Federal
MÉXICO

  1. No pongas ningún contenido en el sobre. No escribas ningún tipo de consigna ni insulto en el sobre. Los muertos por violencia, del bando que sean, son faltantes para la sociedad. El símbolo de ese faltante es un hueco, un sobre vacío: una silenciosa carta de paz.

  1. Envía el sobre desde tu oficina de correos más cercana.

  1. No olvides actualizar las columnas LUGAR DE ENVÍO y FECHA DE ENVÍO en la lista de http://www.niunomas.org.mx el lugar y la fecha de envío. Estos campos nos sirven para saber qué víctimas ya han sido elegidas.

  1. Para construir un mural con nuestras cartas de paz es importante que le tomes fotos a tu sobre (o al acto de envío postal). Envíanos las fotos a accion.sobre.vacio@gmail.comLas subiremos al álbum de fotos en líneahttp://www.flickr.com/photos/accionsobrevacio/

  1. Difunde este mensaje entre tus conocidos. Manda TODOS los sobres que puedas. Gracias.

Carta a un lector que piensa que no sirvió de nada ir al Trocadero

Estimado @Observador:

0) Antes que nada, un poco de ética de la discusión. Dado el ambiente reintante de violencia, no nos podemos ni dar el lujo de la violencia verbal y el insulto indiscriminado, ni de confinarnos a discutir entre personas que ya están previamente de acuerdo. La hora en México es grave: necesitamos discutir precisamente con gente que no está de acuerdo con nosotros, y precisamente de una forma en que no reproduzcamos, ni siquiera verbalmente, el callejón sin salida de la violencia. Como dice la portada del Courrier Internacional de esta semana: “más difícil que la guerra: la paz”. Y cuando me refiero a ética de la discusión hablo de algo muy preciso: ser capaces de encontrar verdad en el argumento ajeno, y ser el primer crítico con los argumentos propios.

1) Dicho lo cual, de los dos comentarios que has vertido aquí rescato el “organizarnos en grupos de personas donde se comparta información real y concreta”. Y el “ojo crítico que exija transparencia [hacia el gobierno]“. Y hasta la resurrección de los clásicos del civismo. Nada que objetarle a esa parte de tu argumento.

2) Ahora bien, hay dos cuestiones con las que difiero radicalmente de tu posición. Una, lo que tu llamas “poner en alto la deshonra de México”. Y dos, tu posición con respecto al consumo de drogas. Empiezo por la primera.

2.1) Yo creo que la honra de México es algo secundario. Lo primero es la realidad. Y acaso podamos acordarnos en que las estadísticas son una fuente fiable para estimar el lamentable estado de nuestra realidad. No hablemos de crueldad inusitada, no hablemos de debacle ética: simplemente de cifras. Cito aquí mi experiencia como contador de muertos para el tuit @menosdías (blog Menos Días Aquí ): en una semana no sólo conté más de trescientas víctimas, varias de ellas asesinadas con lujo de crueldad extrema, sino que adquirí consciencia de eso que no quería ver. El pensamiento premasticado aquí nos diría: “los malos [es decir los narcos] matan con crueldad, los buenos [es decir el ejército] los combaten”. Pero me parece que la realidad es tan simple: en el narco hay soldados, en el ejército y las policías hay narcos, en resumen: una gran confusión. Sin embargo, narcos y soldados rasos tienen algo en común: en su mayoría provienen de las clases sociales más modestas: los jodidos, pues; los más afectados por la aplicación a la letra de las prescripciones de la economía ultraliberal. Por todo lo anterior, realidad pura y dura, difícil de interpretar desde el cartabón moral, yo creo que eso que tú llamas “honra” es seda secundaria para la famosa mona que se viste de. De nada nos sirve guardar la honra si la realidad nos contradice de manera tan fehaciente. No estamos mintiendo cuando escribimos en Trocadero 35000 muertos. Si además lo hacemos en una plaza llamada “de los derechos humanos” el símbolo es aún más fuertes. Y para ganar la guerra hay que empezar por las palabras, los símbolos, los acuerdos, y también eso que tú sugieres: las redes, las personas en movimiento. Como puedes observar en las fotos que colgamos en treintaycincomil éramos más de “20 chícharos” y la acción poética tuvo un efecto muy real: conectar a un conjunto de personas que independientemente de su nacionalidad, filiación política y proveniencia socioeconómica, preguntan ¿qué podemoshacer, qué sigue?. Todos sabemos que nos urge precisamente eso: movernos, unirnos, discutir y hacer.

2.2) Las drogas destruyen. La comida también destruye. El alcohol también destruye. Hasta el amor destruye. Quien está convencido de que merece destruirse lo podrá hacer hasta con una caja de kleenex. Dentro de 100 años, cuando las drogas sean tan legales como el alcohol, el tabaco o las armas de bajo calibre, esta guerra nos parecerá tan absurda como hoy nos parece la guerra de los pasteles. Yo lo que propongo es justamente lo contrario: que México sea el primer país del mundo en legalizar todas las drogas, y no sólo en lo que respecta a su consumo, sino también a su producción, comercialización e incluso su exportación. Si las usáramos de manera inteligente, podríamos hacer de la producción de drogas el nuevo petróleo que nos proveyera de la riqueza necesaria para fundar una sociedad más justa en donde, por ejemplo, el estado provea desintoxicación y tratamientos antidrogas gratis con fondos públicos (inversión irrisoria si la comparas con lo que se invierte en armas o en campañas publicitarias propagandísticas). ¿Te imaginas si le plantáramos cara a Estados Unidos convirtiéndonos en la Amsterdam de América Latina? Vengan, compren en paz aquí sus drogas (o vénganse en paz a desintoxicar), dejenos sus dólares y regrésense a su país. Pero para eso se necesitaría una gran osadía política y la voluntad colectiva de invertir ese dinero en el bien común y en la construcción de instituciones duraderas. ¿Utópico? Ciertamente. Tan utópico como parecían hace 100 años el voto femenino o la igualdad racial.

3) Por tanto, te invito a que te unas al grupo féisbuc MEXIQUE:35000 MORTS o a que vengas a continuar la discusión en persona en nuestras próximas acciones, porque las habrá. Ayer en Trocadero había una sensación muy especial de consciencia colectiva: no podemos quedarnos a discutir eternamente nuestras diferencias: o las sobrepasamos, nos unimos e inventamos esas ideas que nos van a sacar del hoyo y que ahora no existen o parecen inverosímiles, o nos carga la que ya sabes: la proverbial #chingada.

Saludos.

@harmodio

Esta carta es respuesta a este comentario de @Observador

Fotos de la #marchanacional #mexico #6abril en Trocadero, París

Para ver las fotos, pulse aquí http://bit.ly/etz84D

PUTAIN DE RAS LE BOL: Lettre ouverte du poète Javier Sicilia aux hommes politiques et aux criminels

Traduit par Paula de Maupas
Extrait du magazine Proceso avril 2011

Cuernavaca, Morelos, le 2 avril 2011. Le poète Javier Sicilia a fait ses adieux à la poésie, suite à la lecture de son dernier poème, dédié à son fils assassiné, Juan Francisco. Réuni avec ses amis dans la place principale, l’esplanade du Zocalo, de Cuernavaca, il a récité :

« Le monde n’est plus digne de parole
Ils l’ont étouffée à l’intérieur de nous
Comme ils t’ont asphyxié
Comme ils t’ont déchiré les poumons
Et cette douleur ne me lâche pas
Seul le monde reste »

« A cause du silence des justes
Seulement à cause de ton silence et de mon silence, Juanelo
Le monde n’est plus digne de parole,
Voici mon dernier poème, je ne peux plus écrire de la poésie…
La poésie en moi n’existe plus »

-Javier Sicilia

Pour conclure, le poète déclara : « Le monde n’est plus digne de mes paroles. Ceci est mon dernier poème. Je ne peux plus écrire d’autres poésies… la poésie n’existe plus en moi. »

PUTAIN DE RAS-LE-BOL

(Lettre ouverte aux hommes politiques et aux criminels)

L’assassinat brutal de mon fils Juan Francisco, de Julio César Romero Jaime, de Luis Antonio Romero Jaime et de Gabriel Anejo Escalera, s’ajoute à ceux de tant d’autres jeunes hommes et jeunes femmes assassinés dans tout le pays, en long et en large, à cause, non seulement de la guerre déclarée par le gouvernement de Calderon contre le crime organisé, mais aussi en raison de la pourriture qui s’est emparée du cœur de la mal nommée classe politique ainsi que de la classe criminelle, qui a trahi ses codes d’honneur.

Dans cette lettre, je ne souhaite pas vous parler des vertus de mon fils, qui étaient immenses, ni de celles des autres jeunes garçons que j’ai vus grandir à ses côtés, que j’ai vus étudier, jouer, aimer, grandir, pour servir ce pays, tout comme tant d’autres garçons de ce pays que vous avez déchirés. Parler de cela ne servirait que pour émouvoir ce qui émeut déjà le cœur des citoyens jusqu’à l’indignation. Je ne souhaite pas non plus vous parler de la douleur de ma famille et des familles de chacun des jeunes anéantis. Il n’y a pas de mots pour cette douleur-là. Seule la poésie peut s’en approcher un peu mais vous ne connaissez rien à la poésie. Ce que je souhaite vous dire aujourd’hui de ces vies mutilées, de cette douleur qui n’a pas de nom parce qu’elle n’appartient pas au fruit de la nature -la mort d’un fils est toujours antinaturelle et c’est pour cela qu’elle n’a pas de nom : nous ne sommes plus orphelins ni veufs, nous sommes réduits à la simplicité et à la douleur du néant-.

Ce que je souhaite vous dire aujourd’hui de ces vies mutilées, je répète, de cette souffrance et de cette indignation que ces morts ont provoquées, c’est que nous avons tout simplement atteint un putain de ras-le-bol.

Nous avons atteint un putain de ras-le-bol contre vous, hommes politiques –et lorsque j’emploie ce terme je ne parle pas d’un parmi vous en particulier, mais de la plupart d’entre vous, y compris tous ceux qui composent les partis-, car dans vos luttes pour le pouvoir vous avez déchiré le tissu de la nation, parce qu’au sein de cette guerre mal lancée, mal organisée, mal dirigée, de cette guerre qui a mis le pays dans un état d’urgence, vous avez été incapables -par vos mesquineries, par vos antagonismes, vos misérables ragots, vos luttes pour le pouvoir- de créer les consensus dont ce pays a besoin pour retrouver l’unité sans laquelle il ne s’en sortira jamais. Nous avons atteint un putain de ras-le-bol parce que la corruption des institutions judiciaires est à l’origine de la complicité avec le crime et de l’impunité lorsqu’on le commet. Parce qu’au sein de cette corruption qui démontre l’échec de l’Etat, chaque citoyen de ce pays a été réduit à ce que le philosophe Giorgio Agamben a nommé, avec le mot grec, zoe : à la vie non protégée, à la vie d’un animal, d’un être qui peut être violenté, kidnappé, outragé et assassiné impunément. Nous avons atteint un putain de ras-le-bol parce que vous n’avez de l’imagination que pour la violence, pour les armes, pour l’insulte et avec cela, un profond mépris pour l’éducation, la culture et les opportunités de travail honnête et bon, qui est ce qui construit les vraies nations. Nous avons atteint un putain de ras-le-bol parce que cette faible imagination permet que nos jeunes, nos enfants ne soient pas seulement assassinés mais aussi transformés en criminels et faussement inculpés pour satisfaire les envies de cette imagination. Nous avons atteint un putain de ras-le-bol parce qu’une autre partie de nos jeunes, faute d’un plan du gouvernement, n’ont aucune opportunité pour accéder à l’éducation, pour trouver un travail digne et, poussés dans les périphéries urbaines, ils sont des recrues potentielles pour le crime organisé et pour la violence. Nous avons atteint un putain de ras-le-bol car, à cause de tout cela, les citoyens ont perdu confiance en leurs dirigeants, en leur policiers, en leur armée. Ils ont mal et ils ont peur. Nous avons atteint un putain de ras-le-bol car la seule chose qui compte pour vous, au-delà d’un pouvoir impuissant qui ne sert qu’à gérer le malheur, c’est l’argent, l’encouragement de la concurrence, de votre putain de « compétitivité » et de la consommation démesurée, qui sont d’autres façons de nommer la violence.

C’est de vous, criminels, dont nous avons atteint un putain de ras-le-bol. De votre violence, de votre perte d’honneur, de votre cruauté, de votre non-sens.

Auparavant, vous aviez des codes d’honneur. Vous n’étiez pas si cruels lors de vos règlements de compte et vous ne touchiez ni les citoyens ni leurs familles. Actuellement, vous agissez sans faire aucune distinction. Votre violence ne peut plus être nommée, contrairement à la douleur et à la souffrance qu’elle provoque, car elle a perdu son sens et son vrai nom. Vous avez même perdu la dignité de tuer. Vous êtes devenus des lâches comme les Sonderkommandos nazis qui assassinaient, sans aucun sens d’humanité, femmes et enfants, hommes et vieillards, jeunes hommes et jeunes femmes. C’est-à-dire, des innocents. Nous avons atteint un putain de ras-le-bol parce que votre violence est devenue infrahumaine, non pas animale. Les animaux ne font pas ce que vous faites. Votre violence est devenue démoniaque et stupide. Nous avons atteint un putain de ras-le-bol parce que votre soif de pouvoir et d’enrichissement humilient et détruisent nos enfants, en leur faisant peur et horreur.

Vous, « messieurs » politiciens, et vous, « messieurs » criminels, -je mets des guillemets car ce titre ne se donne qu’à des personnes honorables- rendez notre nation vile par vos omissions, vos disputes et vos actes. La mort de mon fils Juan Francisco a fait pousser des cris d’indignation aux cieux et a renforcé la solidarité des citoyens et des médias – ma famille et moi-même en sommes profondément reconnaissants. Cette indignation remet au goût du jour cette phrase si pertinente que Martí a adressé aux dirigeants : « Si vous ne pouvez pas, renoncez ». En la remettant au goût du jour -suite aux cadavres anonymes et identifiés que nous portons sur nos épaules, c’est-à-dire, aux milliers d’innocents assassinés et bafoués – cette phrase doit être accompagnée de grands mouvements citoyens qui les obligeront à s’unir, dans ces moments d’urgence nationale, pour créer un calendrier qui unisse la nation et crée une situation réellement gouvernable. Les réseaux citoyens de Morelos convoquent à une manifestation nationale le mercredi 6 avril qui commencera à 17 heures au Monument de la Colombe de la Paix pour arriver au Palais du gouvernement, et exiger justice et paix. Si nous ne nous unissons pas à elle et ne la reproduisons pas dans toutes les municipalités ou quartiers du pays, si nous ne sommes pas capables de cela pour vous obliger, « messieurs » politiciens, à gouverner avec justice et dignité, et à vous, « messieurs » criminels, à retourner à vos codes d’honneurs et à limiter votre sauvagerie, la spirale de la violence qui vous avez créée nous mènera vers un chemin d’horreur sans retour. Si vous, « messieurs » politiciens, ne gouvernez pas comme il se doit et ne prenez pas au sérieux le fait que nous vivons une situation d’urgence nationale qui nécessite l’unité, et vous, « messieurs » criminels, ne limitez pas vos actes, vous réussirez et obtiendrez le pouvoir, mais gouvernerez sur un tas d’ossatures et d’êtres intimidés et détruits dans l’âme. Un rêve qu’aucun d’entre nous ne vous envie.

Il n’y a pas de vie, écrivait Albert Camus, sans persuasion et sans paix. L’histoire actuelle du Mexique ne connaît que l’intimidation, la souffrance, la méfiance et la peur qu’un autre enfant d’une autre famille soit massacré. Cette histoire ne connaît que ce que vous nous demandez : que la mort devienne, tel que cela arrive déjà aujourd’hui, une affaire de statistique et d’administration à laquelle nous devrons tous nous habituer.

Parce que nous ne voulons pas cela, nous sortirons dans les rues mercredi prochain. Parce que nous ne voulons pas un jeune ou un enfant assassiné de plus, les réseaux de Morelos convoquent à une union citoyenne nationale que nous devons soutenir pour briser la peur et l’isolement que vous introduisez dans nos corps et âmes par votre incapacité, « messieurs » politiciens, et votre cruauté, « messieurs » criminels.

Je me souviens des vers de Bertolt Brecht lorsque l’horreur du nazisme, c’est-à-dire de l’horreur de l’installation du crime dans la vie quotidienne d’une nation, s’annonçait : « Un jour, ils sont venus chercher les noirs et je n’ai rien dit. Un autre jour, ils sont venus chercher les juifs et je n’ai rien dit. Un jour ils sont venus me chercher (ou chercher mon enfant) et je n’ai eu rien à dire ». Aujourd’hui, après tant de crimes que j’ai supportés, lorsque les corps détruits de mon fils et de ses amis ont déclenché la mobilisation de la citoyenneté et des médias, nous devons parler avec nos corps, avec notre marche, avec nos cris d’indignation pour que les vers de Brecht ne deviennent pas une réalité dans notre pays.

Enfin, je pense qu’il faut rendre la dignité au Mexique.

Javier Sicilia.

París, Plaza de Trocadero, miércoles #6abril 8:00PM MEXIQUE: 35000 MORTS (logística)

Logística para hoy en la noche:

1: La cita es a las 8:00 PM en la plaza de Trocadero, para escribir con tierra las palabras MEXIQUE: 35000 MORTS sobre la explanada.

2: Miguel y yo compraremos 20kg de tierra y el papel kraft (luego hacemos la vaca, después de la marcha). Llegaremos a la plaza de Trocadero a las 8:00 PM con los pliegos de papel ya cortados y las letras dibujadas previamente en el taller de Vivian Abenshushan.

3: Es muy importante que quienes nos van a ayudar a dibujar las letras traigan una identificación. Escribiremos la palabra en tres líneas, sobre pliegos de papel kraft para no ensuciar la plaza.

4: @PabloRaphael propone que nos pintemos palabras en las manos. También se pueden traer veladoras y encendedores para ponerlas sobre las letras cuando caiga la noche. También se puede venir vestido de negro.

5: Escobas, recogedores y bolsas para la basura serán bienvenidos para limpiar la plaza después de la reunión.

MEXIQUE: 35000 MORTS (#6abril, París, Plaza Trocadero, 20h)

El asesinato del hijo del poeta Javier Sicilia ha desencadenado una ola de manifestaciones en todo México, previstas para mañana miércoles, a las 5 de la tarde, hora nacional. Propongo entonces a los mexicanos que anden por París que nos reunamos para protestar contra la violencia este miércoles, 20h en la plaza del Trocadero, y que dibujemos con tierra las letras de la siguiente frase: MEXIQUE: 35000 MORTS en la explanada del Trocadero.

Necesitaríamos 18 sacos de tierra (como de 1kg cada uno, se compran en Leroy Merlin o BHV, cuestan como 5€) y papel kraft para no empuercar la plaza. También se pueden llevar veladoras para cuando caiga la noche.