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Monóbologo interior de @harmodio, maestro de obra electro.literaria (y un tropo entre paréntesis agrega: una bicicleta huiqui descendiendo a toda lentitud por la carretera vecinal del la literatura open source).

Archivos mensuales: diciembre 2010

Homilía navideña del padre Jame Alfredo Fonseca Guzmán (1971-2008), párroco en Ciudad Netzauhalcóyotl y escritor de Coyoacán

Jaime Alfredo Fonseca Guzmán fue mi amigo. Nos conocimos en el taller literario del Hijo del Cuervo en Coyoacán, por ahí de 1995. Fuimos juntos a Cuba a presentar un ejemplar autopublicado de la antología Cría Cuervos en un viaje delirante que nos llevó hasta el oriente de la Isla. Compartimos la noche, las letras y la borrachera de México D.F. con una vitalidad demoniaca. En aquellas épocas, el “padrecura” dudaba entre Dios, el amor carnal y la literatura. Se lo acabó llevando Dios, pero le costó trabajo. Llegamos al extremo de acompañarlo a dar la misa de ocho de la mañana en Neza, sin transición después de una noche de juerga: su rostro angelical dormitaba ebrio contra el vidrio del automóvil: el amanecer tibio del chilango lo arrullaba. En sus homilías citaba con frecuencia a Lorca, casto poeta pecador. También a Timbiriche, a Cortázar y a “San José María Escribá de Balaguer” porque el padre pertenecía al Opus: entre su director espiritual de allá y sus amigos pecadores de acá se libraba una lucha atroz. Lo acabamos perdiendo. Jaime se consagró a su actividad diocesana en Ciudad Netzahualcóyotl y nos dejamos de frecuentar del todo, a tal grado que me vine a enterar de su fallecimiento por leucemia con dos años de retraso. Recuerdo que en una de nuestras últimas orgías (el padre nos acompañaba sin pecar, bebiéndose a los toros desde la barera) confesó que tenía cáncer. Nadie le hizo caso, sabíamos que era tan aficionado a la flagelación verbal como talentoso escritor, amigo infalible, conversador enciclopédico, humorista cáustico y a la vez didáctico, radical pordoquier, de Navarra a Santiago de Cuba, de la Gládyz a la Magdalena, del Opus a James Joyce. Descanse en paz el amigo de las gafas lúcidas: los pecadores literarios nos sentimos dos puntos más abandonados.

Decidió callar su enfermedad y alejarse de sus amigos. Nunca nos dijo nada de la leucemia, se fue alejando de nosotros, y sus homilias por mail (“spam bendito”) se convirtieron en el único vínculo efímero de lo que otrora fuera una cotidiana amistad. Transcribo aquí una de ellas, uniéndome metafóricamente a los feligreses de Neza hacia quien iba dirigida. Tengan ustedes (y usted, padre Jaime), una feliz navidad.

Finalmente, ha llegado la Nochebuena, para la que nos tanto nos hemos preparado. Algunos más material que espiritualmente, cabe reconocer. Pero hoy, de un modo u otro, los que creemos que Jesús es Hijo de Dios estamos a punto de celebrar el Misterio de Su Nacimiento.

El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en tierra de sombras, una luz resplandeció”, nos dice el profeta Isaías. El nacimiento del Salvador fue anunciado al mundo por una “estrella” brillante, que los expertos identifican con la repetida conjunción de los planetas Júpiter y Saturno que se dio entre los años 7 y 5 a.C. Y es que, como todos sabemos, hay un ligero desfase en el calendario gregoriano; por eso, el Señor no nació exactamente en el año 0 sino, paradójicamente, unos años “antes de Cristo”.

La estrella fue un fenómeno que todos percibieron, pero que nadie tomó en cuenta. Los hebreos, que esperaban al Mesías que Dios les había prometido desde el principio de los Tiempos, ni siquiera se enteraron de Su llegada. En Belén, José y María pasaron como una más de las parejas jóvenes que con motivo del censo romano tuvieron que desplazarse a la tierra de sus antepasados. Tal vez alguno haya sentido compasión porque era una pareja muy pobre. Quizá sintió lástima al notar que la muchacha estaba embarazada. Pero sólo el dueño del establo que les sirvió de refugio se apiadó de ellos.

Dos mil años más tarde, ocurre exactamente lo mismo. Cuando vemos a alguien que está en desgracia y requiere nuestra ayuda. Nos conmovemos profundamente no hacemos nada por los hermanos y hermanas que más lo necesitan. Y así como en Belén una familia pobre ofreció a la pareja de emigrantes lo único que podía darles, los que menos tienen son los únicos que se apiadan de los más necesitados.

Es por eso que el Padre quiso manifestar el nacimiento de Su Hijo no a los ricos, a los poderosos o a los que se sienten más que los demás, sino a los más pobres, a los que todo el mundo desprecia. Porque en Israel, los pastores eran considerados dentro del grupo más bajo de la sociedad. Se les consideraba escoria, como a los publícanos y a las prostitutas. Pero fueron precisamente ellos los elegidos para recibir el mensaje de los ángeles.

No teman”, les dijo Gabriel. “Les traigo una buena noticia, que causará gran alegría a todo el pueblo. Hoy les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor”. El Hijo de Dios no vino para quienes se creen superiores a los demás, sino para quienes reconocen que ser cristiano significa servir a su prójimo. No vino para quienes por comodidad o conveniencia no viven de acuerdo su Fe y se inventan argumentos para justificar su comportamiento, sino para quienes procuran decir siempre la Verdad, y viven de acuerdo a esa Verdad, por difícil que resulte.

No vino para quienes se creen buenos por participar en la Santa Misa una vez al año, pero se olvidan de Dios los otros 364 días. Viene para quienes hacen de su Fe un compromiso, y lo viven todos y cada uno de los días de su vida. No vino para quienes se creen confirmados en Gracia y se niegan a acercarse al Sacramento de la Reconciliación. Vino para los que se reconocen pecadores y se confiesan con frecuencia para ir venciendo esos pecados. No vino para los que reducen su Fe a costumbres y tradiciones huecas. Viene para quienes procuran conocer su Fe, y ponerla en práctica.

No vino para quienes reducen el amor al prójimo sólo a sus seres queridos. Viene para quienes aman a todos, sin diferencia ni distinción. No vino para quienes guardan rencores durante años, y le niegan el habla a sus familiares, amigos o vecinos. Viene para quien perdona siempre, sin recordar jamás la ofensa recibida. No vino para quien espera que sea el otro quien de el primer paso, sino para quien se atreve a darlo, y a pedir perdón.

No vino para quienes se dedican a criticar, a menospreciar, a pensar mal de los demás por su manera de ser, de vivir o de pensar. Viene para quienes tratan a todos con cariño, aún cuando los demás los critiquen, los desprecien, o piensen mal de ellos. No vino para quienes se olvidan de los pobres. Viene para quienes los ayudan siempre que pueden, No vino para quienes creen que los demás deben servirlos, sino para quienes viven sirviendo a los demás. No vino, en fin, para quienes se creen santos, sino para quienes se reconocen pecadores, y procuran escuchar Su llamado a la conversión.

Y no es que el Señor haga distinciones entre nosotros. Como nos dice San Pablo en la Segunda Lectura de la “Misa de Gallo” de esta Nochebuena, “la Gracia de Dios se ha manifestado para salvar a todos”. Somos nosotros quienes nos negamos a recibir al Salvador, como hicieron los habitantes de Belén, porque no estamos dispuestos a cambiar de vida. Porque no queremos, como nos sigue diciendo San Pablo, “vivir de una manera sobria, justa y fiel a Dios”. Nuestro Señor “se entregó por nosotros para redimirnos de todo pecado y purificarnos, a fin de convertirnos en pueblo suyo, fervorosamente entregado a practicar el bien”. Nuestro Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo nos ha dado los medios para conseguirlo. ¿Qué nos cuesta corresponder?

Durante todos estos días nos hemos deseado felicidades. Nos hemos dicho palabras que en un mundo como éste en el fondo parecen huecas. Ante la guerra, las hambrunas, la pobreza y los demás conflictos del mundo. Ante las catástrofes naturales vividas recientemente en nuestro país. Ante la inseguridad, la delincuencia, las injusticias, la desigualdad que se vive en nuestro entorno. Ante las dificultades personales, de salud, económicas y familiares que cada uno puede tener. Ante la pérdida o la lejanía de nuestros seres queridos, festejar la Navidad podría parecer obsoleto.

Pero lo que celebramos no es la unión familiar ni los buenos sentimientos. Celebramos el Misterio de que “un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado”, como nos dice el Profeta Isaías, para que nuestra vida tenga sentido, y para que entregados a él en cuerpo, alma, mente y corazón, procuremos dar esperanza y sentido a la vida de los demás, recordándoles con la palabra y con las obras que Él vino para extender en el mundo “una paz sin límites”, para llenar todos los ámbitos de la vida con Su amor. Porque el Dios Niño cuenta con nosotros para “anunciar su grandeza a los pueblos”, como nos dice el salmo de la Misa de Nochebuena, y que el Salvador vino para “quebrantar el yugo” del pecado desde la humildad de un establo, la pobreza de una vida sencilla y la miseria de una cruz infame.

El Hijo de Dios se hizo hombre para necesitar de nosotros, para contar con nuestra ayuda, para anunciar el Evangelio por medio de las cosas sencillas y cotidianas. “Esto les servirá de señal”, dijo Gabriel a los pastores. “Encontrarán un niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre”.

A nuestro Dios no le gustan los prodigios ni las cosas raras. No lo busquemos pues, en las señales que poco o nada tienen que ver con nuestra Fe. Busquémoslo en los Sacramentos, en la Santa Misa, en nuestra Madre la Iglesia, aunque a veces los ministros no seamos precisamente la imagen del Salvador. Busquémoslo sobre todo en donde está realmente presente, con todo Su Cuerpo, Su Sangre, Su Alma y Su Divinidad: En el Sacramento de la Eucaristía.

Si en Belén el Hijo de Dios se nos aparece como un Niño frágil, pequeño, pobre, necesitado de todos, en la Eucaristía se nos aparece pequeñito, escondido en un panderito de harina, como diría el poeta Federico García Lorca, para dejarse manipular, comer…, incluso profanar. El Señor se queda en el pan para acompañarnos siempre. Para consolarnos. Para escucharnos. Y lo hace solamente por amor.

Busquemos al Señor en la Eucaristía. Cuando lo hayamos encontrado, podremos encontrarlo en todos lados: en el trabajo, en la escuela, en la tienda, en el metro, en la cola de las tortillas. En la persona que nos han encomendado cuidar y a veces nos desquicia. En la vecina chismosa que tal vez se encuentra terriblemente sola.

Lo encontraremos en los más pobres, en los más necesitados, en los que todo el mundo desprecia. Lo encontraremos en los que reducen su Fe a devociones y tradiciones huecas, en quienes han abandonado la verdadera Fe o en los que han dejado de creer en Dios. Lo encontraremos en los que objetivamente viven en pecado público y notorio, y sin embargo dan más testimonio de vida cristiana que nosotros, porque la practican con los hermanos que más lo necesitan.

Esta noche, tan importante para los cristianos, podemos cometer dos errores. En primer lugar, entre los regalos, la fiesta, la cena, las luces, el “Santo Clós” y demás tonterías, podemos olvidar qué es lo que estamos celebrando. No olvidemos que quien tiene que ocupar el sitio primordial en nuestra mesa es el Hijo de Dios, acompañado de María y de José. Tenemos que dedicarles, al menos, una oración. Si no, nuestra fiesta perderá todo su sentido.

En segundo lugar, podemos cometer el error de dejarnos llevar por la nostalgia, la melancolía, el dolor, el sufrimiento y la depresión que suelen acompañar estos días. Pero ni la ausencia de nuestros seres queridos, ni la cama del hospital, ni la muerte de nuestros parientes, ni la amargura de la prisión, ni la soledad de nuestra casa puede entristecernos. ¡Somos hijos de Dios! ¿Qué nos importa la pobreza, la soledad, la enfermedad, la amargura, la distancia, el dolor y la muerte?

Dios se hizo hombre, y toda Su vida estuvo más solo que nosotros. No debemos perder la esperanza, como dice el papa Benedicto XVI en su Encíclica “Spes Salvi”. Aunque todo parezca estar en contra, sabemos que la historia va a terminar bien. Aún con la nostalgia, el dolor, el sufrimiento, la enfermedad, la soledad, la distancia, la amargura, la pobreza y la muerte, si de verdad procuramos entender lo que ocurrió esta noche hace dos mil años, sólo nos queda gritar con los ángeles “Gloria a Dios en las alturas”.

Esta noche, como oración inicial de nuestra cena, podemos usar las palabras que el Papa Juan Pablo II pronunció en la Homilía de la Nochebuena del Jubileo del año 2000: “Dirigimos la mirada hacia ti, Cristo, Puerta de nuestra salvación, y te damos gracias por el bien realizado en los años, siglos y milenios pasados. Debemos confesar, sin embargo, que a veces la humanidad ha buscado fuera de ti la Verdad, que se ha fabricado falsas certezas, ha corrido tras ideologías falaces. A veces el ser humano ha negado el respeto y el amor a hermanos de otras razas, credos y formas de pensar. Ha negado los derechos fundamentales a las personas y a las naciones.

Pero Tú sigues ofreciendo a todos el Esplendor de la Verdad que salva. Tú no te cansas de amarnos. Más aún, en el misterio de la Navidad vienes a iluminar las mentes para que los legisladores y los gobernantes, hombres y mujeres de buena voluntad se comprometan a acoger, como don precioso, la vida humana. Fijamos los ojos en Ti, Cristo, Puerta de la paz, mientras, peregrinos en el tiempo, visitamos tantos lugares donde reposan las víctimas de violentos conflictos y de crueles exterminios. Tú, Príncipe de la paz, nos invitas a abandonar el insensato uso de las armas, el recurso a la violencia y al odio que han marcado con la muerte a personas, pueblos y continentes”.

Que así lo hagamos. Feliz Navidad.

Jaime Alfredo Fonseca Guzmán.
Navidad del 2007.

Adolfo Armando Fraile Vega No

Texto escrito para el altar electrónico dedicado a los 72 migrantes asesinados en la masacre de San Fernando. Agradezco a Juan Ernesto Hernández Cerna y Mauricio Trinidad (ambos de Izalco) la ayuda que me proporcionaron.

escriba questa carta va dirijida para la señora patrisia fraile de vega, natural de izalco, provincia de sonsonate, el salvador, de la parte de su ijo samuel fraile vega, escriba questoi bien, queme estoi tomando las medisinas, que abeses me dan las combulsiones pero que noai tanto problema, siempre ai alguien queme alluda, los mejicanos son jente mui colaboradora, cada queme da la combulsion aparese alguien que cuida queno me pegue en la cabesa ni me quede bocarriba ni me trague la lengua, asique por mi nose preocupe, pero que del otro asunto tengo mui malas notisias, escriba clarito que lamentablemente mi ermano adolfo vega fraile, mejor conosido como chorcha por peinarse el cabello asi acomodado con mucho jel, perdio la bida el domingo pasado, lo mataron de 2 balasos, uno en la cabesa y otro en la espalda, resien lo acabo de identificar, digale tambien que los balasos no despeinaron a chorcha, tenia todavia su cabellito bien acomodado comosiempre, impecable de jel, escribale que los polisias mejicanos son jente mui amable, tienen el cuerpo de chorcha en un camion refrijerado para que no se pudra, pero ya el proximo lunes nos lo mandan a izalco por abion para darle sepultura, solo llega chorcha porque la polisia mejicana tiene poquito dinero y no les alcansa para mipasaje, pero no importa, yo meregreso por micuenta, tengo sufisientes medisinas para el biaje y ademas yo nose porque pero aqui en mejico casi no me dan las combulsiones, adeser el clima, escribale que tampoco supe nada de seferino, lobusque y lobusque pero no aparesio por ningun lado, ni donde las bictimas ni donde los deudos ni en ningun otro lugar, sabradios donde ande el serote, capas que el si logro cruzar paral otrolado y aorita yanda piscando algodon y asiendo de dolares, o capas que el si se le dijo que si a los setas y aora anda matando jente por ai, solodios sabe, digale tambien que las pertenensias de chorcha me las acaban de entregar resien, una chamarrita asul y dos jueguitos de ropa, la que traia puesta cuando lo mataron y el jueguito limpio que cargan todos los migrantes para tener conque cambiarse cuando llegan al otrolado, nimodo que se queden asi todos chiliposos de mugre de rio y desierto depues de haber crusado tanto, nadie los va a contratar asi, aya al otrolado los patrones buscan jente limpia, peinada y trabajadora, por eso mi ermano chorcha siempre andava con su bote de jel, a el lo que mas le interesaba era que su aspecto aparesiera acomodado, las unicas beses enque se despeinaba era cuando andava en la sumba, porque buenisano era mui buena persona, mui colaborador, le alludaba a mi papa a recojer los mangos y las papallas del terreno que tenemos camino a sonzacate, pero cuando andaba sumbo aisi niquien lo controlara, se desfiguraba todo, ese era sunico problema, que lencantaba el licor, la juma, la sumba, abeses asta se bomitaba y acababa por la mañana coreando con los bolitos de la calle, o se desaparesia barios dias con su chero seferino, igual de sumbo el serote, y juntos ni quien les pudiera desir nada, ya no obedesian ni hasian mandados, seguro andaba sumbo cuando se fue de izalco, no se despidio denadie, ni de mimama ni de mipapa ni de misermanas ni siquiera demi, porque ami chorcha mequeria mucho por esto de las combulsiones, cuando llegaba sumbo a la casa de madrugada me agarraba y me abrasaba y me llenaba de baba y me desia que el iba atraerme un doctor destados unidos para que me curara, ya sabe usted como son los borrachos cuando se ponen cariñosos, pobre chorcha, si el serote no subiera muerto yo nunca abria salido de izalco, si antes nial terreno me dejaban ir solo, a mi papa le daba miedo queme diera la combulsion trepado en el aguacate, mireme aora aqui en mejico por culpa de chorcha, pero no lescriba ami mama nada desto, se lo cuento nadamas aber siasi ablando seme pasa la tristesa, yo creo que fue el serote de seferino el que combensio a chorcha para jalar palotrolado, seferino era nobio de marisa, laque bende pupusas frente a la iglesia, el serote la embaraso y por eso nesesitaba dolares, para mantener a su resien nasido, yo no se de donde sacaron tanto dinero chorcha y seferino, se nesesita mucho dinero para llegar asta aca asta matamoros, ademas el camino es pura sacadera de dinero, los mejicanos son mui garduñas, no ai uno queno te quiera sacar dinero, te sellan el pasaporte, pasele por aqui, joben, o te crusan el suchiate, con muchisimo gusto joben, o te cuidan que no te asalten mientras crusas el suchiate, si fuera usted tan amable, joben, luego te rebisan queno traigas droga en los bultos, nada mas sien pesitos, joben, o te piden el pasaje del tren, de ninguna manera, joben, o te benden una cobija y te mandan a biajar a la asotea del tren, pura lana china garantisada, joben, y cuando llegas a la estasion oaxaca, se te aparese el polisia y te pide mas dinero, es la inseguridad, joben, y atras biene el que cuida que no te asalten los polisias, mucho ojo, joben, aquí los polisias son los primeros rateros, todos mui amables y mui garduñas, donde semeten todo ese dinero los mejicanos? pero no lediga nada desto a mi mama, nadamas lava aespantar, tampoco le diga que ya casi no mequeda dinero, ya me lo quitaron todo pero no importa, al ratito me da la combulsion y llega la jente amable que me alluda y me alimenta y abeses asta me ospitalisa, sabradios que tendra esta jente en la cabesa para ser tan garduña y amable y asesina, todo al mismo tiempo, mira como dejaron a mi ermano chorcha, todo balaseado, dise la polisia que fueron los setas, que los agarraron a barios migrantes y los enserraron en un baldio asta que dijeran si querian trabajar para ellos y ser setas, pero casi no quisieron, quien bandar queriendo meterse de asesino, si uno biene a piscar algodon y aser dolares, no a matar cristianos, asi que escribalo clarito, bien con mallusculas para que mi madre bea que cuando los setas le preguntaron a mi ermano el respondio: NO, Yo Prefiero Morir A Convertirme En Un Asesino, yesto trate describirlo sin faltas de ortografia, rebise bien su dicsionario porque mi mama es fijada con la hescritura: en la noche del domingo 22 de agosto del 2010, a Adolfo Armando Fraile Vega, hijo de Patricia Fraile y Federico Vega, natural de Izalco, provincia de Sonsonate, treinta años de edad, nacionalidad salvadoreña, le dieron a elegir entre morir justo o sobrevivir enlodazado y él supo que la respuesta cabía en una sola sílaba, una sílaba justa, concreta, reacia a la ortografía: NO, Adolfo Armando Fraile Vega renuncia a empuñar el arma y el efecto de ese acto salva instantáneamente a todos esos mexicanos que hubieran podido morir por su mano y que ahora se pasean por las calles de Matamoros balbuceando esas otras sílabas necesarias para la amabilidad, el engaño y la garduña: aqui estamos para serbirle, joben ¿le gusto como quedo el parrafo? este selo cobro mascaro porque tube que consultar mucho el dicsionario, quedo rebien, ojala leguste a mimama, ojala lallude consu dolor, ¿se lo mandamos por carta o por meil? mi mama no abla nada de meil, mejor bendame 1 sobre y 1 timbre para elsalvador, aorita lepaso eldinero, yastoi sintiendo como sube la combulsion, encuanto mebenga acuesteme delado y pidale a esta jente amable una alluda para un pobre inmigrante enfermo, nadamas cuide que no me baya a tragar la… len… leng… lengg…