malversando.blog

Monóbologo interior de @harmodio, maestro de obra electro.literaria (y un tropo entre paréntesis agrega: una bicicleta huiqui descendiendo a toda lentitud por la carretera vecinal del la literatura open source).

@~ en t0

Hic et nunc. Aquí y ahora en latín. De una a otra lengua, el aquí se pierde. No importa: importa el ahora. Eso soy aquí: cazador de ahoras. El ahora inmediato, el tiempo cero (Té Cero, diría aquel… ¿quién es aquel? ¿qué hace, a qué se dedica, por qué hace tanto tiempo que no sé nada de él?), el ahora móvil que es este punto de lectura, de escritura, lectura, escritura, aspira, inspira, inhala, exhala, conserva, consume. El eterno móvil del ahora. Móvil como causa y como fenómeno: el móvil del asesintato: este ahora móvil, inasible al que me enfrento.

Dos posibilidades: soy escritor (puesto que escribo) y/o soy lector, puesto que leo. Y/O = yo ~= la disyuntiva del yo, el yo partido por la mitad, el blanco móvil del ahora, el que inhala no es el mismo que el que exhala: y/a cam/bió. / = ruptura respiratoria, movimiento perpetuo, el desgarre en el tejido temporal, indispensable para su paso, la ruptura del paso del tiempo en una diagonal disyuntiva: y/o, ayer/ahora, inspiro/expiro, leo/escribo.

Escribo para dejar constancia del día. 750 caracteres es la consigna. Empiezo a escribir ahorita ahorita sobre lo que ahorita ahorita me viene a la mente y a partir de ahí hay que reconstruirlo todo, como en el lenguaje, donde nada existe antes de la primera palabra, nada excepto el sistema. Pero eso es muy complicado. Paso a lo concreto: lo fácil: lo inmediato: / .

Escribo no de atrás para adelante, sino al revés: desde este Té Cero (T0, diría aquel… ¿qué fue de aquel?) hacia atrás, es decir, de aquí pal real: el real es el pasado, lo real porque pasó: te juro que me pasó. Estaba jugando un deporte ajeno, me caí, me rompí la rodilla, me operaron, pasé tres meses en una clínica: no es choro, te lo estoy jurando.

Te cuento. Pero te cuento desde aquí, desde Té Cero (es decir aquí, hic, salud) pal real (Té menos infinito: allá, otro nunc, el nunc del accidente: llevo el balón, un tipo se me cuelga y entonces… pero no, mejor te lo cuento después. )

Te cuento que hoy me dieron de alta de la clínica. Mi rodilla acaba de sanar, o parece que está sanando, o parece que ya no necesita tantos doctores, tantas medicinas, tantos cuidados para sanar. Hoy me dieron de alta de la clínica y sentí tristeza, nostalgia de la enfermería, saudade de hospital. Estar enfermo es relativamente bonito: tu único horizonte es la salud (hay otro horizonte, pero no quieres saber cuál es: vida/mejor me callo). En el hospital, en la enfermedad, eres el centro de los cuidados, hay una ruptura (/) entre lo sano/enfermo, tú estás del lado cojo, del lado que no puede caminar, del lado.dolor: ellos te cuidan, te dan medicinas, te esculcan las radiografías y te dan órdenes de salud. La vida es fácil: tú obedeces a cambio de la salud.

Aquí, ahora, en el mundo real de los relativamente sanos, de los que ignoran que traen un tesoro en la rodilla, de los ni por aquí me pasa mi ligamento cruzado, los horizontes son otros: tener trabajo, comprar una casa, criar al niño, casarse con la muchacha, ganar la guerra, tomar el autobús. Aquí, ahora, la baraja de los horizontes es infinita (ser un escritor de éxito, conseguir un trabajo estable, embarazar o convencer o abandonar al novio/amante o a la amante/novia): una baraja de posibilidades reales que se realizan (esa es la realidad: la que siempre se realiza).

Basta del aquí, vamos pal real: la clínica, el lugar de donde vengo, la consecuencia del accidente, la antesala de la salud. La clínica se ubica frente a al estadio (¡ah, refrescante dato, como hueles a realidad!). ¿Nombraré el estadio? No lo sé. Por el momento que sea un estadio con una clínica enfrente, y entre ellos un canal, diagonal como una /. El canal diagonal lleva agua, el estadio lleva aficionados, la clínica lleva enfermos. Ahí empieza esta historia que se escribe poquito a poco, de 750 palabras en setecientos cincuenta @~ (¿por qué no hay una cadena de caracteres que equivalga a palabra? ¿Un glifo azteca tan acertado, cierto, icónico como el glifo azteca para pintar una palabra? Inventémoslo:

palabra = @~

Mañana le sigo con la @~. Hasta mañana.

Una respuesta a “@~ en t0

  1. milyunamascaras 22 marzo, 2010 en 19:58

    Yo sólo soy lectora de lo que me gusta y este post me gustó aquí y ahora

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