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Monóbologo interior de @harmodio, maestro de obra electro.literaria (y un tropo entre paréntesis agrega: una bicicleta huiqui descendiendo a toda lentitud por la carretera vecinal del la literatura open source).

oda enyesada al rugby (parte 2)

Una oda enyesada es una composición poética del género lírico envuelta por una capa de sulfato de calcio hidratado, blanco por lo común, tenaz y blando. Para poner en práctica (es decir, en texto) una oda enyesada, es necesario que el bardo se encuentre quieto pero no de cualquier quietud, sino quieto de quietud dócil, paciente, administrada por vía oral tres veces al día: quieto de convalecencia.

Cuenta la leyenda que el rugby nace un día cualquiera del siglo XIX, durante un partido de futbol, cuando el joven William Webb Ellis se insubordina contra las reglas, toma el balón con las manos y se echa a correr como ratero consumando así la separación. Las causales son varias: primero geométricas (ovoide contra esfera), luego físicas (fuerza contra habilidad), al final éticas (honestidad contra marrullería). Ésta última enorgullece por igual a jugadores y aficionados al rugby, que ante el chiquero moral del futbol se jactan de practicar un deporte de damas y caballeros, donde no se engaña, donde nadie cuestiona el juicio de los árbitros y donde el respeto al contrario tiene consecuencias concretas: al final del partido ambos bandos departen cordialmente la cerveza tibia y la comida. A esto se le llama “el tercer tiempo”.

En mi natal Ecatepec yo jugaba futbol llanero. Era defensa central. Jugaba todos los domingos. Dejé el futbol por la literatura: el primer taller literario al que asistí ocurría en domingo, día de guardar para la iglesia futbolera. Hubo que elegir y preferí la literatura. Futbol y literatura son actividades igualmente marrulleras: el novelista necesita engañar, simular, mentir tanto como el futbolista. El lector es un árbitro al fin.

Creo que esto no es una oda. Más bien es una elegía: composición poética del género lírico donde se lamenta un acontecimiento digno de ser llorado: sulfato de calcio hidratado con lágrimas deportivas. Elegía enyesada, pues. ¿Qué se llora? Un tránsito fallido. El futbo.novelista con la cabeza hundida en rugby buscando elevación moral y muscular. El amante metido en rugby buscando dilatar unos cuantos milímetros el diámetro de las pupilas de su mujer. El hombre metido en rugby buscando a otros hombres con quienes ejercer violencia entre caballeros. Y el borracho bañado de sudor y cerveza imaginaria, esperando ansio.gozosamente el tercer tiempo. Y en el parpadeo de una tacleada los ligamentos se rompen y hay que operar. Eso se llora.

continuará…

2 Respuestas a “oda enyesada al rugby (parte 2)

  1. Mediopelo 16 diciembre, 2009 en 11:19

    Oh le le!!
    Oh la la!!
    Ser del Barça es
    el millor que hi ha!!

    Pero siempre con humildá.

  2. paso a paso 6 enero, 2010 en 18:00

    Y el santos sin brujula, chale…

    Mis propositos de año nuevo:

    a) Hacerme de un guardaropa propio.

    b) Conjugar el verbo hacer mas en pasado que en futuro.
    Hice esto, aquello, y lo otro.
    Lo demas es polvo en el viento

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