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Monóbologo interior de @harmodio, maestro de obra electro.literaria (y un tropo entre paréntesis agrega: una bicicleta huiqui descendiendo a toda lentitud por la carretera vecinal del la literatura open source).

ejercicios de español para actriz porno (2)

11. Mantener a un secuestrado en buena salud es muy importante para el éxito de la operación. La salud del secuestrado, como la de todo el mundo, depende de una buena alimentación, ejercicio cotidiano y bajo nivel de estrés. Describa las condiciones de vida del hombre secuestrado en casa de Romero.
Tener un secuestrado en casa es como tener un amigo de visita. Hay que reservarle un cuarto, una cama, una toalla, un cepillo de dientes. Como todos nosotros, el secuestrado necesita alimento, higiene y diversión. Sin embargo, a diferencia de los amigos que están de visita, el secuestrado no puede salir : no podemos llevarlo al cine, tampoco podemos ir a cenar con él a un restaurant. La discreción es necesaria cuando hay un secuestrado en casa. Hay que evitar a toda costa llamar la atención de los vecinos para no revelar la presencia del secuestrado. Una falta de atención puede arruinar la estancia del secuestrado en casa.
En casa de Romero hay una habitación acondicionada para recibir a los secuestrados. Esta habitación se encuentra en el sótano. Para llegar al cuarto del secuestrado hay que cruzar el patio de atrás y llegar a un muro cubierto de enredadera. Las enredaderas son plantas trepadoras, capaces de cubrir con sus hojas una pared entera. La enredadera esconde una puerta. Los visitantes ocasionales que vienen a casa de Romero no sospechan que hay una puerta atrás de la enredadera.
La puerta esconde a una escalera. Esta escalera conduce al sótano. El camino está lleno de telarañas y objetos inservibles. El foco que ilumina la escalera no funciona: no hay luz para bajar. La oscuridad, las telarañas, la presencia de objetos inservibles: todo es intencional. Si algún algún despistado encuentra la puerta y baja por la escalera, seguramente va a creer que se trata de un sótano abandonado.
Abajo hay una segunda puerta gruesa, de metal, que se abre con una llave de seguridad. Dentro de ella hay una pequeña habitación de dos por tres metros, sin ventanas, iluminada apenas por un foco de pocos watts. Una reja de barras de metal divide la habitación. Las barras están pintadas de amarillo para alegrar la estancia del secuestrado. Las barras metálicas sin pintura recuerdan los barrotes de una prisión. A Raymundo no le gusta que los secuestrados se sientan en una prisión. El color amarillo canario de la reja le da luz y alegría a la habitación.
La reja amarilla divide la habitación en dos: el espacio del vigilante y el espacio del secuestrado. En el espacio del secuestrado hay un colchón a ras de suelo, cobijas, una biblia y una almohada. En el espacio del vigilante hay un escritorio, una silla, una televisión para ver telenovelas, un baño y un tambo de agua. El tambo es un gran contenedor de agua. Como el resto de la casa, la habitación del secuestrado tiene todas las comodidades de la vida moderna, menos el agua corriente.
La luz no entra en la habitación del secuestrado. Como todos sabemos, la luz del sol es fundamental para la salud de una persona. Es necesario exponer al secuestrado por lo menos a una hora de luz a la semana, de preferencia después de la hora de la comida porque a esta hora los vecinos están adormilados por la digestión. También es necesario ejercitar al secuestrado. Los ejercicios pueden realizarse en el patio, de noche. El patio no es muy grande, pero en noches sin luna ni nubes ni contaminación el secuestrado pueden observar las estrellas mientras camina.
Un secuestrado necesita 24 horas de vigilancia. En circunstancias normales, Romero, Raquelito y Raymundo vigilan por turnos al secuestrado. Para proteger la identidad de los secuestradores, a la entrada del cuarto hay varias máscaras. El vigilante debe cubrir su rostro con una máscara. Una regla fundamental es que el secuestrado nunca debe ver el rostro de sus secuestradores. Esta regla permite mantener buenas relacione entre secuestradores y secuestrados, no solamente mientras dura la operación, sino también después de la liberación del secuestrado.
Rayumundo, Raquelito y Romero ocultan su rostro con máscaras de lucha libre. La lucha libre es un deporte muy popular en México. Es un deporte de combate que combina el boxeo, la lucha grecorromana y el teatro. Dos luchadores se enfrentan en un ring: uno tiene máscara, el otro tiene el pelo largo. El luchador enmascarado representa las fuerzas del bien. El luchador sin máscara representa el mal. Raymundo oculta su rostro con la máscara plateada de El Santo. Romero oculta su rostro con la máscara azul metálico de Blue Demon. Rana no tiene cara, por tanto no necesita máscara. Raquelito rara vez baja al sótano. Cuando Raquelito baja al sótano, ella oculta su rostro con la máscara dorada de Tinieblas. El Santo, Blue Demon y Tinieblas son luchadores mexicanos muy famosos, que representan a las fuerzas del bien.
México es un país con una extraordinaria cocina popular: los secuestrados comen muy bien en casa de Raquelito. El desayuno consiste en huevos al albañil, frijoles, café y fruta. El desayuno se sirve a las diez de la mañana. Cuando Raquelito tiene dinero, los secuestrados comen arroz con huevo, tortitas de mole, pipián o pollo al cacahuate, además de las tradicionales tortillas, el chile y su refresco. La comida se sirve a las tres de la tarde. Cuando Raquelito no tiene dinero el menú es más más simple: caldo de frijoles, tortilla, chiles y agua. En casa de Raquelito hay una ventaja gastronómica adicional: los tamales. A los secuestrados les encantan los tamales de Raquelito. Casi todos los secuestrados engordan durante el cautiverio. El cautiverio es la privación de la libertad en manos de algún extraño enemigo.
Raymundo, Romero y Rana cruzan el patio trasero. Romero carga una bandeja con comida. Raymundo una maleta con artículos de limpieza para lavar la celda del paralítico. Raymundo y Romero bajan por las escaleras. La bandeja de comida tiembla de miedo en brazos de Romero. Los zapatos de fútbol hacen un ruido curioso a casa paso. Todo está oscuro. Hay que tener cuidado. Romero y Raymundo se ponen las máscaras de lucha antes de entrar en la habitación.
El paralítico duerme bajo las cobijas, como una oruga en su capullo. Las orugas son insectos que se transforman en mariposas. El capullo es el lugar donde se gesta la transformación. Gestar significa crecer lenta, orgánicamente. Se gestan las mariposas en el capullo, los bebés en el vientre materno, los secuestros en Atzolco. Raymundo enciende la luz. El paralítico levanta la cabeza. Una mano de cuatro dedos aprieta la reja amarilla.
–Necesito ir al baño.
Raymundo y Romero ayudan al paralítico a hacer sus necesidades en el cómodo.
–Te toca.
–Siempre me toca a mí.
A Romero le da mucho asco vaciar el cómodo. Rana acompaña a su hermano de mala gana. Romero vacía el contenido del cómodo en la taza de baño. Rana llena una cubeta con agua y la echa dentro de la taza. Huele muy mal. Romero y Rana se tapan la nariz con los dedos.
–Lávate las manos.
En el cuarto de baño hay dos contenedores de agua. Un tambo grande con agua no potable y un garrafón más pequeño para el agua potable. Potable significa que se puede beber. El garrafón de agua potable está vacío.
–Voy a subir por un garrafón de agua. Empiece a comer.
Raymundo se va. El paralítico se sienta en la silla de ruedas. Romero pone la bandeja de comida sobre sus piernas. El caldo de frijoles está frío. El paralítico lo bebe con avidez. Está muerto de sed.
–¿Juegas futbol?
–Sí.
–¿De qué juegas?
–Defensa central.
–Yo tengo un palco en el Estadio Azteca.
–¿Un palco?
–Un palco es como una habitación privada dentro del estadio. Los domingos entro en el palco como en mi casa, tengo ahí un sillón, un refrigerador, bebidas, botanas y un aparato de sonido: puedo ver el partido del América como en mi casa, sólo que los jugadores son reales. Si algún día salgo de aquí, te voy a invitar a mi palco en el Estadio Azteca, pero me tienes qué dar la dirección de tu casa…. ¿dónde vives?
–Aquí.
–¿Dónde es aquí? ¿Dónde estamos?
–No se lo puedo decir. Mi hermano se enoja.
–Tú eres muy inteligente. De grande vas a ser secuestrador. ¿A qué equipo le vas?
–Al Cruz Azul. ¿Y usted?
–Al equipo más grande de México: el América.
–¿Cómo te llamas?
–Blue Demon.
–Ese no es tu nombre. Dime tu nombre.
–No se lo puedo decir.
–Yo me llamo Porfirio.
El paralítico extiende una mano vieja, grande, fuerte, con el dorso cubierto de cabello blanco. Romero le entrega la suya: mano morena, delgada, las uñas rosas, los dedos largos.
–Tú y yo vamos a ser amigos. Eres un muchacho muy inteligente.
Los pasos de Raymundo se escuchan por la escalera. El paralítico suelta la mano de Romero. Romero guarda silencio. El paralítico también guarda silencio. Ambos están muertos de miedo. Ambos es una palabra par. Ambos significa a dos. Por ejemplo, dos muertos de miedo.
El viejo muerto de miedo es un empresario de ojos verdes casado con una mujer de ojos azules, padre de tres hijos de ojos azules, grises y verdes. Los tres hijos estudian en el extranjero. La mujer es adicta a la cirugía plástica. El viejo es dueño de un palco en el Estadio Azteca y accionista mayoritario de la Cervecería Selecta, Radio Millones y el Auditorio Nacional. El viejo muerto de miedo lo tiene todo, menos la libertad. Frente a él, un futbolista adolescente disfrazado de Blue Demon. Bajo la máscara hay un adolescente con cara de indio azteca. Bajo la cara de indio azteca hay un adolescente enfermo de acné. Bajo la cara de piña y acné hay un adolescente sin dinero, sin coche, sin Internet, sin novia, sin talento para tirar penaltis. El adolescente muerto de miedo sólo tiene la libertad, pero no le sirve de nada. El viejo y el adolescente comparten una sola cosa: el miedo: Raymundo entra en la habitación. La mirada de Raymundo los mata a ambos de miedo. Ambos significa a los dos.
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11. Mantener a un secuestrado en buena salud es muy importante para el éxito de la operación. La salud del secuestrado, como la de todo el mundo, depende de una buena alimentación, ejercicio cotidiano y bajo nivel de estrés. Describa las condiciones de vida del hombre secuestrado en casa de Romero.

Tener un secuestrado en casa es como tener un amigo de visita. Hay que reservarle un cuarto, una cama, una toalla, un cepillo de dientes. Como todos nosotros, el secuestrado necesita alimento, higiene y diversión. Sin embargo, a diferencia de los amigos que están de visita, el secuestrado no puede salir : no podemos llevarlo al cine, tampoco podemos ir a cenar con él a un restaurant. La discreción es necesaria cuando hay un secuestrado en casa. Hay que evitar a toda costa llamar la atención de los vecinos para no revelar la presencia del secuestrado. Una falta de atención puede arruinar la estancia del secuestrado en casa.

En casa de Romero hay una habitación acondicionada para recibir a los secuestrados. Esta habitación se encuentra en el sótano. Para llegar al cuarto del secuestrado hay que cruzar el patio de atrás y llegar a un muro cubierto de enredadera. Las enredaderas son plantas trepadoras, capaces de cubrir con sus hojas una pared entera. La enredadera esconde una puerta. Los visitantes ocasionales que vienen a casa de Romero no sospechan que hay una puerta atrás de la enredadera.

La puerta esconde a una escalera. Esta escalera conduce al sótano. El camino está lleno de telarañas y objetos inservibles. El foco que ilumina la escalera no funciona: no hay luz para bajar. La oscuridad, las telarañas, la presencia de objetos inservibles: todo es intencional. Si algún algún despistado encuentra la puerta y baja por la escalera, seguramente va a creer que se trata de un sótano abandonado.

Abajo hay una segunda puerta gruesa, de metal, que se abre con una llave de seguridad. Dentro de ella hay una pequeña habitación de dos por tres metros, sin ventanas, iluminada apenas por un foco de pocos watts. Una reja de barras de metal divide la habitación. Las barras están pintadas de amarillo para alegrar la estancia del secuestrado. Las barras metálicas sin pintura recuerdan los barrotes de una prisión. A Raymundo no le gusta que los secuestrados se sientan en una prisión. El color amarillo canario de la reja le da luz y alegría a la habitación.

La reja amarilla divide la habitación en dos: el espacio del vigilante y el espacio del secuestrado. En el espacio del secuestrado hay un colchón a ras de suelo, cobijas, una biblia y una almohada. En el espacio del vigilante hay un escritorio, una silla, una televisión para ver telenovelas, un baño y un tambo de agua. El tambo es un gran contenedor de agua. Como el resto de la casa, la habitación del secuestrado tiene todas las comodidades de la vida moderna, menos el agua corriente.

La luz no entra en la habitación del secuestrado. Como todos sabemos, la luz del sol es fundamental para la salud de una persona. Es necesario exponer al secuestrado por lo menos a una hora de luz a la semana, de preferencia después de la hora de la comida porque a esta hora los vecinos están adormilados por la digestión. También es necesario ejercitar al secuestrado. Los ejercicios pueden realizarse en el patio, de noche. El patio no es muy grande, pero en noches sin luna ni nubes ni contaminación el secuestrado pueden observar las estrellas mientras camina.

Un secuestrado necesita 24 horas de vigilancia. En circunstancias normales, Romero, Raquelito y Raymundo vigilan por turnos al secuestrado. Para proteger la identidad de los secuestradores, a la entrada del cuarto hay varias máscaras. El vigilante debe cubrir su rostro con una máscara. Una regla fundamental es que el secuestrado nunca debe ver el rostro de sus secuestradores. Esta regla permite mantener buenas relacione entre secuestradores y secuestrados, no solamente mientras dura la operación, sino también después de la liberación del secuestrado.

Rayumundo, Raquelito y Romero ocultan su rostro con máscaras de lucha libre. La lucha libre es un deporte muy popular en México. Es un deporte de combate que combina el boxeo, la lucha grecorromana y el teatro. Dos luchadores se enfrentan en un ring: uno tiene máscara, el otro tiene el pelo largo. El luchador enmascarado representa las fuerzas del bien. El luchador sin máscara representa el mal. Raymundo oculta su rostro con la máscara plateada de El Santo. Romero oculta su rostro con la máscara azul metálico de Blue Demon. Rana no tiene cara, por tanto no necesita máscara. Raquelito rara vez baja al sótano. Cuando Raquelito baja al sótano, ella oculta su rostro con la máscara dorada de Tinieblas. El Santo, Blue Demon y Tinieblas son luchadores mexicanos muy famosos, que representan a las fuerzas del bien.

México es un país con una extraordinaria cocina popular: los secuestrados comen muy bien en casa de Raquelito. El desayuno consiste en huevos al albañil, frijoles, café y fruta. El desayuno se sirve a las diez de la mañana. Cuando Raquelito tiene dinero, los secuestrados comen arroz con huevo, tortitas de mole, pipián o pollo al cacahuate, además de las tradicionales tortillas, el chile y su refresco. La comida se sirve a las tres de la tarde. Cuando Raquelito no tiene dinero el menú es más más simple: caldo de frijoles, tortilla, chiles y agua. En casa de Raquelito hay una ventaja gastronómica adicional: los tamales. A los secuestrados les encantan los tamales de Raquelito. Casi todos los secuestrados engordan durante el cautiverio. El cautiverio es la privación de la libertad en manos de algún extraño enemigo.

Raymundo, Romero y Rana cruzan el patio trasero. Romero carga una bandeja con comida. Raymundo una maleta con artículos de limpieza para lavar la celda del paralítico. Raymundo y Romero bajan por las escaleras. La bandeja de comida tiembla de miedo en brazos de Romero. Los zapatos de fútbol hacen un ruido curioso a casa paso. Todo está oscuro. Hay que tener cuidado. Romero y Raymundo se ponen las máscaras de lucha antes de entrar en la habitación.

El paralítico duerme bajo las cobijas, como una oruga en su capullo. Las orugas son insectos que se transforman en mariposas. El capullo es el lugar donde se gesta la transformación. Gestar significa crecer lenta, orgánicamente. Se gestan las mariposas en el capullo, los bebés en el vientre materno, los secuestros en Atzolco. Raymundo enciende la luz. El paralítico levanta la cabeza. Una mano de cuatro dedos aprieta la reja amarilla.

–Necesito ir al baño.

Raymundo y Romero ayudan al paralítico a hacer sus necesidades en el cómodo.

–Te toca.

–Siempre me toca a mí.

A Romero le da mucho asco vaciar el cómodo. Rana acompaña a su hermano de mala gana. Romero vacía el contenido del cómodo en la taza de baño. Rana llena una cubeta con agua y la echa dentro de la taza. Huele muy mal. Romero y Rana se tapan la nariz con los dedos.

–Lávate las manos.

En el cuarto de baño hay dos contenedores de agua. Un tambo grande con agua no potable y un garrafón más pequeño para el agua potable. Potable significa que se puede beber. El garrafón de agua potable está vacío.

–Voy a subir por un garrafón de agua. Empiece a comer.

Raymundo se va. El paralítico se sienta en la silla de ruedas. Romero pone la bandeja de comida sobre sus piernas. El caldo de frijoles está frío. El paralítico lo bebe con avidez. Está muerto de sed.

–¿Juegas futbol?

–Sí.

–¿De qué juegas?

–Defensa central.

–Yo tengo un palco en el Estadio Azteca.

–¿Un palco?

–Un palco es como una habitación privada dentro del estadio. Los domingos entro en el palco como en mi casa, tengo ahí un sillón, un refrigerador, bebidas, botanas y un aparato de sonido: puedo ver el partido del América como en mi casa, sólo que los jugadores son reales. Si algún día salgo de aquí, te voy a invitar a mi palco en el Estadio Azteca, pero me tienes qué dar la dirección de tu casa…. ¿dónde vives?

–Aquí.

–¿Dónde es aquí? ¿Dónde estamos?

–No se lo puedo decir. Mi hermano se enoja.

–Tú eres muy inteligente. De grande vas a ser secuestrador. ¿A qué equipo le vas?

–Al Cruz Azul. ¿Y usted?

–Al equipo más grande de México: el América.

–¿Cómo te llamas?

–Blue Demon.

–Ese no es tu nombre. Dime tu nombre.

–No se lo puedo decir.

–Yo me llamo Porfirio.

El paralítico extiende una mano vieja, grande, fuerte, con el dorso cubierto de cabello blanco. Romero le entrega la suya: mano morena, delgada, las uñas rosas, los dedos largos.

–Tú y yo vamos a ser amigos. Eres un muchacho muy inteligente.

Los pasos de Raymundo se escuchan por la escalera. El paralítico suelta la mano de Romero. Romero guarda silencio. El paralítico también guarda silencio. Ambos están muertos de miedo. Ambos es una palabra par. Ambos significa a dos. Por ejemplo, dos muertos de miedo.

El viejo muerto de miedo es un empresario de ojos verdes casado con una mujer de ojos azules, padre de tres hijos de ojos azules, grises y verdes. Los tres hijos estudian en el extranjero. La mujer es adicta a la cirugía plástica. El viejo es dueño de un palco en el Estadio Azteca y accionista mayoritario de la Cervecería Selecta, Radio Millones y el Auditorio Nacional. El viejo muerto de miedo lo tiene todo, menos la libertad. Frente a él, un futbolista adolescente disfrazado de Blue Demon. Bajo la máscara hay un adolescente con cara de indio azteca. Bajo la cara de indio azteca hay un adolescente enfermo de acné. Bajo la cara de piña y acné hay un adolescente sin dinero, sin coche, sin Internet, sin novia, sin talento para tirar penaltis. El adolescente muerto de miedo sólo tiene la libertad, pero no le sirve de nada. El viejo y el adolescente comparten una sola cosa: el miedo: Raymundo entra en la habitación. La mirada de Raymundo los mata a ambos de miedo. Ambos significa a los dos.

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