malversando.blog

Monóbologo interior de @harmodio, maestro de obra electro.literaria (y un tropo entre paréntesis agrega: una bicicleta huiqui descendiendo a toda lentitud por la carretera vecinal del la literatura open source).

Archivos mensuales: septiembre 2009

sábado, passage.molière (11h35)

Ha sido un mes de septiembre soleado. Han sido dos años duros. Ha sido un túnel, tanto para el blog como para el escriblogro que lo contiene. Pero hay formas incontenibles, o narcisismos inmarcesibles (esta última metáfora parece extraida de un discurso mafio.político): digamos mejor: inmarchitables narcisismos que regresan siempre a morderse la cola, a contar su vida, a decir: obtuve lo que deseaba (publicar), me explotó en la cara, ya regresé a esta forma mía que me vio nacer y que ahora se encuentra súbitamente envejecida: el blog. / Desde el alumbramiento de Musofobia, hace un año y cacho, no hubo manera de que este blog levantara cabeza. Se le sentía solo, viejo y acartonado: como danzando para públicos imaginarios. Había que darle una sacudida. Regresar al origen: el del espejo exhibicionista que en sus buenos días tiene algún interés, y en sus malos es un libro contable que da fe de los avatares de un ejemplar más de la especie, un granito de carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrogeno y lenguaje rindiendo sus cuentas, diciendo, diciéndose: aquí estoy mientras dure. / Así que con la venia de la concurrencia, se retiran los cortinajes de cartón y se regresa a aquella modesta empresa de dar el parte de paz (mientras dure). / Reporto que tengo un chingo de trabajo, reporto que trabajo construyendo sistemas de resumen automático dentro de una disciplina científica periférica: el Tratamiento Automático de la Lengua. Repórtole que vivo con Hanna, una mujer de belleza y temple, junto a quien en las buenas subo al Himalaya y en las malas buceo por el bolsón de Mapimí. Reporto también que en dos meses perderé mi trabajo porque así lo estipula el contrato y esto no es una tragedia ni un atropello: la fecha se conocía desde que lo firmé hace dos años. Reporto un mes de septiembre inauditamente soleado por estos rumbos de Saint-Ouen, que a todo esto está en Francia, a unos 400 metros de su capital. En fin, me reporto aquí de nuevo, mi general, listo para dar fe de las intrascendencias cotidianas, dispuesto a librar la modesta batalla diaria del exhibicionismo, libre ya de ese fardo de la respetabilidad que este teniente de la pluma creía deber mantener por el sólo hecho de haber publicado un atajo de papel llamado Musofobia. Sea el que es, soldado, tenga su pluma, teniente, vuelva a aquel tono anterior ligero: esto no es más que un ping-pong diario, quince minutitos para calentar la mano: reportándome aquí, mi general, a punto de retomar la escritura con un cafecito instantáneo. / Acepto que esta pesadona prosa está muy castigada por la lectura del Pancho Villa de Taibo. / Sabadito, mediodía: váyase a usted a escribir: mañana seguimos platicando.

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Llamado por los malos poetas

Por Enrique Fogwill

Se necesitan malos poetas.
Buenas personas, pero poetas
malos. Dos, cien, mil malos poetas
se necesitan más para que estallen
las diez mil flores del poema.

Que en ellos viva la poesía,
la innecesaria, la fútil, la sutil
poesía imprescindible. O la in-
versa: la poesía necesaria,
la prescindible para vivir.

(Ahora España
ha vuelto a ser reino y tiene Reina,
y Rey del reino. España es un tablero
de alfiles politizados y peones
recién comidos: a la derecha, negros, paralizados, fuera del juego).

Y aquí hay torres de goma, alfiles
politizados y damas policiales
vigilando la casa.

A la caza del hombre,
por hambre, corren todos, saltan
de la cuadrícula y son comidos.

Todo eso abunda: faltan los poetas,
los mil, los diez mil malos, cada uno
armado con su libro de mierda. Faltan,
sus ensayitos y sus novelas en preparación.
Ah… y sus curricola,
y sus diez mil applys nos faltan.

No es la muerte del hombre, es una gran ausencia
humana de malos poetas. Que florezcan
cien millones de tentativas abortadas,
relecturas, incordios,
folios de cartulina, ilustraciones
de gente amiga, cenas
con gente amiga, exégesis, escolios
tiempo perdido como todo.

Se necesitan poetas gay, poetas
lesbianas, poetas
consagrados a la cuestión del género,
poetas que canten al hambre, al hombre,
al nombre de su barrio, al arte y a la industria,
a la estabilidad de las instituciones,
a la mancha de ozono, al agujero
de la revolución, al tajo agrio
de las mujeres, al latido
inaudible del pentium y a la guerra
entendida como continuidad de la política,
del comercio,
del ocio de escribir.

Se necesitan Betos, Titos, Carlos
que escriban poemas. Alejandras y Marthas
que escriban. Nombres para poetas,
anagramas, seudónimos y contraseñas
para el chat room del verso se necesitan.

Una poesía aquí del cirujero en las veredas.
Una poesía del aquí de la mendicidad en las instituciones.
Una poesía de los salones de lectura de versos.

Una poesía por las calles (venid a ver
los versos por la web…)

Una poesía del amor aggiornado (bajad a ver
poesía en el pesebre del amor…)

Una poesía explosiva: etarra, ética,
poéticamente equivocada.

En los papeles, en los canales
culturales de cable, en las pantallas
y en los monitores, en las antologías y en revistas
y en libros y en emisiones clandestinas
de frequencia modulada se buscan poetas y más malos poetas:
grandes poetas celebrados pequeños,
poetas notorios, plumas iluminadas,
hombres nimios, miméticos,
deteriorados por el alcohol,
descerabrados por la droga,
hipnotizados por el sexo,
idiotizados por el rock,
odiados, amados por la gente aquí.

En las habitaciones se buscan.
En un bar, en los flippers,
en los minutos de descanso de la oficina,
entre dos clases de gramática,
en clase media, en barrios
vigilados se buscan.

¿Habrá en la tropa?

¿En los balnearios, en los baños
públicos  que han comenzado a construir?
¿En los cenrámenes de versos?
¿En los torneos de minifútbol?
¿Bajo el sol quieto?
¿A solas con su lengua?
¿A solas con una idea repetitiva?
¿Con gente?
¿Sin amor?

No es el fin de la historia, es
el comienzo de la histeria lingual.
Todo comienza y nace de una necesidad fraguada en la lengua.
Fabriquemos el deseo:
Te necesito nene,
Para empezar te necesito.
Para necesitar, te pido
ese minuto de poesía que necesito, necio:
quisiera ver si me devuelves el ritmo de un mal poema,
que me acaricies con sus ripios,
que me turbes la mente con otra idea banal,
y que me bañes todo con la trivialidad del medio.

Y en medio del camino, en el comienzo
de la comedia terrenal, quiero vivir
la necedad y la necesidad
de un sentimiento falso.

Se necesitan nuevos sentimientos,
nuevos pensamientos imbéciles, nuevas
propuestas para el cambio, causas
para temer, para tener,
aquí en el sur.

Y arriba España en un panal
de hormigas orientales:
rumanas, tunecinos,
suecas a la sombra de un Rey,

Riámonos del Rey.
De su fealdad.
De su fatalidad.
De Su Graciosa Realidad.
La realidad es un ensueño compartido.
La realidad de España
es su filosa lengua pronunciando la eñe
y su mojada espalda pronunciando el orden
del capital y la sintaxis.

¡Ay lengua :
aparta de mí este cuerno de la prosperidad clavado en tu ingle,
saturada de chips, y cubre
nuestras heridas con el bálsamo de los malos poemas..!

lamento del trabajador que reporta pérdidas

Diste tu confianza: la engañé. Compraste papeles: los perdí. Diste el tiempo: lo tiré. Lo tiré temiendo qué hacer con él. Quedé a deber el ancho: el ancho que no dí. Te torée blandiendo conceptos, promesas, cifras, espejismos de mi currículum para no confesar que engañaba la confianza, que perdía los papeles, que quemaba el tiempo en horas de pasmo e Internet. No fui yo: fue la edad que pasaba a través de mí. No fui yo: sino ese acusado a quien detienen y juzgan antes de cometer el crimen: el crimen de no dar el ancho, de no satisfacer las espectativas, de no devenir quien pudo haber sido. Yo, que creía ser otro mejor. Yo: tan vaciado de mí. Traiciones empresariales, o llana simple mente traiciones. Contratos de confianza en quiebra. Horarios blandos. Había que escoger a otro: había que ver. Yo soy fracaso temiendo fracasar. Temor balbucido. Espejo de espaldas. Huída perpetua por internet: me acabé los ojos huyendo del afán. / Huyo sentado, encorbatado, engominado. Huyo de 9 a 6, de 10 a 5, de 11 a 3. Huyo mamando quincena, cuya gota vital cae en mi cuenta bancaria con puntualidad de marido engañado que regresa cansado a casa para ser feliz. Soy carne faltante: don de nadie. / Tarde o temprano: el consejo consultivo. Llega el momento de pararse frente a ustedes para confesar: no hubo afán: les presento a Nada. Pero qué Nada tan vistosa, Nada en power point, con fondo amarillo, letras naranjas, Nada traducida al discurso de nuestra especialidad. Así es la Nada ahora: imaginaria e imagenante. Acaso ellos, el consejo consultivo, los sinodales, los censores, los inversores, sean también vacío en conserva, carne de cañón de carne, huída estacionaria de nueve a seis, corbatas patibularias. Pero son tu jerarquía. De ellos no te puedes salvar. Los que cobran, los que mandan, los que exigen el retorno de la inversión. Su inversión soy yo: acuario en cloaca: pez reverso: número rojo: final de inversión. Yo soy el dinero bueno echado al malo, el papel quemado, el tiempo perdido, el vano prometido, el gerundio vacuo.

Se traiciona de 9 a 5. No se dirá que se hizo sin remordimiento. La zarpa de la culpa me hizo trabajar el primer mes. Aquel primer mes donde ustedes creyeron que yo brillaba, que yo dormía en el primer campamento de altura. Me quedé ahí. Ya no subí. Dormí perpendicularmente ocho horas diarias, tapándome con periódicos por Internet.

Sal de ahí. Sal mal. Combe basura. Duerme en la calle. Tápate con periódico real.

arte, cocaína y performance

Por Eduardo García Aguilar

El escándalo provocado por el performance de la prestigiosa artista cubana Tania Bruguera en la escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional, durante el cual circularon tres bandejas con 20 líneas de cocaína cada una, como metáfora de un problema real e ineludible, muestra los niveles de intolerancia y ridiculez a los que está llegando Colombia en la primera decada del siglo XXI, después de casi ocho años de estar centrada en la palabra supuestamente divina de un caudillo mediocre, autoritario y abusivo.

[…]

Cuando sabemos que a Palacio de Nariño han entrado en secreto personas ligadas al narcotráfico y que el Congreso nacional, compuesto en gran parte por personas ligadas a la delincuencia, recibió con honores a narcoparamilitares de alto nivel, no entiendo como saltan algunos a pedir la expulsión de la artista cubana [quien] por medio de duras escenas [logra] poner el dedo en la llaga de la realidad.

[…]

Por el contrario los colombianos deberíamos felicitar a la artista cubana por su valentía y porque en un gesto maravilloso, mostró lo que es cosa común en los salones de los ricos del mundo, en los balnearios más exclusivos y en las altas esferas de los potentados, empresarios, ejecutivos, corredores de bolsa, modelos y actores de glamour, en las fiestas de las juventudes doradas de todos los países del primer mundo, empezando por Estados Unidos, que son los consumidores de la droga por la cual tienen estigmatizada a Colombia por la única razón de que enormes intereses se niegan a legalizarla.

[…]

No nos metamos mentiras: Colombia es el principal productor del mundo de cocaína porque hay millones de consumidores en los países ricos, que están dispuestos a comprarla al precio que sea para amenizar sus fiestas o mantener la energía en las interminables y deliciosas rumbas de la sociedad de consumo. Si no existiera tal demanda libre en los países industrializados no habría producción en Colombia y volveríamos a nuestras actividades tradicionales. Con su “arte de conducta” la cubana Bruguera prueba que la legalización dejaría en manos de cada quien la responsabilidad de consumir o no, como ocurre con el alcohol, que es un elíxir tan peligroso como la cocaína, el cigarrillo, los autos de lujo y otras drogas legalizadas por las multinacionales.

Si se legalizara el consumo, como ocurrió en los tiempos de la prohibición del alcohol, se acabarían las mafias, los capos, el lavado de dinero, la corrupción de los gobiernos, las policías y los ejércitos, y las sumas multimillonarias destinadas a una guerra inútil podrían aplicarse a prevenir y ayudar a los adictos y el resto a elevar el nivel de vida de los miserables o a mejorar los niveles de educación o la salud. Ya basta del Plan Colombia y los miles y miles de millones de dólares destinados a hacer la guerra al interior del país, cuando el verdadero problema son los consumidores en Estados Unidos y Europa que hacen posible la producción mafiosa.

¿Cuántas generaciones hemos perdido los colombianos en esta lucha absurda? Miles de presidiarios en todo el mundo por el simple hecho de ser pobres “mulas” utilizadas, jóvenes en la flor de su edad que ven sus vidas arruinadas en las cárceles por el error de hacer un viaje equivocado con droga y decenas de miles de muertos en una guerra sin fin entre bandas y autoridades, que conduce sólo al derroche de sangre y dinero. Y mientras tanto los verdaderos capos y lavadores de dinero, los millonarios y los magnates, siguen libres gozando de su renta millonaria en los balnearios del poder y la gloria o entran como pedro por su casa al Palacio Presidencial.

[…]

Que buena foto de México

Lástima que no sea una caricatura. Es real, el juego existe. ¿Cuánto habrá pagado la hoy difunta secretaría de turismo para repetir la venta real de México en un juego? Y sin embargo hoy viernes me niego a reducir México a su gobierno. Puede que el gobierno que tenemos no sea el problema, sino su principal síntoma. Acaso colectivamente, en nuestra peor faceta, seamos eso: una sociedad en donde cada quien ve por su provecho y el de su clan. Pero en nuestra mejor faceta somos a toda madre. ¿O no? Mucho más amables, mucho más vivos, mucho mejor preparados para la improvisación, más solidarios, más cordiales que en estos países ricos, aburridos y civilizados. Como leí el otro día en twitter: México es el único país del mundo preparado para el apocalipsis. / Imposible reducir la vida a los titulares del periódico. Ya deja de renegar. Respira. Bébete a fondo el fin de semana.

ejercicios de español para actriz porno (2)

11. Mantener a un secuestrado en buena salud es muy importante para el éxito de la operación. La salud del secuestrado, como la de todo el mundo, depende de una buena alimentación, ejercicio cotidiano y bajo nivel de estrés. Describa las condiciones de vida del hombre secuestrado en casa de Romero.
Tener un secuestrado en casa es como tener un amigo de visita. Hay que reservarle un cuarto, una cama, una toalla, un cepillo de dientes. Como todos nosotros, el secuestrado necesita alimento, higiene y diversión. Sin embargo, a diferencia de los amigos que están de visita, el secuestrado no puede salir : no podemos llevarlo al cine, tampoco podemos ir a cenar con él a un restaurant. La discreción es necesaria cuando hay un secuestrado en casa. Hay que evitar a toda costa llamar la atención de los vecinos para no revelar la presencia del secuestrado. Una falta de atención puede arruinar la estancia del secuestrado en casa.
En casa de Romero hay una habitación acondicionada para recibir a los secuestrados. Esta habitación se encuentra en el sótano. Para llegar al cuarto del secuestrado hay que cruzar el patio de atrás y llegar a un muro cubierto de enredadera. Las enredaderas son plantas trepadoras, capaces de cubrir con sus hojas una pared entera. La enredadera esconde una puerta. Los visitantes ocasionales que vienen a casa de Romero no sospechan que hay una puerta atrás de la enredadera.
La puerta esconde a una escalera. Esta escalera conduce al sótano. El camino está lleno de telarañas y objetos inservibles. El foco que ilumina la escalera no funciona: no hay luz para bajar. La oscuridad, las telarañas, la presencia de objetos inservibles: todo es intencional. Si algún algún despistado encuentra la puerta y baja por la escalera, seguramente va a creer que se trata de un sótano abandonado.
Abajo hay una segunda puerta gruesa, de metal, que se abre con una llave de seguridad. Dentro de ella hay una pequeña habitación de dos por tres metros, sin ventanas, iluminada apenas por un foco de pocos watts. Una reja de barras de metal divide la habitación. Las barras están pintadas de amarillo para alegrar la estancia del secuestrado. Las barras metálicas sin pintura recuerdan los barrotes de una prisión. A Raymundo no le gusta que los secuestrados se sientan en una prisión. El color amarillo canario de la reja le da luz y alegría a la habitación.
La reja amarilla divide la habitación en dos: el espacio del vigilante y el espacio del secuestrado. En el espacio del secuestrado hay un colchón a ras de suelo, cobijas, una biblia y una almohada. En el espacio del vigilante hay un escritorio, una silla, una televisión para ver telenovelas, un baño y un tambo de agua. El tambo es un gran contenedor de agua. Como el resto de la casa, la habitación del secuestrado tiene todas las comodidades de la vida moderna, menos el agua corriente.
La luz no entra en la habitación del secuestrado. Como todos sabemos, la luz del sol es fundamental para la salud de una persona. Es necesario exponer al secuestrado por lo menos a una hora de luz a la semana, de preferencia después de la hora de la comida porque a esta hora los vecinos están adormilados por la digestión. También es necesario ejercitar al secuestrado. Los ejercicios pueden realizarse en el patio, de noche. El patio no es muy grande, pero en noches sin luna ni nubes ni contaminación el secuestrado pueden observar las estrellas mientras camina.
Un secuestrado necesita 24 horas de vigilancia. En circunstancias normales, Romero, Raquelito y Raymundo vigilan por turnos al secuestrado. Para proteger la identidad de los secuestradores, a la entrada del cuarto hay varias máscaras. El vigilante debe cubrir su rostro con una máscara. Una regla fundamental es que el secuestrado nunca debe ver el rostro de sus secuestradores. Esta regla permite mantener buenas relacione entre secuestradores y secuestrados, no solamente mientras dura la operación, sino también después de la liberación del secuestrado.
Rayumundo, Raquelito y Romero ocultan su rostro con máscaras de lucha libre. La lucha libre es un deporte muy popular en México. Es un deporte de combate que combina el boxeo, la lucha grecorromana y el teatro. Dos luchadores se enfrentan en un ring: uno tiene máscara, el otro tiene el pelo largo. El luchador enmascarado representa las fuerzas del bien. El luchador sin máscara representa el mal. Raymundo oculta su rostro con la máscara plateada de El Santo. Romero oculta su rostro con la máscara azul metálico de Blue Demon. Rana no tiene cara, por tanto no necesita máscara. Raquelito rara vez baja al sótano. Cuando Raquelito baja al sótano, ella oculta su rostro con la máscara dorada de Tinieblas. El Santo, Blue Demon y Tinieblas son luchadores mexicanos muy famosos, que representan a las fuerzas del bien.
México es un país con una extraordinaria cocina popular: los secuestrados comen muy bien en casa de Raquelito. El desayuno consiste en huevos al albañil, frijoles, café y fruta. El desayuno se sirve a las diez de la mañana. Cuando Raquelito tiene dinero, los secuestrados comen arroz con huevo, tortitas de mole, pipián o pollo al cacahuate, además de las tradicionales tortillas, el chile y su refresco. La comida se sirve a las tres de la tarde. Cuando Raquelito no tiene dinero el menú es más más simple: caldo de frijoles, tortilla, chiles y agua. En casa de Raquelito hay una ventaja gastronómica adicional: los tamales. A los secuestrados les encantan los tamales de Raquelito. Casi todos los secuestrados engordan durante el cautiverio. El cautiverio es la privación de la libertad en manos de algún extraño enemigo.
Raymundo, Romero y Rana cruzan el patio trasero. Romero carga una bandeja con comida. Raymundo una maleta con artículos de limpieza para lavar la celda del paralítico. Raymundo y Romero bajan por las escaleras. La bandeja de comida tiembla de miedo en brazos de Romero. Los zapatos de fútbol hacen un ruido curioso a casa paso. Todo está oscuro. Hay que tener cuidado. Romero y Raymundo se ponen las máscaras de lucha antes de entrar en la habitación.
El paralítico duerme bajo las cobijas, como una oruga en su capullo. Las orugas son insectos que se transforman en mariposas. El capullo es el lugar donde se gesta la transformación. Gestar significa crecer lenta, orgánicamente. Se gestan las mariposas en el capullo, los bebés en el vientre materno, los secuestros en Atzolco. Raymundo enciende la luz. El paralítico levanta la cabeza. Una mano de cuatro dedos aprieta la reja amarilla.
–Necesito ir al baño.
Raymundo y Romero ayudan al paralítico a hacer sus necesidades en el cómodo.
–Te toca.
–Siempre me toca a mí.
A Romero le da mucho asco vaciar el cómodo. Rana acompaña a su hermano de mala gana. Romero vacía el contenido del cómodo en la taza de baño. Rana llena una cubeta con agua y la echa dentro de la taza. Huele muy mal. Romero y Rana se tapan la nariz con los dedos.
–Lávate las manos.
En el cuarto de baño hay dos contenedores de agua. Un tambo grande con agua no potable y un garrafón más pequeño para el agua potable. Potable significa que se puede beber. El garrafón de agua potable está vacío.
–Voy a subir por un garrafón de agua. Empiece a comer.
Raymundo se va. El paralítico se sienta en la silla de ruedas. Romero pone la bandeja de comida sobre sus piernas. El caldo de frijoles está frío. El paralítico lo bebe con avidez. Está muerto de sed.
–¿Juegas futbol?
–Sí.
–¿De qué juegas?
–Defensa central.
–Yo tengo un palco en el Estadio Azteca.
–¿Un palco?
–Un palco es como una habitación privada dentro del estadio. Los domingos entro en el palco como en mi casa, tengo ahí un sillón, un refrigerador, bebidas, botanas y un aparato de sonido: puedo ver el partido del América como en mi casa, sólo que los jugadores son reales. Si algún día salgo de aquí, te voy a invitar a mi palco en el Estadio Azteca, pero me tienes qué dar la dirección de tu casa…. ¿dónde vives?
–Aquí.
–¿Dónde es aquí? ¿Dónde estamos?
–No se lo puedo decir. Mi hermano se enoja.
–Tú eres muy inteligente. De grande vas a ser secuestrador. ¿A qué equipo le vas?
–Al Cruz Azul. ¿Y usted?
–Al equipo más grande de México: el América.
–¿Cómo te llamas?
–Blue Demon.
–Ese no es tu nombre. Dime tu nombre.
–No se lo puedo decir.
–Yo me llamo Porfirio.
El paralítico extiende una mano vieja, grande, fuerte, con el dorso cubierto de cabello blanco. Romero le entrega la suya: mano morena, delgada, las uñas rosas, los dedos largos.
–Tú y yo vamos a ser amigos. Eres un muchacho muy inteligente.
Los pasos de Raymundo se escuchan por la escalera. El paralítico suelta la mano de Romero. Romero guarda silencio. El paralítico también guarda silencio. Ambos están muertos de miedo. Ambos es una palabra par. Ambos significa a dos. Por ejemplo, dos muertos de miedo.
El viejo muerto de miedo es un empresario de ojos verdes casado con una mujer de ojos azules, padre de tres hijos de ojos azules, grises y verdes. Los tres hijos estudian en el extranjero. La mujer es adicta a la cirugía plástica. El viejo es dueño de un palco en el Estadio Azteca y accionista mayoritario de la Cervecería Selecta, Radio Millones y el Auditorio Nacional. El viejo muerto de miedo lo tiene todo, menos la libertad. Frente a él, un futbolista adolescente disfrazado de Blue Demon. Bajo la máscara hay un adolescente con cara de indio azteca. Bajo la cara de indio azteca hay un adolescente enfermo de acné. Bajo la cara de piña y acné hay un adolescente sin dinero, sin coche, sin Internet, sin novia, sin talento para tirar penaltis. El adolescente muerto de miedo sólo tiene la libertad, pero no le sirve de nada. El viejo y el adolescente comparten una sola cosa: el miedo: Raymundo entra en la habitación. La mirada de Raymundo los mata a ambos de miedo. Ambos significa a los dos.
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11. Mantener a un secuestrado en buena salud es muy importante para el éxito de la operación. La salud del secuestrado, como la de todo el mundo, depende de una buena alimentación, ejercicio cotidiano y bajo nivel de estrés. Describa las condiciones de vida del hombre secuestrado en casa de Romero.

Tener un secuestrado en casa es como tener un amigo de visita. Hay que reservarle un cuarto, una cama, una toalla, un cepillo de dientes. Como todos nosotros, el secuestrado necesita alimento, higiene y diversión. Sin embargo, a diferencia de los amigos que están de visita, el secuestrado no puede salir : no podemos llevarlo al cine, tampoco podemos ir a cenar con él a un restaurant. La discreción es necesaria cuando hay un secuestrado en casa. Hay que evitar a toda costa llamar la atención de los vecinos para no revelar la presencia del secuestrado. Una falta de atención puede arruinar la estancia del secuestrado en casa.

En casa de Romero hay una habitación acondicionada para recibir a los secuestrados. Esta habitación se encuentra en el sótano. Para llegar al cuarto del secuestrado hay que cruzar el patio de atrás y llegar a un muro cubierto de enredadera. Las enredaderas son plantas trepadoras, capaces de cubrir con sus hojas una pared entera. La enredadera esconde una puerta. Los visitantes ocasionales que vienen a casa de Romero no sospechan que hay una puerta atrás de la enredadera.

La puerta esconde a una escalera. Esta escalera conduce al sótano. El camino está lleno de telarañas y objetos inservibles. El foco que ilumina la escalera no funciona: no hay luz para bajar. La oscuridad, las telarañas, la presencia de objetos inservibles: todo es intencional. Si algún algún despistado encuentra la puerta y baja por la escalera, seguramente va a creer que se trata de un sótano abandonado.

Abajo hay una segunda puerta gruesa, de metal, que se abre con una llave de seguridad. Dentro de ella hay una pequeña habitación de dos por tres metros, sin ventanas, iluminada apenas por un foco de pocos watts. Una reja de barras de metal divide la habitación. Las barras están pintadas de amarillo para alegrar la estancia del secuestrado. Las barras metálicas sin pintura recuerdan los barrotes de una prisión. A Raymundo no le gusta que los secuestrados se sientan en una prisión. El color amarillo canario de la reja le da luz y alegría a la habitación.

La reja amarilla divide la habitación en dos: el espacio del vigilante y el espacio del secuestrado. En el espacio del secuestrado hay un colchón a ras de suelo, cobijas, una biblia y una almohada. En el espacio del vigilante hay un escritorio, una silla, una televisión para ver telenovelas, un baño y un tambo de agua. El tambo es un gran contenedor de agua. Como el resto de la casa, la habitación del secuestrado tiene todas las comodidades de la vida moderna, menos el agua corriente.

La luz no entra en la habitación del secuestrado. Como todos sabemos, la luz del sol es fundamental para la salud de una persona. Es necesario exponer al secuestrado por lo menos a una hora de luz a la semana, de preferencia después de la hora de la comida porque a esta hora los vecinos están adormilados por la digestión. También es necesario ejercitar al secuestrado. Los ejercicios pueden realizarse en el patio, de noche. El patio no es muy grande, pero en noches sin luna ni nubes ni contaminación el secuestrado pueden observar las estrellas mientras camina.

Un secuestrado necesita 24 horas de vigilancia. En circunstancias normales, Romero, Raquelito y Raymundo vigilan por turnos al secuestrado. Para proteger la identidad de los secuestradores, a la entrada del cuarto hay varias máscaras. El vigilante debe cubrir su rostro con una máscara. Una regla fundamental es que el secuestrado nunca debe ver el rostro de sus secuestradores. Esta regla permite mantener buenas relacione entre secuestradores y secuestrados, no solamente mientras dura la operación, sino también después de la liberación del secuestrado.

Rayumundo, Raquelito y Romero ocultan su rostro con máscaras de lucha libre. La lucha libre es un deporte muy popular en México. Es un deporte de combate que combina el boxeo, la lucha grecorromana y el teatro. Dos luchadores se enfrentan en un ring: uno tiene máscara, el otro tiene el pelo largo. El luchador enmascarado representa las fuerzas del bien. El luchador sin máscara representa el mal. Raymundo oculta su rostro con la máscara plateada de El Santo. Romero oculta su rostro con la máscara azul metálico de Blue Demon. Rana no tiene cara, por tanto no necesita máscara. Raquelito rara vez baja al sótano. Cuando Raquelito baja al sótano, ella oculta su rostro con la máscara dorada de Tinieblas. El Santo, Blue Demon y Tinieblas son luchadores mexicanos muy famosos, que representan a las fuerzas del bien.

México es un país con una extraordinaria cocina popular: los secuestrados comen muy bien en casa de Raquelito. El desayuno consiste en huevos al albañil, frijoles, café y fruta. El desayuno se sirve a las diez de la mañana. Cuando Raquelito tiene dinero, los secuestrados comen arroz con huevo, tortitas de mole, pipián o pollo al cacahuate, además de las tradicionales tortillas, el chile y su refresco. La comida se sirve a las tres de la tarde. Cuando Raquelito no tiene dinero el menú es más más simple: caldo de frijoles, tortilla, chiles y agua. En casa de Raquelito hay una ventaja gastronómica adicional: los tamales. A los secuestrados les encantan los tamales de Raquelito. Casi todos los secuestrados engordan durante el cautiverio. El cautiverio es la privación de la libertad en manos de algún extraño enemigo.

Raymundo, Romero y Rana cruzan el patio trasero. Romero carga una bandeja con comida. Raymundo una maleta con artículos de limpieza para lavar la celda del paralítico. Raymundo y Romero bajan por las escaleras. La bandeja de comida tiembla de miedo en brazos de Romero. Los zapatos de fútbol hacen un ruido curioso a casa paso. Todo está oscuro. Hay que tener cuidado. Romero y Raymundo se ponen las máscaras de lucha antes de entrar en la habitación.

El paralítico duerme bajo las cobijas, como una oruga en su capullo. Las orugas son insectos que se transforman en mariposas. El capullo es el lugar donde se gesta la transformación. Gestar significa crecer lenta, orgánicamente. Se gestan las mariposas en el capullo, los bebés en el vientre materno, los secuestros en Atzolco. Raymundo enciende la luz. El paralítico levanta la cabeza. Una mano de cuatro dedos aprieta la reja amarilla.

–Necesito ir al baño.

Raymundo y Romero ayudan al paralítico a hacer sus necesidades en el cómodo.

–Te toca.

–Siempre me toca a mí.

A Romero le da mucho asco vaciar el cómodo. Rana acompaña a su hermano de mala gana. Romero vacía el contenido del cómodo en la taza de baño. Rana llena una cubeta con agua y la echa dentro de la taza. Huele muy mal. Romero y Rana se tapan la nariz con los dedos.

–Lávate las manos.

En el cuarto de baño hay dos contenedores de agua. Un tambo grande con agua no potable y un garrafón más pequeño para el agua potable. Potable significa que se puede beber. El garrafón de agua potable está vacío.

–Voy a subir por un garrafón de agua. Empiece a comer.

Raymundo se va. El paralítico se sienta en la silla de ruedas. Romero pone la bandeja de comida sobre sus piernas. El caldo de frijoles está frío. El paralítico lo bebe con avidez. Está muerto de sed.

–¿Juegas futbol?

–Sí.

–¿De qué juegas?

–Defensa central.

–Yo tengo un palco en el Estadio Azteca.

–¿Un palco?

–Un palco es como una habitación privada dentro del estadio. Los domingos entro en el palco como en mi casa, tengo ahí un sillón, un refrigerador, bebidas, botanas y un aparato de sonido: puedo ver el partido del América como en mi casa, sólo que los jugadores son reales. Si algún día salgo de aquí, te voy a invitar a mi palco en el Estadio Azteca, pero me tienes qué dar la dirección de tu casa…. ¿dónde vives?

–Aquí.

–¿Dónde es aquí? ¿Dónde estamos?

–No se lo puedo decir. Mi hermano se enoja.

–Tú eres muy inteligente. De grande vas a ser secuestrador. ¿A qué equipo le vas?

–Al Cruz Azul. ¿Y usted?

–Al equipo más grande de México: el América.

–¿Cómo te llamas?

–Blue Demon.

–Ese no es tu nombre. Dime tu nombre.

–No se lo puedo decir.

–Yo me llamo Porfirio.

El paralítico extiende una mano vieja, grande, fuerte, con el dorso cubierto de cabello blanco. Romero le entrega la suya: mano morena, delgada, las uñas rosas, los dedos largos.

–Tú y yo vamos a ser amigos. Eres un muchacho muy inteligente.

Los pasos de Raymundo se escuchan por la escalera. El paralítico suelta la mano de Romero. Romero guarda silencio. El paralítico también guarda silencio. Ambos están muertos de miedo. Ambos es una palabra par. Ambos significa a dos. Por ejemplo, dos muertos de miedo.

El viejo muerto de miedo es un empresario de ojos verdes casado con una mujer de ojos azules, padre de tres hijos de ojos azules, grises y verdes. Los tres hijos estudian en el extranjero. La mujer es adicta a la cirugía plástica. El viejo es dueño de un palco en el Estadio Azteca y accionista mayoritario de la Cervecería Selecta, Radio Millones y el Auditorio Nacional. El viejo muerto de miedo lo tiene todo, menos la libertad. Frente a él, un futbolista adolescente disfrazado de Blue Demon. Bajo la máscara hay un adolescente con cara de indio azteca. Bajo la cara de indio azteca hay un adolescente enfermo de acné. Bajo la cara de piña y acné hay un adolescente sin dinero, sin coche, sin Internet, sin novia, sin talento para tirar penaltis. El adolescente muerto de miedo sólo tiene la libertad, pero no le sirve de nada. El viejo y el adolescente comparten una sola cosa: el miedo: Raymundo entra en la habitación. La mirada de Raymundo los mata a ambos de miedo. Ambos significa a los dos.