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Monóbologo interior de @harmodio, maestro de obra electro.literaria (y un tropo entre paréntesis agrega: una bicicleta huiqui descendiendo a toda lentitud por la carretera vecinal del la literatura open source).

la mano de Vargas Llosa

Lo había leído pero no lo conocía en persona. Ayer estuvo en el Instituto Cervantes, hablando sobre Onetti. El auditorio estaba a reventar. Llegó tanta gente que abrieron las puertas del auditorio para hacer llegar la voz del peruano hasta quienes la esperaban sentados en las escaleras, o de plano acostados verticalmente sobre la pared. El director del Cervantes recordó que era día de Saint Jordi, día del libro. En Barcelona suelen dar rosas (y a veces, libros) a los pasantes para festejar al santo de lectores y escritores. Recordé que hacía cinco años estaba yo en Barcelona, con el Gallo y Nicolás Cabral, hablando de literatura y correteando a Vila Matas. Es un vicio esto de rendirle culto a los escritores. Ayer a Vargas Llosa lo acosaban como si de una estrella de cine se tratara. Ahora que gracias a la tecnología cada persona es un medio de comunicación, el paso de una persona notable es captado simultáneamente por un sin fin de aparatos personales: después es posible encontrar la misma imagen repetida en facebook. / Pero Vargas Llosa habló sobre todo de literatura, de Onetti, que quizá sea el mejor cuentista latinoamericano. Habló de su injusta falta de reconocimiento, perjudicada quizás por el talante de su persona: un viejo hosco, tímido: dentadura de un solo diente. Su traductor dijo que cuando le preguntaban qué le había pasado a su dentadura, él respondía: se la doné a Vargas Llosa. También fue evocada, de carambola, la anécdota fundacional de Musofobia (yo ya no la recordaba): están Vargas Llosa y Onetti contándose como escribe cada uno. Vargas Llosa confiesa que lo suyo es la disciplina, levantarse temprano diario y pegarle a las teclas. Onetti se horroriza: él solamente escribe cuando la literatura lo solicita, en cualquier momento, en cualquier trozo de papel imposible de preveer. Entonces Onetti apunta que Vargas Llosa tiene una relación matrimonial con la literatura: él no, para él la literatura es una amante o, mejor aún, una puta. / Yo no sé por qué no logro recordar (ya deja de beber) la idea que rodeaba a las únicas palabras que memoricé de la conferencia de Vargas Llosa. Habló de REALIDAD HERMAFRODITA. Acaso describiera el mundo de Onetti, una realidad con doble valor: el de realidad reconstruida con palabras y el de objeto de ficción efímera. En fin. / Al final nos quedamos platicando frente a la puerta del Cervantes hasta que la multitud se dispersó. Entonces salió Vargas llosa y le pudimos dar la mano. Vestía corbata, traje, camisa rosa. Por más que me concentré  para estrechar la mano del escritor de la Guerra del fin del mundo, la mano de Pantaleón, de la tía Julia (la mano que cambió la lengua), no lo conseguí: seguía siendo la mano de un político.

2 Respuestas a “la mano de Vargas Llosa

  1. Gallo 24 abril, 2009 en 12:26

    Lo de la realidad hermafrodita lo dijo cuando mencionaba esa doble impresión que se tiene, al leer la obra de Onetti, de que el universo que tenemos ante nuestros ojos es bajo y deprimente, lleno de personajes abyectos, y al mismo tiempo es una creación de una belleza y complejidad extraordinarias. Otra cosa que recuerdo es… pero esto mejor lo pongo en mi propio blog, aprovechando el aventón, pasen ustedes a lo barrido…(tayoc.blogspot.com). El Gallo.

  2. Pingback:Todos a Bailar en confama « Miss-Pendejadas Blog

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