malversando.blog

Monóbologo interior de @harmodio, maestro de obra electro.literaria (y un tropo entre paréntesis agrega: una bicicleta huiqui descendiendo a toda lentitud por la carretera vecinal del la literatura open source).

dos.margina.dos

Uno: Gitanos en la línea 13. Hablan a voz en cuello. Su habla estridente molesta a las señoritas trabajadoras de la mañana, esas que adelantan lectura profesional sentadas con las rodillas juntas. La señorita miran a los demás y sus ojos buscan consenso: que se callen ¿verdad? Los gitanos ladran su lengua balcánica en un diálogo a dentelladas que contiene la síntetis perfecta de gozo y agresión. Es la hora pico, la de los encorbatados de agenda electrónica, la hora exacta releída cada cinco minutos en el remate del antebrazo. La presencia de gitanos a esa hora es por sí misma una agresión: vienen en sentido contrario desde sus periferias: estorban el fluir profesional nuestro de nosotros, los que viajamos hacia lo importante, eso que siempre está en el centro. A los gitanos de la línea 13 sólo los calla una lata de atún y otra de cocacola que abren, mascan y degluten colectivamente, a boca vierte y manos llenas.

Dos: la indigente que coopta la parte trasera del autobús un día de invierno en que los medios de transporte que dependen de la rueda circulan con las ventanas cerradas para bien de sus pasajeros. La indigente coopta sin lugar a dudas más asientos de los que le corresponden a causa de ese equipaje imaginario que lastra la vida del indigente: bosas plásticas llenas de nada, periódico pasado, ropa sin cuerpo ni dignidad, deshechos que lo han extraviado todo: hasta el carácter deshechable han perdido de tan deshechos. Junto a la indigente: nadie. La pátina de excremento que envuelve su persona propaga un círculo sanitario de inmundicia aeconómica, asocial y aespacial tan penetrante que le asegura un margen de tres metros de soledad. Algunos bienpensantes, siempre de izquierda, van y se sientan junto a ella pero pronto sus rostros muestran signos de agotamiento olfativo que busca cualquier excusa, cualquier gancho cualquiera en el paisaje de dónde colgarse para bajar prematuramente.

Si los gitanos viajan con su país portátil puesto, la indigente es un tumor social sin nacionalidad: su himno es la peste (si no el silencio). Su pasaporte: la pus.

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Una respuesta a “dos.margina.dos

  1. JORGE SOLANA 25 enero, 2009 en 23:22

    Saludos!!!

    En tu mirada con filosa pupila; los gitanos agonizan hasta morir, portando el antifaz abstracto de la miseria.

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