malversando.blog

Monóbologo interior de @harmodio, maestro de obra electro.literaria (y un tropo entre paréntesis agrega: una bicicleta huiqui descendiendo a toda lentitud por la carretera vecinal del la literatura open source).

obituario.3 (no hope)

Te hicimos una ofrenda de día de muertos. Una ofrenda tradicional, con cráneos de azúcar, flores de cempazúchitl, catrinas distinguidas y los platillos que te gustaban. En lo alto de la ofrenda estaba tu foto, junto a la foto de la abuela de Paco, fallecida dos o tres días antes que tú. Más abajo estaban los abuelos de Hanna, y el perro de Vania y la lista de familiares difuntos de Pedro. El domingo cocinamos cochinita pibil, tinga, picadillo, chicharrón y nos reunimos para beber y bailar frente a la ofrenda, como si ustedes nos estuvieran presenciando. A los franceses la ofrenda les causó mucha curiosidad: a los franceses les encanta el exotismo: a los franceses les encantamos. Ayer, antes de dormir, Hanna propuso quitar la ofrenda, pero yo preferí que la dejáramos un día más. Durante la fiesta alguien sugirió que era como un árbol de navidad necrófilo. Qué pendejada. Un árbol de navidad necrófilo. El mundo, papá Zolá, se ha vuelto una pendejada. Ayer me desvelé hasta las seis de la mañana con tal de presenciar la coronación del primer presidente negro en la historia de Estados Unidos. ¿Te acuerdas de aquel perro al que bautizaste como Carter? ¿Te acuerdas que decías que Reagan tenía cara de diablo? Pues ayer un negro sabio y verdadero ganó la presidencia. Yo sé que tú desconfiarías. Primero por que es político, y tarde o temprano todos los políticos traicionan (los políticos aspiran prometiendo y expiran traicionando). Segundo porque es gringo, y en los últimos siglos la historia se ha empeñado en mostrar que la peor enfermedad de México es la salud de Estados Unidos. Dirán que eras anti-americano, dirán que no conoces bien la historia, pero a ti no te importa porque a los difuntos las críticas los tienen sin cuidado. Fíjate el tamaño de la pendejada: después de más de un año siguiendo las elecciones, después de desperdiciar valiosas horas de sueño, trabajo y escritura leyendo el NYTimes, espulgando las encuestas de realclearpolitics, devorando los programas de Olbermann y Maddow en MSNBC, y desvelándome hasta las seis de la mañana para escuchar el discurso de Obama con la tensión superficial de los lacrimales a punto de derramamiento y la convicción de estar ante una redención histórica y la sensación mesiánica de ser un negro más del mundo e irme a dormir con la beatífica sonrisa entre los dientes del que se empacha de espectáculo sin digerir ni reflexionar ni discurrir ni madre, por la mañana la realidad llegó a ponerme en mi lugar. Mientras que las primers planas del planeta se llenaban con la sonrisa de Obama en particular y de Estados Unidos en general, las de los periódicos mexicanos encañonaban a sus lectores o se consumían en fumarolas. ¿Te acuerdas, papá Zolá, de cuando los generales revolucionarios se traicionaban recursivamente hasta el asesinato mútuo? ¿Te acuerdas de cuando se caían los aviones de los suspirantes presidenciales? ¿Te acuerdas de cuando, rodeado por torres hemerográficas de la revista Proceso, lamentabas que tu país fuera gobernado por pillos? Pillos es poco, papá Zolá. Déjame antes ponerte en antecedentes: ayer, a eso de las ocho de la noche de México D.F., mientras el mundo hacia vizcos contando los delegados electorales de Ohio, el avión con el secretario y el subsecretario de Gobernación se desplomó justo sobre Reforma y Periférico. Los pillos de tu tiempo eran distinguibles, desenmascarables, reconocibles. Los de hoy son peores porque son indistinguibles: narcos, políticos, delincuentes, empresarios: todo disfraz es posible. Tu país, mi país (ese que iba a ser salvado por nosotros, los García ¿te acuerdas?) se ha convertido en una olla express de vodevil, un teatro donde el cuento, el engaño, la traición y la mentira gobiernan, un lugar impermeable a la verdad, una novela de Rulfo donde las certezas son mentiras inmortales, vivas porque caminan, muertas porque se pudre, porque arrastran sus tendones leprosos entre nosotros. Se nos han acabando los nombres para la realidad. Puro sustantivo transitivo, nombres en crisis de identidad: la Patria se emputa, el político se envilece, el narco co.gobierna, el policía se entrecorrompe, el traficante de armas hace su agosto. No hay fronteras, papá Zolá, no hay límites con qué separar el orden del caos, la verdad del engaño, el narco del político, el banquero del ladrón. La única frontera visible es la de la primera plana de El País: arriba Obama sonríe a la salud de Estados Unidos, abajo un avión ministerial se incendia y cae sobre el periférico a la mala muerte de México.

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4 Respuestas a “obituario.3 (no hope)

  1. Megara 5 noviembre, 2008 en 22:55

    Esta tarde yo también hacía bizcos escuchando el emotivo discurso de Obama, no tuve oportunidad de hacerlo antes así que esperé hasta tener un momento de tranquilidad. Volví a mi casa de la universidad, me senté con un vasito de agua y me puse a escuchar en NYTimes.com. Se me cerró la garganta, estaba yo tan contenta y de pronto me dije, voy a ver que dicen en México, (pues vivo en Canadá), cual será la reacción y al desplegarse la pagina de el universal que es mi referencia rapida fue como si me hubiera caído por agujero de Alicia y hubiera aterrizado en una dimensión alterada e irreconocible. Recargué la página un par de veces por aquello del phishing pero no… efectivamente un avión con el secretario de gobernación se estrelló en pleno D.F. y me dio una agonía tremenda. Yo vivo acá, pero mi toda mi familia está allá. Buscaba un blog que reflejara la confusión y la angustia que siento, porque las noticias no me ayudan, no conozco a otros mexicanos con quien compartir esta tremenda aflicción, perdón por escoger el tuyo.

  2. Mediopelo 6 noviembre, 2008 en 09:52

    Amigo Harmodio. Bien se ve que la sangre patria sigue recorriendo tus venas arriba y abajo. No es sólo el mal de un país: simplemente, cuando la fruta está podrida, el gusano acaba saliendo por algún sitio. Si nuestros muertos contemplasen el mundo, pensarían que están muy bien donde están.

  3. Alberto 19 noviembre, 2008 en 03:45

    Y sin embargo seguimos aquí… A mí me queda la esperanza/certezaterrible de que lo podrido sirve de abono (¿pero de qué?) y las ollas de presión con excesiva presión tienden a explotar. Somos piojitos en la zalea de la Historia, y cuando la Historia se agita, etcétera.

    De nueva cuenta, un abrazo.

  4. NENA ANNIE MYNOA 25 febrero, 2009 en 20:08

    JUARITOS DE MI ALMA: MIS LAGRIMAS DE FELICIDAD POR SABER QUE PAPA ZOLA REGRESO A LOS BRAZOS DE MAMA NENITA Y QUE TODOS LOS QUE SE NOS ADELANTARON, NOS ESTAN ESPERANDO PARA ECHARNOS UNA BUENA PLATICADA, ABRAZARNOS Y BESARNOS COMO ES COTUMBRE Y YA TU BIEN NOS CONOCES APAPACHADORES Y QUERENDONES, NO DEJAN DE BROTAR PERO ESPERO QUE PRONTO REGRESEN PARA PODER PLATICAR Y RECORDAR Y CONTINUAR AMANDONOS COMO PROGENIE DE ESOS MARAVILLOSOS SERES HUMANOS A LOS QUE DEBEMOS IMITAR. REGRESEN PRONTO Y MIL BESOS.

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