malversando.blog

Monóbologo interior de @harmodio, maestro de obra electro.literaria (y un tropo entre paréntesis agrega: una bicicleta huiqui descendiendo a toda lentitud por la carretera vecinal del la literatura open source).

Archivos mensuales: junio 2008

jueves, fontenay.aux.roses (12:06)

Extractos del blog de Azorín (intitulado El Escritor): “El estilo es una cosa y el tono es otra. El estilo puede ser correcto y el tono inadecuado. ¿De qué modo se consigue el tono en el libro? Nadie podrá decirlo. / Goethe es quien señala como distintivo inconfundible del artista esa cualidad: la inquietud […] El estilo es la fuerza vital. Hay escritores que creen que tienen estilo y no tienen fuerza vital. No son, por lo tanto, escritores. Nos dan una vida ficticia. Nada que no sea vivo puede perdurar. […] Del libro de Dávila, descartada la virulencia, quedaba lo que debía quedar: una afirmación de vida, un alarde de fuerza […] Hay dos clases de nombradías: las hay horizontales y las hay verticales. Las hay en extensión y las hay en profundidad. ¿Cuál será la de Dávila? Los que gozan nombradía en extensión ven su nombre y sus obras aplaudidos por todos […] Los que gozan de la nombradía en profundidad apenas y la gozan. El área de su prestigio es muy corta. Han de sobreponerse a sí mismos, a sus desalientos, a sus caídas, para proseguir en su obra. El público los ignora. Aun la crítica independiente los discute. En cambio, si no gozan de un extenso público ahora, su obra irá perforando el tiempo profundamente y pasará cada vez más estimada, de generación en generación. ¿Cuál será el prestigio de Dávila y el destino de su obra?

Nombradía: un plato de lentejas. Tras publicar su primera novela, Hiponarciso adquirió alas editoriales y voló el icariano vuelo del ego: quince minutos: Ícaro.Warhol: vuelo que no da nada: peor es la caída: el regreso a la realidad: me tomó un mes dejar de buscarme en google, dejar de yuxtaponer Musofobia y Harmodio para embarrar un par de pupilas enfermas en lo que se dice de mí: cortesano perfecto para tan poca nombradía disponible. ¿Quiénes son mis Dávilas? Jaime Mesa (Rabia), Vicente Alfonso (Partitura para mujer muerta), autores de novelas que salieron al mismo tiempo que la mía: novelas que comparten la pista de galgos con Musofobia: estúpida carrera en pos de ese pan bendito de los escritores: la nombradía: ¿quién pasará primero la aduana de Rafael Lemus, por qué Rabia lleva tres semanas entre las más vendidas y no Musofobia, por qué Vicente Alfonso tiene más hits en google que Jorge Harmodio? / Así se te van las horas, desperdiciándote con el ratón en la mano y los ojos colgados de esos guarismos del google de los que pende y depende tu existencia: google es tu fetiche medidor de nombradía. / Y afuera la realidad: el trabajo: un sistema de resumen automático que avanza a trompicones, una campaña de evaluación donde tu sistema de resumen correrá otra carrera de galgos (ésta científica: aunque la monombradía se vista de ciencia, monombradía se queda), ésta en pos de otras estadísticas, de otros podios todavía más lejanos: aquí el premio es el pan de cada día. / No escribes, apenas trabajas: finges. El contrato se acaba en noviembre y el desempleo te tiene muerto de miedo. La publicación se acabó en mayo y retomar la pluma te tiene muerto de miedo. El posible regreso a México te tiene muerto de miedo. Y a tu lado sientes la estela de los galgos que te rebasan: el premio es un plato de lentejas.

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acta por acta

Carmen Aristegui F. (escribiendo para el periódico Reforma)
20 Jun. 08

Una sociedad que busca democracia no puede darse el lujo de abandonarse al conformismo y renunciar a la verdad. El camino puede ser largo, fragmentado o sinuoso. Por eso cuando alguien hace esfuerzos para suministrar información, datos y elementos de juicio para conocer y comprender los asuntos que marcan a un país, no queda más que el agradecimiento, sobre todo si se trata de un trabajo minucioso, con rigor académico y esclarecedor de uno de los asuntos más relevantes que han sacudido a la sociedad mexicana como las elecciones presidenciales de hace dos años. Me sumo a quienes ya han escrito sobre la importancia de la investigación hecha libro de José Antonio Crespo: 2006: hablan las actas. Las debilidades de la autoridad electoral mexicana (Debate. Random House Mondadori. 2008). La investigación de José Antonio es un potente chorro de luz a una parte sustantiva del proceso electoral más confrontado de nuestra historia. Como buena realidad, es inabarcable en su totalidad pero, con el fragmento seleccionado para este examen, es suficiente para saber o ratificar hoy, con claridad, varias cosas. Una fundamental: el papel de las autoridades electorales fue catastrófico. Con benevolencia se puede hablar de ineptitud y falta de miras. Con ganas de que alguien rinda cuentas del desastre se puede hablar de responsabilidades tan graves que merecerían ser sancionadas. ¿En México nadie juzga a jueces y autoridades cuando su acción u omisión causa daños mayúsculos a la población? La responsabilidad del Tribunal Electoral (TEPJF) es enorme en su condición de última instancia. Simple y llanamente no cumplieron con su tarea fundamental para dotar de certidumbre al resultado final de una elección, en este caso una que -como nunca- polarizó, enfrentó y dividió a los mexicanos en un proceso que no ha logrado revertirse. Dos años después, México sigue lamiéndose las heridas. Un país cuya población sigue dividida entre los que piensan que se registró un fraude generalizado, que le robó la elección a Andrés Manuel López Obrador; los que afirman que Felipe Calderón ganó con un estrecho margen de 0.5 por ciento, pero que obtuvo un mandato legal y legítimo, y los que piensan que, después de lo ocurrido, no se puede saber con certeza quién ganó la elección.

¿Tenía que haberse anulado la elección presidencial de 2006? Sí. Con los argumentos que surgen a partir de este trabajo, no parece caber duda sobre ello. Anular una elección debe ser el último de los recursos pero, con lo mostrado por Crespo, queda claro que no se requería siquiera de una valoración subjetiva sobre los varios factores que contaminaron la contienda. Haciendo a un lado la irresponsable intervención de Fox, las campañas negras de unos y otros, los miles de spots en radio y televisión de origen desconocido, el dinero de empresas y empresarios que intervinieron ilegalmente en el proceso, por citar los elementos más conocidos y obvios que para muchos hubieran sido suficientes para invalidar el proceso. Con un solo elemento, Crespo demuestra que el tribunal estaba obligado a anular las elecciones por una razón fundamental que deriva de un ejercicio aritmético. El tribunal fue omiso en un asunto crucial en el que la ley lo obliga para anular. Ante la enorme cantidad de inconsistencias que se presentaban en las actas de escrutinio y cómputo -entre 800 mil y 2 millones, según los rubros comparados- el tribunal sólo atinó a decir que la mayoría de los votos irregulares encontraba plena justificación y los que quedaban no llegaban a afectar el resultado final. Eso, hoy lo sabemos, no fue cierto. Los magistrados o mintieron o se equivocaron, que cada quien escoja. El mérito de Crespo radica en que, incrédulo del dicho del tribunal, decidió revisar por su cuenta las actas oficiales en el número suficiente (la mitad de los distritos del país) para demostrar que los diversos errores e inconsistencias superaban en número a la diferencia de votos que había entre Calderón y López Obrador. Entre uno y otro hubo 233 mil votos. En el estudio de Crespo se comprueba que el número de votos irregulares fue del orden de 300 mil. Esa única razón obligaba al tribunal a declarar nulas las elecciones.

Crespo va desgranando, sin pasiones partidistas ni estridencia alguna, los significados de su trabajo. La conclusión mayor es, sin duda, que los mexicanos podemos afirmar que la verdad jurídica no corresponde a cabalidad con lo que empieza a ser ya la verdad histórica de lo ocurrido en 2006.

José Antonio se vale de una cita de Marc Bloch para ilustrar uno de los principales propósitos de su investigación y libro. Ajustar la historia de la elección de 2006 a la definición de este especialista: “El verdadero progreso en el análisis histórico llegó el día en que la duda… se hizo examinadora… cuando las reglas objetivas fueron elaboradas paulatinamente y permitieron escoger entre la mentira y la verdad”. Crespo no sólo planteó las dudas sino que realizó el examen riguroso para conocer parte de la verdad de lo ocurrido en 2006.

fotos de la presentación de musofobia en el cervantes

Beautiful day. Cuando tenía pelo. Y novela. Ahora puro pinche artículo científico. Ni tiempo para escribir. ¿Cuántos unos hay en uno?

para sobrevivir en prisión

Paulina Molotova, esposa del canciller soviético Molotov, pasó cinco años en una prisión, con todos los gastos pagados por las purgas antisemitas estalinistas. Al salir, dijo que en la cárcel sólo se necesitan tres cosas para sobrevivir: jabón para lavarse, pan para nutrirse y cebollas para mantenerse sano. / La escritura de un artículo académico se parece a veces a la prisión, sobre todo cuando la fecha límite se acerca: ¿una cebollita?. / Para documentar nuestro optimismo (diría el otro), o para exocrizar a los malos jurados, va el abstract (en lengua enemiga). Y dice una, y dice dos, y dice (¡cien-cia-fic-ción!)

Automatic summarization systems often make use of sentence extraction methods to select significant content in texts. This paper presents two sentence extraction strategies. The first one is based on topic analysis by means of a network of lexical cooccurrences. The second one uses a combination of topic and syntactical analysis to extract a set of relevant sentences. Both strategies are evaluated against a large corpus of newspaper and scientific articles, and their results are compared. Evaluations results suggest that the use of a hybrid strategy improves the relevance of the extracted summary.

fotomadura de pelo

Las fotos son cortesía de Hanna y su red de celulares concesionarias

martes, fontenay.aux.roses, 10:36

Mi mejor intención era llegar temprano y ponerme a trabajar, pero cuando entré en la oficina encontré la fiesta sobre mi escritorio: dulces marroquíes, cafecito y compañeros de ambos pisos celebrando el regreso de los que se fueron al congreso de info.lingüistas de Marraquech. / Eso de trabajar requiere de mucha voluntad: especialmente cuando el cerebro se quedó anclado no sólo en México, sino en esta incierta y nueva condición de “escritor” (las comillas son la publicación, la mirada ajena, el tiraje, los ejemplares autografiados: ese circo de lenguas.sirenas que tan poco tiene que ver con la batalla íntima de la escritura, pero en cuya carnada pica irremediablemente el talón de aquiles de tu ego). / Hablando de escritura, ¿a quién se le ocurrió contratar al pendejazo de Sven Goran Eriksson para dirigir la selección mexicana?, ¿por qué traer a un sueco, experto en futbol inglés, especialista en formación de equipos que juegan a tirar centros, cuando la querencia de nuestro futbol es el juego con balón al suelo? ¿Por qué hasta los periodistas más críticos [Josérra o Faitelson] aplauden la llegada de un técnico con tan magros galones europeos, que nunca ha ganado ni mundial ni champions, apenas alguna que otra vergüenza al frente de Inglaterra?. Me carga la chingada. / Y te pones a hablar de futbol como si no hubiera otros problemas en el mundo. Te pones a hablar de futbol para evadir el tema del BalSac: recuerda mejor que ayer, cenando pechugas rellenas de queso, cenando deliciosamente junto a Hanna, en esta cotidianeidad nueva y deliciosa, en esta casa cuyos cimientos comenzamos a construir together, hablaban de la transformación de los antaño sagrados alimentos en carne de mercadotecnia, en producto industrializado y sometido a las reglas del capitalismo moderno: producir la mayor cantidad de zanahorias al menor costo y venderla a la mayor cantidad de consumidores posible (venderlas aquí y en China), las necesiten o no, sin miramiento moral alguno: nos vale madre si nos cargamos la agricultura local de Mauritania. / Y pensaste: el mercado pudre, desacraliza, violenta lo que antes era sagrado, vende el misterio, sobre.maquilla con su mantra.marketing lo profundo: el mercado es un agujero negro que se traga el mundo: nota para el BalSac: comercializar el interior del hombre: sus órganos, sus creencias religiosas, espirituales, sus miedos: comercializar lo que ya no se puede vender, mercadologizar médula y alma: inténtalo en el BalSac: vender la carne, la entraña, la fe del hombre: véndela hasta sus últimas consecuencias.