malversando.blog

Monóbologo interior de @harmodio, maestro de obra electro.literaria (y un tropo entre paréntesis agrega: una bicicleta huiqui descendiendo a toda lentitud por la carretera vecinal del la literatura open source).

Archivos mensuales: mayo 2008

presentación de Musofobia en París

Random House Mondadori

y

El Instituto Cervantes

I N V I T A N

a la presentación de



Presentan:

Marcos Eymar

Florence Olivier

Miguel Tapia

y el autor

Miércoles 28 de mayo del 2008 – 18 horas

Instituto Cervantes

7 rue Quentin Bauchart, 75008, París

metro Alma Marceau (9) ó George V (1)

[[Tequila de honor]]


sobre el soñador, de camilo bogoya

Textito leído en la presentación del cuentario El Soñador
(1er lugar del premio TEUC 2007, Universidad Central de Bogotá)

« Leer es soñar con los ojos abiertos », nos dice el soñador en la página 39 del libro que hoy nos convoca. En su vertiente más radical, esta premisa debería ser leída como un título alternativo para el libro de Camilo Bogoya: intitulado no tanto o no sólo El Soñador sino, secretamente, El Lector.

Porque nosotros, lectores de Camilo, también leemos a la sombra, como los de Borges, Cortázar o Milorad Pavic. Nos refugiarnos a la sombra de un libro como quien se guarece a la sombra de un árbol: por nuestro anonimato, por nuestra condición colectiva y sola, por la silenciosa noche que en que llevamos a cabo nuestro acto, los lectores soñamos (o los soñadores leemos) siempre a la sombra de. Y quienes nos hemos enfermado de lectura, quienes no podemos vivir sin una línea frente a la frente (la línea infinita de la literatura), no solamente leemos a la o bajo la sombra, sino que nos hemos fundido en ella: somos, como diría Cabrera Infante, (abre cita) Una sola sombra sonora en mi cantar de los cantares. (cierra cita).

En el cuento que da título al cuentario, hay un hombre cuya vida se ve saboteada por un personaje apodado El Soñador, que lo suplanta mientras éste duerme, le faja a la mujer, le malaconseja a la hija, le critica las pinturas y le alborota a los estudiantes. La relación reflexiva entre el narrador y el soñador imita las reglas que rigen la de los hombres con su sombra respectiva: tu sombra no tiene rostro pero conserva tu forma, tu sombra te sigue al paso, sus movimientos se coordinan a la perfección con los tuyos pero en un plano diferente, plano imposible: entre tú y ella se levanta el muro infranqueable de la dimensionalidad. ¿En qué dimensión estamos? ¿Vigilia o sueño?

El Soñador sugiere que los lectores somos sombras de escritores: el escritor no conoce las facciones del lector, pero percibe sus contornos; al momento de escribir, el lector representa ese otro imposible, el anverso de un espejo de papel, una silueta observadora, percibidora: todo ojos y oídos, pendiente de la trama, atento como canción de Police: every step you take, every move you make. El escritor podrá gritar o callar, mentir o confesar, naturalizar o artificializar, elevar su tensión arterial dramática por el anfiteatro azul del cielo: el sentido de la lectura, la clave del significado, el vellocinio semántico la pertenece a ese otro frente a ti: tu sombra inasible: tu/ú lector.

(Es necesario abrir aquí un paréntesis para estudiar el índice del cuentario que hoy nos convoca: saltan peces y nombres propios: Satoko, Alí Nadar, Lao Li Ya, un confín llamado Las Indias: la geografía esférica del mundo concentrada en ciento treinta y cinco páginas: el Aleph desde donde se contempla (se lee, se sueña) la amplitud del mundo no es un artilugio raro y borgiano, sino algo más cotidiano: ese aparell biomecánico conformado por un lector, un sofá, una lámpara y un libro, cierra paréntesis: no, espera, antes hay que echarle un ojo a la nota biográfica de la contraportada: Camilo Bogoya, Bogotá, 1978, ha publicado poemas, relatos, fábulas y utopías: ¿Utopías? Cuando mis oídos arropan el nombre de Camilo coocurriendo con la palabra utopía, pienso en un artesano, acaso un relojero que recrea el universo en la herrería de su escritorio, ahora sí, cierra paréntesis).

Pero tras cerrarlo persiste la duda: ¿utopías, fábulas, relatos? Este detalle biográfico revela la resistencia del autor a someterse a los géneros canónicos: si bien en este libro Bogoya paga la deuda que todo escritor latinoamericano contrae con Borges, Cortázar y Quiroga por el sólo hecho de nacer donde ha nacido y leer lo que ha leído, en su lectura se confirma que su querencia natural es la microficción, la forma fragmentaria, y que sus futuras novelas (como la espléndida Bogópolis) estarán más cerca del mosaico bizantino que del fresco, más pixel distorsionado por el Photoshop que caballete: ya el pintor que cuenta el cuento del Soñador sabrá dispensarme esta comparación con las artes plásticas, cierra paréntesis. Hablemos ahora de los parientes.

He dicho que Camilo entra al ruedo pagándole tributo a su familia literaria, principalmente a Borges. Usted, lectores travestidos de auditores a la sombra de este Instituto Cervantes (a la sombra del Quijote), saben por experiencia que los vínculos familiares son fundamentalmente generomezquinos, buenimalos, gigantenanos, es decir: humanos. La familia nos forma y nos contra.forma, nos dice y nos contradice, nos impulsa y nos lastra: nos deter.in.de.termina. Y entre Borges y Bogoya existen todas las complicidades y todas las tensiones propias de la relación padre.hijo, o maestro.discípulo si se prefiere. Es la sombra tutelar de Borges la que impulsa viento en popa el cuento intitulado Un caso memorable, produciendo uno de los textos más sorprendentes del cuentario. En él, un asesino confeso se entrega a las autoridades con la arrepentida contrición de quien sabe que ha matado, pero que lamentablemente (abro aquí un paréntesis para dar paso a un escalofrío) no recuerda el cuándo, el cómo, el dónde: sabe que asesinó, pero ha olvidado el crimen. La sombra de Borges guía aquí la mano de Camilo para delinear el inverso aditivo de Funes el memorioso, es decir, Funes el olvidadizo, argentino aquel, colombiano éste; aquel sesudamente neurótico, éste irreverentemente liviano: la sombra bailarina de la memoria, el asesino en traje de pescador, en cuyo anzuelo cae un cadáver a la orilla de una laguna ciega de agua de escritor ciego: una sola sombra lectora en su cantar de los cantares: el cadaver de su yerno, el resquicio de un recuerdo (he matado), el autor intelectual del asesinato en el acto y efecto de olvidar el móvil de su crimen: en estos tiempos en que tan barato se nos vende el kilo de violencia, qué mejor inicio para una noveleta policiaca (género caro a Borges) que un asesino confeso y desmemoriado, hurgando el pajar del olvido en busca del crimen que perpetró.

Pero Borges, como buen padre (o madre, o abuela benefactora) contiene su reverso, su ángulo oscuro, su inverso aditivo: nuestra identidad se conforma también en oposición a ellos. Y una vez asimilado el parentesco, pagada la deuda, levantado el vuelo, Camilo podrá escribir libre del subjuntivo borgiano, de los epítetos, de los « acaso », de los « ni entonces ni después», así como de cierto tono sentencioso en donde por momentos su prosa duda: retrato del artista adolescente lamentando el tener que abandonar la prosa protectora paterna en donde se formó para aventurarse en aguas más profundas: aguas distintas: aguas (lecturas, sueños, sombras) más suyas.

Permítaseme concluir con una metáfora a la manera de Kafka, es decir, insectiformes: supongamos que todo lector esconde una larva de escritor en ciernes. Supongamos también que terminado el tiempo de la crisálida, el lector se deshace del exoesqueleto que lo contenía, lo resguardaba, lo alimentaba, lo protegía, para romper la frontera del papel, para abandonar la sombra, para deja el anonimato y salir al sol a enunciar (o denunciar) el axioma fundacional de la narrativa: YO CUENTO.

El Soñador es la fotografía de ese instante irrepetible en que la sombra sonora de Camilo Bogoya se arma de valor, se planta en el anfiteatro luminoso de la prosa y entona la primera nota de su cantar de los cantares. Que su aliento lo lleve lejos, que su canto dure muchos años, que su canción se distinga de otros cantos. Nosotros, sus primeros lectores, formaremos parte atenta de esa sombra colectiva que lo sueña mientras él escribe.

por fin han encontrado las armas de destrucción masiva

Tomado de Nocilla Experience

de Agustín Fernández Mallo

Por fin han encontrado las armas de destrucción masiva. Las tenía el dictador ocultas en su propio cuerpo. Y sólo era una, cuidadosamente cosida a su estómago. Una cápsula de 1 cm3 unida a un micromecanismo cuántico adjunto que podría ser activado mediante un control remoto mental. En efecto, con sólo concentrarse precisamente en ese punto del estómago, y dirigir ahí toda la fuerza de los pulmones e intestinos en virtud de una técnica adquirida por viejos métodos de respiración yoga, el citado micromecanismo se activaría soltando un veneno que haría morir al instante al dictador. La destrucción masiva vendría dada por un efecto dominó: la oleada de inmolaciones en cadena que prevé el Corán Tipo-B para estos casos, a imagen y semejanza de esa otra reacción en cadena que damos en llamar “nuclear”. Cristianismo, budismo, islamismo, y tecno-laicismo en un solo relámpago.

acuérdate de acapulco

–> La ventaja de vivir en un país como México, en donde el Estado se debate entre ser un organismo concentrador de la riqueza y una organización criminal más, es que cualquier actividad decente representa una forma de resistencia. / La presentación de Musofobia en Acapulco fue cortesía de los simpáticos y energéticos amigos del Conectivo Cultural La Tarántula Dormida; al ver la ceiba tropical de la foto me acuerdo del aguachile del restaurante El Buzo, de las pescadillas cerveceras en la playa, del impulso marítimo de la banana deslizándose sin.albur sobre la bahía y estas mis pupilas de oficinista se llenan de lágrimas. En la foto, Paul Medrano, Carlos F. Ortiz y Jeremías junto a la ceiba centenaria en la Casona de Juárez donde presentamos muso.fobia. Después de la foto, fragmentos de los super.textos que leyeron Paul y Carlos en la presentación.

Todas las fobias caben en una novela
Carlos F. Ortiz

Sábado, Acapulco.terminal.centro (19/abril/08/ 16:00) Paul me ha entregado la novela de Jorge Harmodio, Musofobia. Estoy a punto de tomar el autobús con rumbo a la calurosa ciudad de Atoyac. Como es costumbre han vendido boletos de más y hay personas paradas en el pasillo. Reconfortante me explayo en mi asiento, saco la novela de mi mochila, la desnudo de su plástico, huelo delicadamente su bello aroma a papel, a tinta, a libro nuevo. Me encuentro apunto de comenzar a leer el libro, cando veo una mujer de edad avanzada, una adulta mayor como es lo políticamente correcto que se le debe de llamar a una ruca de más de 50 años. Le cedo mi asiento en una arranque de caballerosidad, sin un gracias joven, ni una pinche sonrisa. Así que he tenido que viajar por dos largas, largísimas horas a pie.
En el camino me voy preguntando ¿Qué diablos es la musofobia?

Sábado, atoyac.calor.insoportable (19/abril/08/ 18:15) En el Diccionario Práctico de la Lengua Española, que tengo en el cuarto de mi mujer no encontré ninguna definición. Me he quedado con la duda. También sufro de fobia hacia los roedores. He leído el cuento de Fractura doble, se me hace un gran cuento, me he reído mucho, se lo he dado a leer a mi coamante (chingaos me ha gustado esa palabreja), también le ha gustado.

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Musofábulas de un amante amateur
Paul Medrano

El mundo se divide en dos: los que aman y los que no son amados. Bajo esta premisa se puede plantear una subclasificación infinita de las situaciones humanas.
Quien ama es inmune a las crisis sociales, económicas y morales. Nada ni nadie puede quebrar su alegría. Mejorará su desempeño laboral como nunca. Motivará su imaginación y por ende, se enamorará de muchas cosas: del amanecer, de una canción, de una calle, de su trabajo, de un libro, de un aroma, de un punto geográfico.
El que ama es invulnerable, como si de la noche a la mañana fuese sumergido en el río Estigia. Pero tendrá un punto débil, su talón de Aquiles, que es nada más y nada menos que el receptario de todo su amor.

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mezcal nuclear

En mi trabajo se acostumbra, dos puntos: cuando alguien se va de viaje, debe regresar con porquerías locales, de preferencia comestibles, punto. Dichas porquerías son un símbolo, coma, un símbolo de amistad o de pertenencia: fui a Viena, traigo strudel de manzana y lo comparto con ustedes porque pertenezco al grupo, punto y coma; comparto, luego pertenezco. Yo acabo de regresar de Oaxaca, así que traje al laboratorio productos locales de la región: chapulines, sal de gusano, mezcal. Como pertenezco (abre paréntesis) o quiero pertenecer (cierra paréntesis) al grupo de investigadores cordiales que cuando se van de  viaje importan y convidan comes.bebes.tibles de la región, envié un meil invitando al prójimo a degustar una botella de mezcal de gusano, un vaso de grillos con limón y chile y una sucesión de gajos de naranja enchilados para acompañar. Y los compañeros, curiosos, voyeuristas de lo exótico, llegaron a la oficina y degustaron con beneplácito los sabores fuertes de la región. Punto y aparte. No, mejor diagonal. / Las más rejegas eran las musulmanas: que yo no tomo, que yo no como grillos, pero como también son muy sensuales pues aquí seguían, sin comer pero sin irse, hasta que timídamente metían la mano en el vaso de grillos y tomaban una patita y apenas la mordían y la echaban a la basura: mejor no. Pero simpáticas (que lata esto de los acentos), simpáticas ellas (que lata las esdrújulas), tan diferentes de los ingenieron que vienen y beben y se acaban el mezcal y luego insisten en desasolvar el aplicador de la botella con unas tijeras para extraer los dos gusanos, cortarlos en cinco y repartirlos. Aparte. / Ahora mismo entra el jefe del laboratorio, se planta frente a mi lugar y amonesta: no es posible, por todos lados veo gente que camina por el pasillo con UNA SONRISA ASÍ (dos puntos y gesto de mimo, sendos dedos índices en las comisuras, ojos disueltos en lontananza: sonrisa así): ¿pues qué les diste?

cuento y novela según milorad pavic

“La diferencia es que en una novela tienes que disponer el texto en dos columnas, mientras que en un cuento lo dispones en una sola”. M. Pavic

diccionario.jázaro

Supe de su existencia por oscar.luviano. Un libro en dos versiones: masculina y femenina, la diferencia entre ambas siendo solamente un apéndice de texto: un párrafo. Lo busqué, pero estaba editado en Anagrama, que para los latinoamericanos es sinónimo de libros caros, casi artículos de lujo de tan inaccesibles. Luego mi colega rumano de trabajo me habló de él: un libro con forma de diccionario, que rompe la linealidad de la escritura: Rayuela serbia. Y antes de irme para México, el día en que fuimos al cine a ver La Zona, el rumano apareción con la versión andrógina del diccionario: me tomó tiempo memorizar el nombre de su autor: Milorad Pavic. En la introducción, el serbio explica que su intención fue hacer de la literatura un arte reversible: como la escultura, la pintura o la arquitectura, cuyas producciones puede uno abordar desde el ángulo que mejor le plazca, en el orden (visual, espacial, sensorial) que mejor le plazca. En cambio la literatura o la música son artes lineales, no reversibles: siguen un órden cronológico, de la primera a la última página, nota, acto, verso. / El diccionario jázaro transforma el ojo derecho en un tenedor, el izquierdo en un cuchillo y el texto en un pedazo de carne, o de verdura o de maíz, cuyos restos son descascarados conforme avanza la lectura (¿qué queda de una narración tras la lectura: qué hace uno con los huesos, con la cáscara del texto consumido?). / Leo el diccionario al azar, a través de las galerías de sus hiper.vínculos: en efecto, es un libro caleidoscopio, una escalera invertida: sus tres libros (musulmán, cristiano, judío) forman una cruz para la crucificción del tiempo.

fontenay.aux.roses, 13:27h

De regreso en la oficina. En París brilla un sol senegalés que extraña y pone de buenas a los citadinos. Vengo como el navío: cargado cargado cargado de. ¿De? Emociones, libros, planes, intenciones, presentaciones, ganas de futuro, gente. Estuve en Oaxaca, en el encuentro organizado por Almadía, presentamos la Trynología, hubo mesas, discusiones, cenas deliciosas, borracheras. Con los pies en Oaxaca sentí la inminencia del regreso: este es tu país, aquí perteneces, de aquí eres: vente. / Todo se mezcla en el recuerdo y se enreda entre los dedos y el teclado a la hora de escribir: el bastón balzaciano de Alberto Chimal, su tono de voz dulce, su lucidez crítica, sus lecturas infinitas; el taller de ensayo de Heriberto Yépez, el impulso chamánico con que nos confrontó al sub.hipo.inconsciente y nos enseñó a enunciar(nos) en.oposición.a; el entrañable Martín Solares con su dínamo literario y su hormona sintetiza.cafeína desayunando en la terraza del Hotel Victoria con el horizonte oaxaqueño en la mirada; Guillermo Fadanelli apareciendo y desapareciendo como un cometa caballeroso, lúcido y extremo. Luego el D.F. y sus tumultos, sus embotellamientos, sus explosiones emotivas. Tanto de todo. Falta contar la presentación de Musofobia. Poco a poquito: quedémonos con un momento diagonal aparte. / Llueve a cántaros en Oaxaca. La mesa donde estará Elmer Mendoza se anula. El encuentro de escritores sucede al aire libre, frente a la Facultad de Derecho de la UABJO, justo donde el año pasado había una barricada, aquella violenta, esta literaria, ambas resistentes hasta cierto punto: no al agua: el agua arrasa con todo: hasta con los conferenciantes. Algunos nos refugiamos en el Burger King: Tryno, Fabrizio Mejía, Hanna. Tenemos los pies mojados, la lluvia ha indigestado las alcantarillas y ahora riverifica las calles: la ribera.acera también se inunda: en el Burger King no sirven cerveza (la caja registradora está inundada): espera. Durante la espera, un comunero se acerca a Fabrizio: le entrega un fólder: Fabrizio escribe algo sobre la mesa. Me acerco para burlarme de lo que supongo que es un autógrafo (1: preparar la burla: “dando autógrafos en el Burger King”, 2: reprimirla al darme cuenta de que no es un autógrafo: son consignas agrarias: el comunero le ha pedido que al escritor que componga arengas agrarias para imprimirlas e impresionar al candidato de turno en su visita al ejido. La estampa me fascina: arengas agrarias en la hamburguesería: el cielo cayéndonos encima: poesía revolucionaria de tormenta y Burger King.

beautiful day

Hoy se presenta Musofobia. Casa Refugio, calle Citlaltépetl #25, col. Condesa, a las 19:00h. Nos vemos a la noche. De ahí nos vamos a un bar. ¡Qué nervios! Tantos años esperando esto. Dicen que los sueños, cuando se realizan, tienen más de chaleco dinamitador que de globo aerostático.  ¿Será? Reventemos, pues.

pros y contras de kafkapulco

Aviso: Kafkapulco es una marca registrada de Paul Medrano y Franz Kafka.

Pros: La Casona de Juárez. Los cursos de teatro de la Casona de Juárez. El techo de dos aguas, el derrame de tejas, la frescura del patio interior de la casona de Juárez. El que exista una vida contra.cultural en ese templo al hedo.narcisi.consumismo que es Acapulco. La energía creativa del Conectivo La Tarántula Dormida. La condundencia crítica de Carlos F. Ortiz al presentar Musofobia. La lucidez de Paul Medrano, escritor y clavadista intelectual de la Quebrada. Las chelas junto al mar con Paul. El aguachile del restaurante El Buzo. El calor. El sol. El aceite de zanahoria que tan bonito bronceó la piel de Hanna. Hanna misma, deliciosamente viva al sol.

Contras: los bañistas que se van y dejan la playa floreada de basura. El ayuntamiento que anuncia un festival de cine por todos lados sin específicar donde, cuándo, a qué hora (los logos de los patrocinadores son más importantes que los datos). La banda del narco rojo que intenta asesinar a Rogaciano en Iguala el mismo día de la presentación de Musofobia, la banda del necio rojo que al día siguiente reintenta asesinar a Rogaciano y en vista del éxito no obtenido mata a sus dos hijos y secuestra a su hija de dieciocho años (¿dónde estará, qué le estarán haciendo?). Rogaciano mismo, sospechoso de todo: asesinato, tráfico de estupefacientes, mal gobierno, corrupción, eutanasiamiento de la defensora de los derechos humanos Digna Ochoa: ¿por qué tenemos que esperar a que los narcos vengan a hacer justicia? ¿Dónde, cuándo y cómo naufragó el estado mexicano?