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Monóbologo interior de @harmodio, maestro de obra electro.literaria (y un tropo entre paréntesis agrega: una bicicleta huiqui descendiendo a toda lentitud por la carretera vecinal del la literatura open source).

dejarse desear, dejarse comer, dejarse interpretar, dejarse estornudar

Iba en cuarto de primaria. Estudiaba en el Colegio Francés Hidalgo y cuando lo confesaba, la pregunta inmediatamente posterior a la confesión era (tono curioso) ¿hablás francés?, y mi respuesta (avergonzada):no. En efecto, en el colegio francés donde asistía no se enseñaba ni una gota de francés, quizá por eso al director le apodaban el seco. En mi salón había un gordo grande (al menos en la percepción de gordura y altura que se tiene a los nueve años) quien fue el primero en pronunciar la palabra prostituta. ¿Por qué un oficio tan antiguo tiene un nombre tan técnico? Al escuchar al gordo pronunciándola (pro– como proyecto, protocolo o prohombre; –stituta como una versión femenina de la institución, o si se quiere como algo muy duradero, anterior a la tierra y a los hombres, antidiluviano e insititucional como el Partido Revolucionario Institucional, al que nadie se atrevía a criticar en ese entonces). ¿Qué es una prostituta?, le pregunté al gordo. Una mujer que se deja, respondió. Se deja. ¿Se deja qué?, hubiera deseado preguntar, pero no lo hice a pesar de que la curiosidad me mataba. Una mujer que se deja… será la improbable asociación del sujeto mujer con un verbo pronominal no saturado como dejarse, o lo difícil que era para mí, hijo único de una micro.familia donde la figura materna era omnipresente, incuestionable y todo.poderosa (como el Partido Revolucionario Institucional), el imaginar qué diablos podría dejarse hacer o decir una mujer. Y sin embargo, siendo las mujeres seres lejanos y desconocidos para mí a los nueve años, la definción del gordo tenía la virtud de explicarlo todo sin aclarar nada: no conocía los detalles (todos los verbos de la lengua se pueden asociar a dejarse), pero en su misterio fonético la palabra lograba exactamente su cometido: construir un significado prohibido que me llenara de excitación.

5 Respuestas a “dejarse desear, dejarse comer, dejarse interpretar, dejarse estornudar

  1. Mediopelo 11 febrero, 2008 en 09:09

    ¿Y para los hombres que se dejan no hay ningún calificativo?

  2. harmodio 11 febrero, 2008 en 11:38

    Creo que la proporción de hombres necesitados de mujeres que se dejen es mucho mayor que la de mujeres necesitadas de hombres que se dejen, lo cual me parece demuestra una vez más la ventaja evoutiva que nos llevan las mujeres.

  3. maria 3 marzo, 2008 en 21:28

    tenia la virtud de explicarlo todo sin aclarar nada… como algunas miradas…

  4. mvaluna 3 marzo, 2008 en 21:29

    la verdad es q es una pena, porq con el tiempo esas explicaciones tan claras se complican, verdad?
    A mi me viene a la cabeza una cancion de un madrilenio q decia: “ni soy estrecha ni hoy pienso follar”

  5. Daniel Paredes 14 mayo, 2008 en 05:49

    Jajajaja. Pues he aquí una gran coincidencia: un habitante del bello Ecatepec (risas), exalumno del Colegio Francés Hidalgo (el seco, ¡qué memorias aquellas!) y que, si también se gana una cuatro por cuatro, andará por los rumbos parisinos dentro de dos años para hacer su maestría en cinematografía.

    Ah! También ahí aprendí el significado de la palabra “prostituta”. Aunque fue más bien por boca de una amiga. Y desde ahí caí en cuenta de la ventaja evolutiva que tú, tocayo de experiencias, mencionas aquí.

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