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Monóbologo interior de @harmodio, maestro de obra electro.literaria (y un tropo entre paréntesis agrega: una bicicleta huiqui descendiendo a toda lentitud por la carretera vecinal del la literatura open source).

todo ese trabajo para tres pinches párrafos

He aquí la producción del día: tres parrafitos. Escribo a base de reformulaciones sucesivas: los tres primeros párrafos son el resultado final (aún provisional, pero resultado al fin) y las líneas siguientes, toda la paja verbal necesaria para lograrlos.

INFECCIÓN TERCERA

Apolinar era un perro de pelambre blanco. Un aro de color oscuro sujetaba su cuello. Este dispositivo, por lo común de cuero, se ciñe al pescuezo de los animales domésticos para adorno, sujeción o defensa. Su color había manchado el pelambre circunvecino. Era un aro de mala calidad. Apolinar recordaba con desagrado la irritación que éste le causaba en ocasiones de lluvia.

En un extremo del collar había una pieza metálica dispuesta para para el enganche. El sacristán prendió de ahí una correa. Se echaron a andar. Apolinar agitó la cola. Con trote animado, adelantó al sacristán de dos pasos. Sok calzaba sandalias abiertas. Los dedos de sus pies eran cortos y gordos. Su olor, radicalmente distinto al olor habitual de su amo.

De manera abrupta, el sacristán se detuvo junto a un poste. Sus manos anudaron en torno al fuste la correa de Apolinar. Para significar su aflicción, el perro emitió un quejido agudo. Opuso resistencia. El brazo del sacristán lo atrajo hacia el poste con brusquedad. Apolinar no estaba habituado a ese tipo de trato. Era un animal obediente; sabía esperar sin yugo. Su amo rara vez lo amarraba.

**************************

Apolinar era un animal obediente, sabía esperar sin sujección. Su amo rara vez lo amarraba.

Sok se alejó en dirección del karaoke. De manera irracional, Apolinar adivinó que el sacristán lo estaba abandonando. Profirió una serie de ladridos

Apolinar adivinó que el sacristán lo había abandonado. Profirió una serie de ladridos. El sacristán ni siquiera se volvió a verlo.

La inminente partida del sacristán lo afligida. A Apolinar no le gustaba estar solo. Tampoco le gustaba que lo amarraran.

Al pasar junto a sus pies, su hocico detectó un olor distinto al de su amo.

La expresión de su vista era de alerta. Su expresión era la de un animal alegre porque

AFLIGIR

Apolinar se dejó hacer.

 

sensación de irritación que su contacto provocaba en ocasiones de lluvia.

El collar contaba con un

En un extremo del collar había un instrumento corvo, que permitía prender de ahí una correa.

había manchado con su color el pelambre circunvecino. Era de mala calidad.

El collar de Aplinar contaba con

Instrumento corvo y por lo común puntiagudo en uno o ambos extremos, que sirve para prender, agarrar o colgar una cosa.

de suerte que

El sacristán engarzó una correa al collar.

La inminente partida del sacristán lo afligida. A Apolinar no le gustaba estar solo. Tampoco le gustaba que lo amarraran.

El perro recordaba que durante su infancia, cuando tenían una casa, le gustaba

El aro irrigaba la piel del pescuezo y ensuciaba la pelambrera que la cubría, que se había coloreado del color del cuero.

Los dedos del sacristán eran cortos y anchos. Sus manos manipulaban la correa con brusquedad. Apolinar resintió la diferencia en el trato. Los dedos de su amo eran más finos y largos.

Aro, por lo común de cuero, que se ciñe al pescuezo de los animales domésticos para adorno, sujeción o defensa.

Apolinar adivinó que el sacristán lo había abandonado. Profirió una serie de ladridos. El sacristán ni siquiera se volvió a verlo.

El sacristán engarzó la correa en el collar del perro. Sus dedos eran más cortos, anchos y bruscos que los de su dueño. Apolinar sentía cierta brusquedad en el trato.

Los dedos del sacristán eran cortos y anchos.

Los dedos del sacristán eran más cortos y más anchos que los de su dueño.

Sus movimientos eran más bruscos.

El sacristán anuda al perro contra el poste. El perro siente que lo van a adejar. El perro aúlla.

El sacristán anudó la correa del perro en un poste de luz.

El sacristán anudó la correa en poste.

Los dedos del sacristán eran más cortos pero más anchos que los de su dueño. El sacristán

Sok ajustó la correa de Apolinar. Los dedos del sacristán eran más cortos pero más anchos que los de su dusño.

Los dedos del sacristán eran anchos. El sacri

El sacristán tenía dedos anchos.

Apolinar se dejaba hacer.

El sacristán amarró con fuerza la correa de Apolinar al poste.

Apolinar esperaba. La correa de su collar había sido

Un perro amarrado a un poste. El perro es de raza: El poste sirve para: El poste está en: El perro leva: horas amarrado. En torno al perro hay: El perro tiene sed. Nadie le da de tomar.

Un perro emotivo: Tiene un carácter: Es amigable. Juega con un niño. Extraña a su amo.

¿Qué hora es? La hora de la siesta.

Un perro amarrado a un poste. Un perro emotivo.

Una cabina telefónica camboyana.

Por qué los perros no pueden servir para los órganos

Por qué los perros no sirven pa

El animal de pelo blanco con amarillo, lanudo. Lo habían traído de regiones frías, por lo que su pelambrera lo hacía particularmente sensible al calor. El perro tenía sed.

Junto al poste hay una cabina en donde las personas pasan a hablar por teléfono.

En presente sentencioso (ha

El perro emociona al lector, el lector recuerda los perros que ha tenido, el perro mueve la cola, busca a su amo, juega con un niño: es un perro simpático e inteligente (por eso se va a morir)

El lector se desespera porque la misma escena es contada de nuevo cada que la pantalla se pone azul. A CADA ERROR SE VUELVE A CONTAR DE NUEVO TODO: la computadora apela a su memoria para recuperar el timepo.

¿Qué significa el perro?

Un perro amarrado a un poste. Hace calor. El perro tiene sed.

El sacristán se va

El perro ladra al paso de las motocicletas. Alguien lo agrede, o al

sensación de peligro, sensación de sed, sensación de aburrimiento, esperanza del dueño, afecto hacia su dueño.

La precepción de un perro

Un perro esperando a su dueño.

Un perro que se vuelve agresivo.

Un perro atado a un poste en un mundo donde los aparatos electrónicos se hacen con órganos animales

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3 Respuestas a “todo ese trabajo para tres pinches párrafos

  1. paso a paso 5 enero, 2008 en 23:32

    Tres parrafitos se coumpiaban sobre la tela de una araña, como veian que resistia, fueran a llamar a un parrafito…

  2. andrei 8 enero, 2008 en 19:52

    Este tipo de ejercicios están a toda madre. No sólo apreciar el producto terminado, sino también el proceso. Chido. Feliz año nuevo, mucha literatura.

  3. Hanna 9 enero, 2008 en 18:46

    Me parece a mí, y aun a ti debe parecer lo mismo,
    que puesto que dice el refrán:
    “quien necio es es su villa, necio es en Castilla”,
    el andar tierras y comunicar con diversas gentes
    hace a los hombres discretos.
    CREVANTES Coloquio de los perros

    ¡Gracias a los necios VOLAMOS!

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