malversando.blog

Monóbologo interior de @harmodio, maestro de obra electro.literaria (y un tropo entre paréntesis agrega: una bicicleta huiqui descendiendo a toda lentitud por la carretera vecinal del la literatura open source).

36 años

Qué rápido se pasaron. Ni qué decir, nos salió cumplidor el tiempo. En la mañana me llamaron mis papás y juntos recordamos aquel cumpleaños número doce, que pasamos en Madrid. Recuerdo que fuimos al museo del Prado y por la tarde mi madre me regaló una guía que explicaba las pinturas (recuerdo el título: La llave del Prado). O aquel otro, veintitantos, en que fui con P, J e Y al Hijo del Cuervo de Coyoacán y la policía nos persiguió por subirnos borrachos a la fuente de los lobos y al día siguiente empezaron las contracciones de la mujer de Y y la borrachera terminó (edípicamente) en la maternidad. / Hay cumpleaños que no recuerdo, o mejor dicho, cuyo único recuerdo son unas fotos en el álbum sin ninguna vivencia asociada: recuerdo la forma del álbum, la posición de la foto (doce o trece niños posando en Mexicali, junto a una piñata), pero de la vivencia no quedó nada. Creo que fue mi cumpleaños número cinco: la piñata tenía forma (que no relleno) de Supermán. Si cierro los ojos y esfuerzo las meninges logro acaso evocar, resentir, retraer, revivir migajas corporales de ese día: persiguiendo a unos niños, corriendo a casa de una vecina, acaso masticando un trozo de pastel: cosa carnal, memoria pegada al hueso. / Lo que más me gusta hacer en mi cumpleaños (además de ir al museo y emborracharme) es no sentirme culpable. O. mejor dicho, ser inocente. Inocente de estar viviendo pues, consumiendo oxígeno y exhalando dióxido de carbono, desperdiciando agua, quitándole el trabajo a los camboyanos que tanto lo necesitan, tomando el tren todos los días, después del matutino vaso de neurosis: deseando, desesperando, decepcionando a diario. / Me llega un meil de Marilyn con la noticia de que las contracciones de su hermana empezaron hace media hora. Felicidades al chingado chamaco. Qué buen día para nacer. / Releo el post y lo encuentro demasiado lácteo para mis treinta y seis años: hay niños por todos lados.

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4 Respuestas a “36 años

  1. lf 4 enero, 2008 en 11:12

    ¡Felicidades carnal! Va un regalo para reconocer la verdadera inocencia: http://atlasdepoesia.blogcindario.com/2007/07/00214-quinta-elegia-de-nichita-stanescu.html
    hay que leerlo hasta el final. Sea usted libre. Va un abrazo fuerte.lf.

  2. El editor 4 enero, 2008 en 12:25

    Harmodio, no se preocupe por lo “lacteo” del post: la infancia termina a los 75.
    Felices 36 añitos. (es jodiendooo)

  3. Jerf 5 enero, 2008 en 01:37

    Pues felicidades, recibe un abrazo lleno de afecto, los 36 años son chidos, han sido una de las mejores épocas de mi vida.

    Y lo de la leche, no hay problema, en mi búsqueda de la felicidad me he encontrado con una técnica que la autora llama “La Búsqueda del Niño Interior”, dejo a cada quien sacar sus conclusiones, pero he observado que los que creen mejoran notablemente.

    Así que güey, no cometas el error de sepultar en profundidades insondables a ese niño al que tanto amas.

    Con cariño.

    Jerf

  4. harmodio 7 enero, 2008 en 12:41

    Gracias por lf el poema, jm por la adolescencia y jerf por los buenos deseos lácteos. Tuvimos dos días de borrascosas borracheras, y un lunes de cruda existencial.

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