malversando.blog

Monóbologo interior de @harmodio, maestro de obra electro.literaria (y un tropo entre paréntesis agrega: una bicicleta huiqui descendiendo a toda lentitud por la carretera vecinal del la literatura open source).

Archivos mensuales: enero 2008

margo.glantz en el taller

El Taller de París

 

tiene el honor de presentar a

 

Margo Glantz

 

Este viernes 1 de febrero a las 18h horas, en el
Instituto Cervantes
7 rue Quentin Bauchart, 75008, París

Margo es una
prolífica ensayista, novelista y miembro de la Academia Mexicana de la
Lengua. Su novela El Rastro fue finalista en el premio Herralde en el
2002, y en ningún otro lado he leído yo una operación a corazón
abierto más literaria, ni unas variaciones Goldberg más eufónicas que
en esa novela. Margo es también especialista en Sor Juan Inés de la
Cruz, y en su anterior visita al taller, hace ya varios años, nos
sorprendió con su talento didáctico para enseñar, motivar, impulsar a
los que empiezan a escribir.

¿dónde se esconden los personajes?

El sapientísimo barón.de.medio.pelo enriquece la discusión del personaje y su creador con este excelente comentario (casi una minificción):

El otro día, ya de madrugada, encontré un personaje que nadaba en mi vaso de licor café. “Ya basta”, le dije, “no me atormentes más”. Cuando metí los dedos, sólo encontré mi reflejo en tonos marrones. Lo saqué de allí pringosos. Me los limpié en la chaqueta del vecino de la barra, que estaba distraído, hablando con los hielos de su güisqui. Alguien, desde el fondo del bar, gritó: “Que alguien saque a esos dos personajes de aquí”.

¿qué diablos es un personaje?

Estábamos en un café de la avenida Marceau. Con paciencia de Job, Volpi respondía a preguntas que, supongo, le han formulado mil veces. Y este personaje lo tomé de… y para confeccionarlo me inspiré en mi relación con… y después tomé aquel día en el que yo… y como necesitaba que tuviera contacto con Rusia y México, decidí que trabajaría en el Fondo Monetario Internacional… y además quería ecos de Ajmátova… Autobiografía, tradición literaria, conocidos que nos han marcado, necesidades internas a la trama… todo personaje es un Frankenstein metafísico hecho de esquirlas diversas, materia que la realidad dejó de lado: el escritor viene detrás con su pepenadora a la caza de la perla de oro, huella digital del destino.tiempo, diríase un móvil de Alexander Calder a punto de levantar el vuelo. ¿Y cómo se le da vida a ese Frankenstein auto.mime.bio.metafísico? Volpi le da un trago a su café: hay que convivir con ellos, hay que hablar interiormente con ellos, cargarlos con y en uno, llevarlos a la fiesta, al kínder, al cine, al baile, al baño: traerlos consigo a todas partes hasta que escuchemos efectivamente su voz.

volpi en el taller

El Taller de París

 

tiene el honor de presentar a

 

Jorge Volpi

 

Este viernes 25 de enero a las 16h horas, en el
Auditorio del Instituto Cervantes de París,
7 rue Quentin Bauchart, 75008, París

Jorge Volpi, referente en la narrativa contemporánea hispanoamericana, nos hablará sobre el arte de la novela, las fronteras de la imaginación y los vínculos entre ciencia y literatura

Un velorio en Chile fue cancelado porque el muerto seguía vivo

Agencias / La Jornada On Line “Cerré mis ojos. Los volví a abrir y, claro, el tío me estaba mirando”, dijo un sobrino de Feliberto Carrasco.

Santiago. Un anciano chileno cuyos familiares creían había fallecido producto de una larga enfermedad despertó en medio de su velorio ante el asombro de los presentes, informó este domingo la edición digital del diario Las Ultimas Noticias.

El sujeto, identificado como Feliberto Carrasco Velásquez, de 81 años de edad, se suponía había muerto pero su sobrino, Pedro Carrasco, de pronto se percató, mientras rezaba, que el anciano había abierto los ojos y movía sus labios al interior del ataúd sellado.

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producto interno bruto, alias PIB

¿Qué pasa cuando el patrón decide casarse con la sirvienta? El producto interior bruto disminuye, porque la relación laboral se termina. ¿Qué pasa cuando un barco petrolero encalla en el mar y contamina la costa? El PIB sube porque la limpieza de la costa genera empleos. ¿Qué pasa cuando se acaban los accidentes en carretera? El PIB baja porque ya nadie contrata aseguradoras. ¿Quién bergas inventó el PIB?

tierra llamando a paso.a.paso

Estimado colega: Zavala, Harmodio y su red de concesionarias lo invitan a echarse unos buisquis este viernes. ¿Qué tal? Manifiéstese en jorge.harmodio@gmail.com

me robaron a Valkiria

Mi bicicleta querida. Me la robaron. Me lleva la reverenda chingada. La había dejado en Gare du Nord el día en que fui a ayudar en la mudanza de un compañero rumano del trabajo. Salió caro el movimiento: me jodí la espalda e, incapaz de pedalear, dejé a Valkiria cuatro días encadenada en Gare du Nord. Ayer que intenté recogerla ya había pasado a engrosar el haber de los amigos de lo ajeno. Redistribución darwiniana de la riqueza, le dicen algunos. Yo la verdad me siento como la madre del secuestrado: mi bici querida, medio de transporte, artefacto romántico (el amor se subía en el tubo transversal del cuadro cuando pedaleábamos la cuesta de la rue de Tumbuctu), compañera inseparable de estos últimos dos años: morada, soporte frontal fosforescente: era inconfundible la Valkiria. / Lo paradójico es que Valkiria era también personaje de Musofobia (hacemos una pausa publicitaria en la tristeza: novela que editará Mondadori en abril próximo), y ahí yo escribía un robo imaginario. Me lleva, me lleva, me lleva la chingada. Nunca le saqué foto, por lo que a manera de epitafio pongo aquí las cuatro páginas de Musofobia en donde se la roban (valkiria.pdf)

cenizas de jodorowski

Era un momento copretérito y complicado de mi existencia. Antepretérito, había creído estar enamorado, había seguido ese espejismo y la gota del arrepentimiento comenzaba a fracturar la tranquilidad pretérita perfecta de mi decisión, a preguntarse qué hacía ahí, por qué había seguido ese espejismo con tan imperfecto ahínco, a preguntarse con signos de interrogación mayúscula (¿¿¿QUÉ HICE???). Creer modaliza demasiado. Infinitivamente, no sabía qué hacer. Por eso fui a ver a Jodorowski, hombre resistente a toda descripción, ¿quién es Jodorowski, qué atributo (mago, cineasta, sacerdote) significa más (psico.analista, poeta, curandero) su sustantivo (no olvidar guionista de comics). Que corra la prosa libre, dos puntos: corría el mes de octubre, estaba a punto de partir para México hecho un puñado de nervios arrepentidos: necesitaba Tarot, ansiolíticos, seguridad, consuelo: algo. Jodorowski atiende en la avenida Daumesnil, café Los Temerarios, todos los miércoles. Boli venía conmigo. O yo con ella. O ambos. Ambos escribimos nuestro nombre respectivo en sendos papelitos y los metimos en una urna para el sorteo. Jodorowski lee el tarot para treinta personas: ni una más. Yo no salí sorteado, pero afortunadamente Boli sí, y con amabilidad pluscuanperfecta me regaló su turno: yo ya estoy bien de la cabecita, Harmodio, en cambio a ti te hace una falta loca. Entre las cuatro y las diez de la noche cabe mucha cerveza. Boli la compartió conmigo (o yo con ella) y a las ocho se fue, borracha y responsable, a dar su curso de español, que es lo que Boli enseña, que es lo que comparto con Boli: esto nuestro que tú y yo y Jodorowski dicen. A las nueve de la noche con veinte minutos llegó mi turno ante el maestro (mago, cineasta, sacerdote, etcétera). Primera vez que Jodorowski me leía el tarot en seis años de vida en esta ciudad: la hora era grave. Ya lo había visto, nunca de frente salvo en sus libros: su hígado peinaba setenta años de canas, vestía vesícula biliar roja, intestino grueso de pana negra y un esternón.pechera de gran elegancia: sensación atemporal, viejo dorian.greyesco, escleróticas en calma, sonrisa tranquilizadora, manos de paz que entregan el tarot diciendo: acarícialo, extiéndelo sobre la mesa: siéntete bien con él: ¿qué vienes a preguntarme?

¿POR QUÉ NO PUEDO AMAR?
¿POR QUÉ NO PUEDO AMAR?
¿POR QUÉ NO PUEDO AMAR?
¡Ah!, responde el maestro con boca en carcajada abierta, para eso no se necesita el tarot. No puedes amar porque ya amas: cuando eras niño firmaste un pacto con alguien de tu familia, padre, hermana, madre, hermano, y ese pacto es a la vez sagrado y exclusivo: hay que romperlo para electro.chocar el corazón y ponerlo amor de nuevo en circulación. Vas a tomar un papel. Sí. Y vas a escribir ahí el pacto. Sí. Y se lo vas a dedicar a la persona con quien lo firmaste (¿tu madre, verdad?). Lo vas a rubricar. Lo vas a quemar después, y vas a depositar sus cenizas en un vaso de leche y te las vas a beber. Eso sucedió en octubre, pasado perfecto. Luego, pasado más acá, me fui a México con las arterias hechas espagueti y unas ganas extraordinarias de romper el tiempo, de hacer trizas sus conjugaciones y regresar a aquel punto pluscuamperfecto en donde todo tenía remedio. En el avión de regreso manuscribí el pacto. Tres meses después (es decir, en cuanto lo transcriba al blog), me lo tragaré al fin. Cuando usted lea esta nota, sus cenizas flotarán longitudinales en alguno de mis (no es por presumir) ocho metros de intestino. El pacto dice, en presente, así: Yo soy tu único amor. / Me quieres más que a nadie en el mundo. / Yo te voy a salvar / Tú estás primero, por encima, tu deseo es razón suficiente para sacrificar, acallar, reprimir el mío. / Nunca me vas a abandonar. / Voy a ser (seré) el que tú quieras que yo sea, a expensas, a muerte, a cambio del que soy en realidad. / Te prometeré lo que sea, te mentiré lo que sea para que tu creas que soy el que tú deseas. / Tengo miedo de que me abandones, de que me grites, de que me dejes de hablar o de querer. / Tengo pánico de que mueras por culpa mía. / Con tal de no sentir ese pánico podría hacer lo que fuera: someterme, castigarme, deformarme tanto como tú quieras. / Quiero que cambies, que dejes de ser quien siempre has sido para que seas como mis deseos te necesitan: permanentemente, acquiescentemente admiradora, contempladora de mi unicidad, queriéndome siempre: quiero ser tu centro. / Tragándome las cenizas de este pacto en un vaso de leche, renuncio, suelto, saco de mí este amor enfermo, esta necesidad de adicto y acepto la vida, acepto la realidad, acepto mi deseo, y acepto al fin el punto móvil del aquí y ahora (punto de enunciación): me quieras o no me quieras, SOY.

vida verdadera

Tomado de Las enseñanzas de don Juan

De Carlos Castaneda

-¿Qué ocurre cuando acepta por entero a alguien?

-Se le aparece como un hombre, o como una luz. Cuando alguien ha ganado esta clase de aceptación, Mescalito es constante. Ya no vuelve a cambiar después. A lo mejor cuando te lo encuentres de nuevo será una luz, y algún día hasta puede llevarte a volar y revelarte todos sus secretos.

-¿Qué tengo que hacer para llegar a ese punto, don Juan?

-Tienes que ser un hombre fuerte, y tu vida tiene que ser verdadera.

-¿Qué es una vida verdadera?

-Una vida que se vive con la certeza nítida de estar viviéndola; una vida buena, fuerte.