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Monóbologo interior de @harmodio, maestro de obra electro.literaria (y un tropo entre paréntesis agrega: una bicicleta huiqui descendiendo a toda lentitud por la carretera vecinal del la literatura open source).

viernes, la.escalera.méxico.df (11:50)

Soy chilango. Este es mi clima. De pie, la tortilla de maíz se deshace entre mis dientes ávidos: es un día soleado. Para los chilangos el sol no es ningún evento extraordinario: nadie corre a organizar picnics en previsión del invierno, nadie se abalanza a aprovechar el calor antes de las nevadas. Además, aquí el sol nunca cae de frente, entre el sol y el chilango suele interponerse el paraguas protector de los contaminantes, que tiene la virtud de nublar a medias los días soleados, determinar el gris de los días nublados y producir ocasos inolvidables. / Los chilangos tienen tres juegos de vestir: templado, medio lluvioso (lo cual en general implica una chamarra ligera sobre el atuendo templado) y traje.sastre/corbata. La corbata, el traje sastre, son una religión para los chilangos. La corbata canta la canción de la utilidad: soy mi trabajo, vivo ocupado, temporalmente a salvo (el tiempo que dure esta corbata, el tiempo entre hoy y el día en que me liquiden) de la desocupación, del tiempo libre, del ambulantaje: sirvo, le sirvo a alguien. / Para los chilangos, servir es importante. Generosos, la mayoría de los chilangos son amables, hacen favores, cuando no tienes coche te llevan a tu casa. Y en el trabajo sirven demasiado, para algo que los ocupa al menos catorce horas diarias: los chilangos trabajan mucho, todo el día, y cuando no trabajan viven al volante de un coche, la extensión natural de la corbata. El chilango tiene una relación orgánica, íntima con su trabajo: las relaciones laborales a la chilanga incluyen siempre un componente de heroísmo, de estamos dispuestos a todo: mi trabajo es mi trinchera: cueste lo que cueste, licenciado, yo se lo tengo antes del viernes. / Pero en el fondo el chilango sabe torear esa semana de setenta y cinco horas laborales (más las pasadas en el tráfico), le tiene tomada la medida para hacerla menos agotadora: el chilango se las arregla para mantener un buen ambiente de trabajo, irse de cantinas con los colegas, atizar amoríos semanales con la secretaria y llegado el viernes de quincena, matar la jornada a medio día con una comida que se prolonga en extensiones de tequila y chela hasta que cae la noche y entonces los genes de supervivencia que le permiten a los chilangos conducir en estado de ebriedad se activan y aguzan sus sentidos y templan el pulso y los llevan con bien hasta sus casas. Salvo excepciones. Como antes de ayer, en que nos detuvo la siguiente patrulla:

–Sus papeles.

–¿Hubo infracción, mi comandante?

–No, nada más es una verificación de rutina para ver que el caballero no está tomado.

–Mire oficial, la verdad es que me eché mis alcoholes, ¿vamos a arreglarnos, no?

((secretamente, pacto entre chilangos, un billete de doscientos cruza la ventana del automóvil))

–Haga un esfuerzo, joven.

–No traigo más oficial.

–Échele ganas.

(((segundo billete de doscientos, más secreto aún que el primero: el oficial voltea a ambos lados antes de recibirlo))

–Órale pues, váyase con cuidado.

–¿No me va a escoltar en la patrulla?

–¿Hasta dónde va?

–A Tultitlán.

–Noooo joven, está muy lejos.

–¿Entonces deme una clave?

–¿Una clave? Deje ver… Equis cero cero Cronos veintiuno.

–La anoto: X00Cronos21

–Ya con eso.

–Que le vaya bien, váyase con cuidado.

((con el azoro de quien distingue comportamientos extranjeros en parientes cercanos, el chilango expatriado pregunta al conductor para qué es ese código. El conductor responde: por si nos detienen otras patrullas, para que sepan que ya pagamos. Al llegar a la casa, me duermo habiendo deseado que nos detuvieran de nuevo para verificar esa clave que tan amablemente nos vendió el guardián de la ley y el orden. ))

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2 Respuestas a “viernes, la.escalera.méxico.df (11:50)

  1. andrei 15 octubre, 2007 en 15:00

    Qué transa, ya andas por acá. A ver cuando nos vemos (valga la redundancia).

  2. El editor 15 octubre, 2007 en 18:02

    Las ganas de conocer México me empujan a comentar: por favor, por favor, Harmodio, mas “cronicas chilangas”!!!!

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