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Monóbologo interior de @harmodio, maestro de obra electro.literaria (y un tropo entre paréntesis agrega: una bicicleta huiqui descendiendo a toda lentitud por la carretera vecinal del la literatura open source).

cómputo eclesiástico

El aspecto del especialista era el de una persona en perfecto estado de salud. Su camisa exhibía la insignia de la Compañía Incubadora de Sistemas. Su cuerpo despedía una fragancia agradable. Con un ademán, Pescante le pidió que lo acompañara.

Cruzaron el huerto común. Pasaron junto a un dispositivo de alambre donde los budistas secaban sus túnicas al sol. El sacerdote explicó que la parroquia compartía el solar con un monasterio budista. Se detuvieron frente al portón de lámina.

En la nave principal, el especialista hizo una advertencia. Dentro del recinto religioso, el sacerdote debía dirigirse a él por su sobrenombre. Era una directriz de la compañía. Faro mostró un distintivo cosido en la guarnición de su camisa. Pescante se ajustó los anteojos. Costaba trabajo leer sobre los textiles.

Faro montó el probador de divinidad a los pies del santo titular. Practicó las mediciones de rutina. Al mensurar las irradiaciones en lo inmaterial, sus facciones adquirieron una complexión grave. Las emisiones de partículas sutilísimas estaban fuera de rango. Preguntó si el sacerdote había presenciado alguna anomalía que excediera los términos de lo natural. Pescante fingió no comprender la pregunta. El especialista pronunció la palabra milagro. Pescante se quitó los anteojos. Con parsimonia, limpió los cristales contra la tela de sus ministerios. Sin mirar al especialista, respondió negativamente: en esa parroquia nunca había ocurrido ningún milagro.

El protocolo del especialista requería una instancia del oficio divino. Pescante ascendió por la escalinata de plástico que conducía al púlpito. Puso en marcha el tornavoz. Se vio obligado a escribir sierbo de Dios porque la interfaz del antepecho tenía averiada la tecla v. Logró echarla a andar haciendo uso de una técnica aprendida en el seminario. La aplicación comenzó a rezar.

El especialista diagnosticó que los budistas estaban acaparando el ancho de banda de lo divino. Aclaró que se trataba de un diagnóstico preliminar. Para asegurarse, debía cotejar sus mediciones con las del resto de la diócesis. Pescante advirtió cierta desconfianza en su tono de voz. Por el momento, su única recomendación consistía en orientar el santo titular hacia el sur.

Se despidieron. El padre lo acompañó hasta la puerta principal. Faro cabalgó la motocicleta. Los caballos de fuerza exhalaron un rugido y desaparecieron en dirección del Tonlé Sap.

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4 Respuestas a “cómputo eclesiástico

  1. Liz Durand 24 agosto, 2007 en 19:16

    En efecto, los milagros no ocurren así por así, ni los hacen los santos ni los hace Dios. Por eso los que buscan se gastan todo el ancho de banda, es puro ruido lo que hay.
    Los milagros, tenemos que admitir, los hacemos nosotros. Pero como no lo creemos, los milagros no existen…

  2. Lucía Raphael 24 agosto, 2007 en 19:57

    Mi querido Jorge,

    Me dio una inmensa nostalgia parisina, particularmente de mis hermanos del taller, así que me metí a tu blog y me llevé la gratisima sorpresa de saber que no solo regresaste a él, sino elegantisimamente vestido. ¡Esta genial! Lo que es saberle a la computada y a la escritada. Chapeau! Muy agradable selección de múscia pa escribirte y pa manderles todo mi amor en besos y abrazos. Yo ahi voy, decidimos que me van a quitar al alien que ando cargando, porque no’ mas no ayuda y solo daña, así que me quedaré un poco más del tiempo estimado. La tesis sigue avanzando, no como quisiera pero ya no tengo opción, brota como sea. Leer tu parto tesario, acompaña, aunque aligera.;)

    Te mando besos wikidor, por cierto, leí en la web que un estudiante norteamericano ya saco un sistema en el cual puede localizarse al autor del wikicambiador de la wikipedia. Supusé que no es buena noticia para los wikisidores, pero a lo mejor y si. Besos multiples a la banda.

    Yo mera

  3. andrei 26 agosto, 2007 en 22:04

    Fabuloso. El ancho de banda será el verdadero pontífice.
    Saludos. En octubre nos echamos esos mezcales, esas tlayudas y ese intercambio de ideas.

  4. Fijate Fijate Chilindrina 9 enero, 2008 en 22:48

    Disolverme en serena comunión con la naturaleza, a eso aspiro, me dices mientras miro las sirenas envueltas en constelaciones de estrellas, que emergen de tus pupilas.

    Y me hablas de disolverse y ser caritativo. Y no puedo dejarte de pensar.

    Disolverse con la naturaleza en serena comunión, no está mal. Disolverse como el azúcar en el café recién colado, como se disuelve el chocolate belga en el paladar; como se disuelven de entusiasmo estos minutos en mi vida, ahora que sé que coincidimos al pensarnos.

    Disolverme en el espacio y encontrarme repentinamente mezclándome con otro, disolverme con esa otra persona, que detona el milagro de que yo me disuelva para encontrarme lado a lado.

    El milagro sólo acontece, cuando es mutuo.

    Si conoces a alguien que te haga pensar en disolverte en su vida, como azúcar en el café recién molido y colado, ni lo pienses. Hazlo.

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