malversando.blog

Monóbologo interior de @harmodio, maestro de obra electro.literaria (y un tropo entre paréntesis agrega: una bicicleta huiqui descendiendo a toda lentitud por la carretera vecinal del la literatura open source).

viena.judenplatz (7/7/07/17:07)

El monumento a las víctimas del holocausto (de la escultora Rachel Whiteread) es un cubo de cemento ciego, que perturba el centro de una plaza que sin él sería un perfecto pastel de barroco y chantilly. El bloque tiene una puerta de concreto, cerrada para siempre por lo mismo (es decir, por el concreto) y cuyos muros simulan una biblioteca muda, donde los libros han sido acomodados no según la norma, con el título a la vista, sino al revés: nombre, autor y lomo enmudecidos contra la pared. Así de fácil, un simple golpe de mano del bibliotecario basta para acallar las posiblidades infinitas de la lectura y dejar al lector frente a la unanimidad de setecientos filos de papel sin nombre: frases de perfil cuyas historias perecieron sin haber sido contadas. Si estuviéramos en una biblioteca normal, podríamos tomar con la mano el libro, abrirlo, leer su título. Pero en este biblioteca.memorial, el concreto del asesinato nos lo impide: las víctimas son eso: historias no contadas, cerradas y anonimadas para siempre. La genialidad del monumento radica en que, ante la imposibilidad de nombrarlos, de leerlos, de contarlos, la única alternativa del lector ante estos libros víctimas del cemento es repetir un acto caro a sus verdugos: enumerarlos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: