malversando.blog

Monóbologo interior de @harmodio, maestro de obra electro.literaria (y un tropo entre paréntesis agrega: una bicicleta huiqui descendiendo a toda lentitud por la carretera vecinal del la literatura open source).

Archivos mensuales: agosto 2007

ex.boto (ver 0.1)

birgensita de guadalupe, harmodio, deboto tuyo, te da las grasias  porque desde ase más de veinte años que él dedika sus oras libres a la literatura renunsiando al alkool, las drogas, el sexo y la bida disipada para entregarse a su pasión y ahora resulta ke parece ke su nobela MUSOFOBIA se va a publikar finalmente el próximo año en una kasa editorial de prestigio. La publikación es lo ke este deboto más ha deseado en lo ke va de bida y ahora ke le has hecho el milagrito se enkuentra lleno de goso y kontento y te da las grasias  kon mucho ferbor por todos estos años eskritos, leídos y bibidos junto a tan nobles kompañeros de abenturas literarias y tanta otra bisisitud. Gracias birgensita, gracias.

cómputo eclesiástico

El aspecto del especialista era el de una persona en perfecto estado de salud. Su camisa exhibía la insignia de la Compañía Incubadora de Sistemas. Su cuerpo despedía una fragancia agradable. Con un ademán, Pescante le pidió que lo acompañara.

Cruzaron el huerto común. Pasaron junto a un dispositivo de alambre donde los budistas secaban sus túnicas al sol. El sacerdote explicó que la parroquia compartía el solar con un monasterio budista. Se detuvieron frente al portón de lámina.

En la nave principal, el especialista hizo una advertencia. Dentro del recinto religioso, el sacerdote debía dirigirse a él por su sobrenombre. Era una directriz de la compañía. Faro mostró un distintivo cosido en la guarnición de su camisa. Pescante se ajustó los anteojos. Costaba trabajo leer sobre los textiles.

Faro montó el probador de divinidad a los pies del santo titular. Practicó las mediciones de rutina. Al mensurar las irradiaciones en lo inmaterial, sus facciones adquirieron una complexión grave. Las emisiones de partículas sutilísimas estaban fuera de rango. Preguntó si el sacerdote había presenciado alguna anomalía que excediera los términos de lo natural. Pescante fingió no comprender la pregunta. El especialista pronunció la palabra milagro. Pescante se quitó los anteojos. Con parsimonia, limpió los cristales contra la tela de sus ministerios. Sin mirar al especialista, respondió negativamente: en esa parroquia nunca había ocurrido ningún milagro.

El protocolo del especialista requería una instancia del oficio divino. Pescante ascendió por la escalinata de plástico que conducía al púlpito. Puso en marcha el tornavoz. Se vio obligado a escribir sierbo de Dios porque la interfaz del antepecho tenía averiada la tecla v. Logró echarla a andar haciendo uso de una técnica aprendida en el seminario. La aplicación comenzó a rezar.

El especialista diagnosticó que los budistas estaban acaparando el ancho de banda de lo divino. Aclaró que se trataba de un diagnóstico preliminar. Para asegurarse, debía cotejar sus mediciones con las del resto de la diócesis. Pescante advirtió cierta desconfianza en su tono de voz. Por el momento, su única recomendación consistía en orientar el santo titular hacia el sur.

Se despidieron. El padre lo acompañó hasta la puerta principal. Faro cabalgó la motocicleta. Los caballos de fuerza exhalaron un rugido y desaparecieron en dirección del Tonlé Sap.

Dime

Partir, quedar, querer. Dejar

de querer. Dime lo que he de hacer.

Rituales. Dime. No preguntes,

dispón. Dejar de querer. Sin

respuestas. Sin voluntad. Para estar

aquí. Más. Cuéntame una historia

que no tenga final. Que no

tenga principio. No preguntes,

dispón. Partir, quedar, contar.

No dejes de contar.

Dime qué fue de mí.

Chantal Maillard

del poemario Hilos

miércoles, passage.molière (9:03)

XENOTRASPLANTE: trasplante de órganos, tejidos o células de una especie a otra. Utilización de órganos de animales para su implantación en el hombre, con el objeto de reducir la escasez de órganos de donante humano que existe actualmente y que hace que las listas de espera crezcan de forma progresiva y aumente el número de pacientes que mueren esperando un órgano que para ellos nunca llega. / Una novela ubicada en el reino de Camboya, en una época post.electrónica, en donde la materia prima es tan escasa que hay instrumentalizar a las especies sin peligro de extinción: teléfonos celulares a partir de corazones de cerdo, motocicletas hechas con caballos de fuerza impulsados por cocaína, televisiones.medusa para envolver en la retícula de un programa de entretenimiento la cabeza del tele.vidente. Un mundo en donde hasta Dios ha sido reducido al libro contable de la utilidad: en vez de satélites, las comunicaciones se llevan a cabo a través de las redes de la fe: las iglesias son antenas celulares: las rezanderas son indispensables para la intercomunicación. ¿Para qué un puto mundo tan complicado? / En este mundo, un grupo de investigación construye una máquina de narrar (BALZAC, por sus siglas en khmer). Para una aplicación tan compleja, las partes animales no son suficientes, por lo que se empiezan a utilizar partes humanas (una novela hecha con las partes de sus personajes, una novela de siete partes, parte 1: oreja, parte 2: riñón, etcétera). / ¿Para qué ir a abrevar tan lejos, en los parajes de la ciencia ficción? La ciencia es la nueva religión, la nueva fuente de milagros. Malversar la relación ciencia-religión. Instrumentalizar al hombre: el hombre sirve, el hombre vale por su potencial de uso, la utilización, la utilitarización transforma a los hombres en objeto, los vuelve cosa útil: yo te uso, tú me usas, ella nos usa. El milagro de la lengua consiste en transformar las cosas, los objetos, lo inanimado, en carne (de pensamiento, carne de imaginación). El uso, la utilidad (entendida a la vez como ganancia y como potencial de uso) es el sentido contrario del milagro: Lázaro, entra a esa tumba: carne, transfórmate en cosa.

jueves, passage.molière (13:05)

Ya van varios días que cierran la circulación de la Porte de Clignancourt para filmar una película. Los policías acordonan la zona y levantan barreras, los automovilistas se quejan, los peatones son pastoreados cual ganado o abundantemente insultados cuando accidentalmente se atraviesan en la toma. Como la historia sucede en los años cincuenta, no es raro encontrarse con Fiats de esa época, autobuses de líneas que ya no existen, o kioskos anunciando marcas de alcoholes ya desaparecidas. Es curioso cómo los signos contemporáneos son escrupulosamente disimulados: las insignias del McDonalds y el Kentucky, los anuncios espectaculares del sitio de ligues de moda, las señales de tránsito. / Ayer me fui de borracho. El jolgorio terminó hoy a las seis de la mañana. Cuando salí de de la boca del metro Clignancourt y mi paso tambaleante se halló de pronto en mitad de los años sesenta, mi super.yo tuvo un sobresalto: ya no tomes de esa madre: estás teniendo regresiones.

lunes, passage.molière (9:24)

Para mi primer día de escritura como Dios manda (7 horas de sueño, despertador, té, quince minutos de blog) he escogido como música de fondo Gangsta’s paradise en la angelical versión de las Ukulélé girls. Es lunes, la temperatura en Saint-Ouen es de 22°, la literatura existe y la vida palpita setenta y siete veces por minuto entre las sienes de todos nosotros: ¡a escribir!

viena.judenplatz (7/7/07/17:07)

El monumento a las víctimas del holocausto (de la escultora Rachel Whiteread) es un cubo de cemento ciego, que perturba el centro de una plaza que sin él sería un perfecto pastel de barroco y chantilly. El bloque tiene una puerta de concreto, cerrada para siempre por lo mismo (es decir, por el concreto) y cuyos muros simulan una biblioteca muda, donde los libros han sido acomodados no según la norma, con el título a la vista, sino al revés: nombre, autor y lomo enmudecidos contra la pared. Así de fácil, un simple golpe de mano del bibliotecario basta para acallar las posiblidades infinitas de la lectura y dejar al lector frente a la unanimidad de setecientos filos de papel sin nombre: frases de perfil cuyas historias perecieron sin haber sido contadas. Si estuviéramos en una biblioteca normal, podríamos tomar con la mano el libro, abrirlo, leer su título. Pero en este biblioteca.memorial, el concreto del asesinato nos lo impide: las víctimas son eso: historias no contadas, cerradas y anonimadas para siempre. La genialidad del monumento radica en que, ante la imposibilidad de nombrarlos, de leerlos, de contarlos, la única alternativa del lector ante estos libros víctimas del cemento es repetir un acto caro a sus verdugos: enumerarlos.

viena, secesión.beethoven.klimt (10/10/07/11:30)

Supongamos que la muerte se sitúa al norte. Luego entonces, tomaremos como referencia el friso del gorila, friso.norte, independientemente de su situación geográfica. / Hecha esta precisión, empecemos con el friso.oeste, donde según creo empieza la historia: en él flotan mujeres dormidas, leves, inofensivas: vuelo horizontal sobre un mar de pintura blanca en llamas: brochazos manchados de blanco sobre blanco donde se adivinan siluetas borradas, batallas en el olvido, gestas narradas en lenguas muertas de las que ahora nos llega apenas un exangüe latido. Este espacio tridimensional blanco recuerda el golpeteo abstracto de los fotones sobre los pápados cerrados de un ojo insomne. La única parte vertical del friso.este es la armadura dorada del héroe, sus rasgos duros, su brazo listo para el combate contra las fuerzas de la muerte. Va doblemente armado: el oro del metal lo cubre de las balas, el vapor memorial que envuelve su cuerpo con el recuerdo de las mujeres que ha y lo han amado lo protege del desánimo, así como el ruego hincado, flaco, campo.concentracional de los necesitados. / Cambio al friso.norte: a diferencia del friso.este, aquí el color satura al fresco sin conceder un milímetro cuadrado de reposo. Ahí anidan las fuerzas de la muerte, sensuales, poliformes, avasalladoras. Tienen forma de gorila alado con cuerpo de serpiente, de mujeres deseables en cuyas cabelleras se agazapan moluscos malintencionados, medusas anoréxias a punto de calavera: el oropel de la autodestrucción: ven, cae con nosotras, gocemos de la caída. La muerte les fermenta detrás de los ojos, diría el otro : ojos huecos del gorila que te va a destruir y desfigurar y desmembrar, u ojos hipnotizadores que te despiertan en la madrugada deseante cantando: ven a mí. El trío de mujeres a la izquierda es regenteado por la bulimia de una vieja celestina recién salido del vomitadero.

frisonorte2.jpg

Los únicos ojos cerrados del friso.norte son los de la muerte verdadera: delgada, cincuentona, las carnes clausuradas por un velo negro, la cabeza inclinada en actitud pensativa, como si el friso entero fuera para ella: memento mori: la muerte aguarda al héroe con los brazos cruzados en torno a las rodillas: aquí te espero: ganes o pierdas llegarás a mí. / Friso.este: la brocha onírica, la sinfonía klimto.beethoveniana vuelve a respirar: aire libre, espacios blancos coronados por hadas flotantes: finale coral, rosa, verde, dorado: el héroe desnudo (¿es el héroe?), de espaldas, fundido con su amada (¿es su amada?) de quien sólo vemos los brazos engarzados en la espalda de un abrazo y una silueta mínima. Ambos rostros (¿se besan, se dicen?) han sido ocultados por una esfera de espirales doradas, el sol y la luna, ojos fuera.abajo al núcleo central de uno, creación y destrucción reconciliados por el coro ensoñador del amor.

El punto

Sopesar

Sentir

Sentirse

Entonces el cansancio

El de sentirse. Otra vez.

Elegir escribir. Para situarse.

En el punto de mira.

Concentrarse. En el punto.

Decir punto. Punto.

Escribirlo. Escribir escribirlo.

Escribir miento.

Imposible escribir el punto. El

cansancio.

Decir cansancio.

Dejar de escribir

Chantal Maillard

del poemario Hilos

jueves, Viena.café.gutruf (7/7/07/media.tarde)

El Gutruf está empotrado en el siglo XXI, pero tanto la decoración como la clientela parecen detenidos en 1920. El promedio de edad de los comensales ronda los sesenta años, no tanto por las canas ni la calvicie ni las arrugas como por el atuendo: el sombrero Panamá del hombre que bebe cognac, la boquilla de carey del dramaturgo de pantalón claro, la profusión de materiales preciosos que ornamenta el cuerpo de la señorona formando un jugendstill metálico en su escote. El mobiliario es de madera y terciopelo verde. Tanto en el acabado como en los materiales, los muebles reniegan de su siglo: el Gutruf inmoviliza las manecillas: fuera lo contemporáneo: en esta jaula se aprisionan aires de otros tiempos: el presente ist verboten. Abre paréntesis (por las fotos, adivino que es un bar donde se reune la gente del teatro. Levanto la cabeza y veo adheridas al techo una dispersión de barajas autografiadas y fechadas. Mis ojos se quedan pendientes de un as de corazones firmado en 1956.