–> La ventaja de vivir en un país como México, en donde el Estado se debate entre ser un organismo concentrador de la riqueza y una organización criminal más, es que cualquier actividad decente representa una forma de resistencia. / La presentación de Musofobia en Acapulco fue cortesía de los simpáticos y energéticos amigos del Conectivo Cultural La Tarántula Dormida; al ver la ceiba tropical de la foto me acuerdo del aguachile del restaurante El Buzo, de las pescadillas cerveceras en la playa, del impulso marítimo de la banana deslizándose sin.albur sobre la bahía y estas mis pupilas de oficinista se llenan de lágrimas. En la foto, Paul Medrano, Carlos F. Ortiz y Jeremías junto a la ceiba centenaria en la Casona de Juárez donde presentamos muso.fobia. Después de la foto, fragmentos de los super.textos que leyeron Paul y Carlos en la presentación.

Todas las fobias caben en una novela
Carlos F. Ortiz
Sábado, Acapulco.terminal.centro (19/abril/08/ 16:00) Paul me ha entregado la novela de Jorge Harmodio, Musofobia. Estoy a punto de tomar el autobús con rumbo a la calurosa ciudad de Atoyac. Como es costumbre han vendido boletos de más y hay personas paradas en el pasillo. Reconfortante me explayo en mi asiento, saco la novela de mi mochila, la desnudo de su plástico, huelo delicadamente su bello aroma a papel, a tinta, a libro nuevo. Me encuentro apunto de comenzar a leer el libro, cando veo una mujer de edad avanzada, una adulta mayor como es lo políticamente correcto que se le debe de llamar a una ruca de más de 50 años. Le cedo mi asiento en una arranque de caballerosidad, sin un gracias joven, ni una pinche sonrisa. Así que he tenido que viajar por dos largas, largísimas horas a pie.
En el camino me voy preguntando ¿Qué diablos es la musofobia?
Sábado, atoyac.calor.insoportable (19/abril/08/ 18:15) En el Diccionario Práctico de la Lengua Española, que tengo en el cuarto de mi mujer no encontré ninguna definición. Me he quedado con la duda. También sufro de fobia hacia los roedores. He leído el cuento de Fractura doble, se me hace un gran cuento, me he reído mucho, se lo he dado a leer a mi coamante (chingaos me ha gustado esa palabreja), también le ha gustado.
Musofábulas de un amante amateur
Paul Medrano
El mundo se divide en dos: los que aman y los que no son amados. Bajo esta premisa se puede plantear una subclasificación infinita de las situaciones humanas.
Quien ama es inmune a las crisis sociales, económicas y morales. Nada ni nadie puede quebrar su alegría. Mejorará su desempeño laboral como nunca. Motivará su imaginación y por ende, se enamorará de muchas cosas: del amanecer, de una canción, de una calle, de su trabajo, de un libro, de un aroma, de un punto geográfico.
El que ama es invulnerable, como si de la noche a la mañana fuese sumergido en el río Estigia. Pero tendrá un punto débil, su talón de Aquiles, que es nada más y nada menos que el receptario de todo su amor.


La historia sucede en una zona residencial protegida por altos muros, alambre electrificado, seguridad privada y cámaras de vigilancia que registran cada segundo de vida urbana de los vecinos. Dentro de La Zona, el sueño americano: adolescentes bulliciosos, amas de casa que hacen deporte, padres de familia responsables. Pequeño problema: la zona se encuentra enclavada, como es usual en México, en medio de una ciudad perdida, sitiada por la pobreza y las chabolas. En una noche de tormenta, un anuncio espectacular (Tequila José Cuervo) se derrumba, abriendo un boquete en la frontera que higiénicamente aislaba La Zona del lumpanar vecino. Por el boquete se cuelan tres jóvenes: son mecánicos: están sucios: entran para robar. Como manda el canon de todo buen thriller, las cosas les salen mal, la quincuagenaria dueña de la casa aparece enfundada en una bata rosa: los amenaza con una pistola: uno de los rateros la mata de un batazo en la nuca. La alarma se activa, los vecinos salen armados a perseguir a los rateros y finiquitan a dos de ellos cuando escalaban las ruinas del anuncio de tequila hacia el exterior. El tercero se salva, pero no huye: queda atrapado dentro La Zona: condenado a esconderse de las cámaras de vigilancia.
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