10 asedios a Chimal
Por Camilo Bogoya
(leído en la presentación de Los Esclavos (Almadía, 2009)
en el Instituto Cervantes de París el 5/6/09)

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Hace unos días un amigo mexicano me dio la novela de Chimal, y el título me hizo pensar en Cartagena de Indias, sus tiempos de gloria, unos 400 años atrás, cuando la ciudad era el primer mercado de esclavos de toda la América hispánica. Mi amigo me respondió, no mames buey, y luego me dijo que él pensaba más bien en las crónicas de Suetonio, en los emperadores que utilizaban a esclavos para su satisfacción sexual. En efecto, Los esclavos, un libro de difícil estirpe, tiene una cercanía con las historias de la antigüedad romana donde se narra de manera transparente y sin ninguna censura, el largo espectro de lo que después llamarían los psicólogos modernos las perversiones.

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Un epígrafe de Laclos, tomado de Les liaisons dangereuses, abre la novela, sugiriéndonos un nuevo contexto: las intrigas amorosas del siglo XVIII, el racionalismo erótico, los juegos de poder a los que nos somete el deseo. La novela comienza convirtiendo al lector en un voyerista, ya que asistimos al rodaje de una película pornográfica. Yuyis, la actriz protagonista, es la hija de Marlene, quien filma la escena. La explotación sexual de la madre hacia la hija parece el resultado de una educación como cualquier otra, como aprender a sumar o a reconocer las letras del alfabeto. Después sabemos que estas películas en su mayoría no son editadas y se van acumulando a medida que pasan los años, es decir, a medida que Yuyis sale de la infancia. La primera parte de Los esclavos trata también de la relación incestuosa entre Marlene y su hija Yuyis. Ambos personajes parecen esclavos de un deseo transgresor. Sin embargo, el mecanismo de la dominación sexual se expande más allá del rodaje de una película, pues Yuyis vive encerrada, ausente del mundo, y como los esclavos que llegaban a América, desnuda y con una cadena en el cuello.

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Esta historia podría ser una derivación de Bukowski o la ampliación de una página de Sade. Pero uno de sus mayores logros consiste en contar una historia sucia desde la objetividad, sin llegar a una prosa aséptica propia de un diccionario o de un reporte médico. En otras palabras, a diferencia de Sade, la sexualidad no es un síntoma de la cultura, no es fruto de la hipocresía, no es la cara oscura y acaso más verdadera del ser.

Hace unos días, estaba en el ciberespacio la noticia de una niña de cinco años encontrada en Siberia oriental. Había sido criada por perros y gatos y sólo hablaba el lenguaje de los animales. ¿Cómo narrar la historia de esta niña que ladra y se lanza a morder a los periodistas? ¿Cómo narrar la historia de Yuyis, una niña que crece en cautiverio, como el mítico Gaspar Hauser? Dos estrategias tiene el narrador de Chimal. La primera, no sucumbir a la tentación del sentimentalismo, así se evoquen el tedio de Yuyis y las tardes vacías escuchando el ruido de los vehículos que pasan. Y la segunda, la más impactante de la novela, el hecho de narrar desde fuera de la cultura, es decir, desde un lenguaje que describe los abismos de la imaginación sexual sin ninguna toma de posición, sin subjetividad. Por supuesto, esto puede parecer imposible, y esa narración imposible es uno de los mayores atractivos y logros del lenguaje de Los esclavos.

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La segunda parte de la novela es un espejo deformado. Tenemos dos personajes masculinos, Mundo y Golo, sustitutos de Yuyis y Marlene. Una gran diferencia los separa. Mientras Yuyis nace y como una autómata se deja llevar por las prácticas sexuales y comerciales de su madre, Mundo, o mejor Edmundo, es un padre de familia, dividido entre su vida organizada y su deseo de obedecer a un amo que lo sodomice y maltrate. La libertad se define para Edmundo de manera negativa, es decir, ser libre es someterse; la libertad es una palabra que en el fondo significa la obediencia. Un día, Edmundo renuncia al orden familiar, se convierte en Mundo, palabra arquetípica, y se vuelve esclavo de Golo, un hombre millonario que entre otras cosas escribe. En sus escritos o confesiones, Golo habla de sí mismo y reflexiona sobre el poder: “Si Golo es perverso, la perversidad es una virtud”. O bien: “Golo piensa que a todos les gustaría mandar, y quienes lo niegan sólo tienen miedo, conciencia de la nulidad de todo ser y todo esfuerzo, o bien un deseo todavía mayor de obedecer, de desaparecer en la voluntad de otro” (fr. 32). Golo también escribe la historia de Mundo y de aquellos que lo antecedieron, una pequeña historia portátil de su esclavitud personal. En sus escritos, además de contar sus propias experiencias, Golo habla de sus maestros “en las artes de someter o quebrar la voluntad, así como de infligir placeres mayoritariamente intolerables” (fr. 40).

Golo también hace de la escritura una experimentación en su estado bruto. En un pasaje, Golo tortura a su esclavo complaciente y le deja la mano derecha libre para que escriba sus sensaciones. No sabemos lo que escribe Mundo, no sabemos si su prosa está más cerca del silencio o del grito.

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La novela de Chimal explora la sexualidad contemporánea. Podríamos decir que dicha sexualidad no existe, y que fundamentalmente somos iguales al hombre primitivo, encadenados desde siempre al mismo apetito y a las mismas prácticas. Sin embargo, Chimal nos muestra los avances del cine en materia de imaginación pornográfica, los avances de la técnica (un consolador de dos cabezas o la invención de autómatas), y también las nuevas formas de relación como el ligue cibernético. Pensar si nuestra sexualidad puede ser distinta a la del siglo XIX o a la de los emperadores romanos, es otra forma de leer Los esclavos de Alberto Chimal.

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La novela propone un lenguaje y un estilo realistas. Y de repente, el narrador irrumpe para decirnos que la historia relatada no es exacta. El fragmento 25, el último de la primera parte, comienza diciendo: “En lo dicho hasta ahora hay varias mentiras”. Siguiendo el juego de espejos, si miramos la segunda parte, el último fragmento comienza de un modo similar: “En lo dicho hasta ahora hay, cuando menos, tres mentiras”. Una narración que miente, que es inexacta y lo confiesa, hace ver hasta qué punto el lector también es una suerte de esclavo. Su placer es la lectura, un placer voyerista; pero al mismo tiempo obedece, sometido al deseo del lenguaje.

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Del mismo modo, un narrador que confiesa sus inexactitudes, hace más creíble la historia. Pero prefiero pensar que detrás de estas confesiones que le dan un giro al relato, se esconde la idea de que la literatura puede ser una broma, de que la ficción es inexacta porque no compite con la verdad, y que mentir es uno de los atributos mayores del lenguaje.

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¿Dónde está el erotismo? ¿En un cuerpo desnudo o en un cuerpo que oculta la desnudez? Esta no es la pregunta que plantea Los esclavos. La novela planeta una pregunta todavía más esencial: ¿Qué es la desnudez? ¿Un estado de pureza y sinceridad? ¿Una invención de la cultura? ¿Un terror original? ¿Una forma de esclavitud? La novela de Chimal responde a esta respuesta, en 102 capítulos palpitantes.

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La literatura nazi en América, el libro de Bolaño, muestra a seres despreciables que se dedican al oficio de escribir, como lo puede ser Golo. Bolaño, igualmente, se burla con sutileza de la creencia en la nobleza del escritor. Una parodia de este tipo de individuo, sin ninguna relación con un contexto antisemita, aparece en un personaje marginal: Abdalá Martínez de las Fuentes. Abdalá, que significa “siervo de Dios”, es un poeta con 27 años de carrera literaria, que de repente entra en una fonda y como un vendedor de perfumes o empanadas, lee sus poemas. Leer quiere decir, obligar a escuchar. De nuevo, escuchar es una manera de someterse y de obedecer, y como debemos someternos a la novela, estoy a punto de terminar estos asedios.

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Después de más de diez libros de cuentos publicados, además de ensayos, obras de teatro y comics, especulo que la experiencia de la novela debe ser una forma de volver a inventar un universo ficcional. Teniendo un pasado literario importante, esta primera novela es una aventura a través del lenguaje como instrumento de precisión, y al mismo tiempo una exploración que nos lleva a mirar de frente lo que nos espanta.

Si leemos la primera y la última frase de Los esclavos, este ejercicio daría “Marlene enciende las luces” y “Golo entra en la casa y cierra la puerta”. Si volvemos a la primera frase, nos damos cuenta de que el primer capítulo del libro sólo tiene una línea. Podríamos pensar que el tema de la novela es la elipsis y sobre todo el silencio, un silencio constante que hace devorar al lector las páginas, pues la tensión entre lo dicho y lo no dicho es permanente. Un amigo mexicano me decía que un crítico de su país dividía las novelas entre dos reinos: la novela fálica y la novela clitoridiana. Yo diría que Los esclavos, mezcla de pujanza y resistencia, de éxtasis sonoro y profusa imaginación, produce un goce momentáneo, y ante todo, un goce sostenido.

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En el principio, el texto viajaba de boca en boca. Los relatos se memorizaban patrimonialmente, de abuelo a nieto, de contador a auditor, de tribu a tribu. No había entonces ni pergamino ni piedra ni libro: el texto estaba en la memoria y la memoria en el hombre: el texto era el hombre. Y de hombre a hombre, el texto, como el lenguaje, se volvió multitud. El autor no importaba. Recordar al autor de un texto debió haber sido entonces tan absurdo como recordar ahora el nombre de aquel vulgar latinohablante que por primera vez pronunció la palabra agua.

Con la escritura, el texto encontró un soporte fuera de la memoria de los hombres. Pronto nació el autor: esa persona cuyo nombre quedará para siempre asociado al texto. Autor, soporte, texto constituyen desde entonces una santísima trinidad inamovible: una trinidad editorial. El soporte sigue al texto como una sombra (el Quijote es el ejemplar del Quijote): el nombre del autor protege esa parcela privada del lenguaje de cualquier alteración. El tabú nace al centro de la trinidad editorial. El tabú dice: el lector no puede cambiar ni una coma de lo que esta leyendo: estas palabras no las tocas: va mi nombre de por medio.

1.5

Sin el salto tecnológico del pergamino al in-folio, la expansión del cristianismo en la antigua Roma hubiera sido irrealizable. Sin la invención de la imprenta, ni tratados científicos ni novelas de caballería. ¿Cuáles son las nuevas formas, los nuevos géneros que se están gestando en el vientre del texto electrónico y su circulación en red?

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A mediados los años noventa, un programador gringo utilizó la palabra hawaiana wikiwiki (que significa rapidito) para bautizar un sitio Internet que intentaba agilizar la redacción colectiva de documentos técnicos. La principal característica de ese sitio era que los lectores podían enriquecer, corregir, alterar lo que leían. Esta función no representó ninguna revolución, hasta el día en que a otros gringos se les ocurrió la idea de democratizar de esta manera la redacción de una enciclopedia, alterando así los canales tradicionales de propagación del conocimiento. Para algunos, la Wikipedia es un escándalo epistemológico, una escuela donde los ignorantes de banda ancha podemos adquirir cultura instantánea. ¿Será cierto? Quizá es pronto para saberlo. Lo que sí es cierto es que el pedestal de autoridad del escritor (su pedestal de papel) se empieza a tambalear. Y no hablo del pedestal de Dostoievski (ese no es de papel, ese es de carne y hueso: son lectores), sino del que otorgan los premios literarios, las campañas de promoción, los monopolios mediáticos.

Los mismos mecanismos económicos que permitieron el advenimiento del Internet, han reducido a peau de chagrin (que mi abuela traducía por una nadininita) el antaño honorable pedestal de escritor: hoy reina el nombre sobre el texto, el número de ejemplares vendidos sobre la calidad literaria, la promoción en medios sobre la sustancia. Pareciera que en vez de comprar libros adquirimos latas de conserva: el libro es un contenedor más para el verdadero producto omnisciente, ese que se nos administra a toda hora por todos los medios: el espectáculo.

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La intención de la literatura huiqui es, pues, la reescritura. Nada nuevo: Emma Bovary huiquifica a Eugénie Grandet, Leopold Bloom huiquifica a Ulises, Pierre Menard huiquifica a Cide Hamete Benegeli. Reescribimos la palabra wiki con hache y cú para manifestar esta intención de reescritura. Las otras intenciones no caben en una sola palabra. Por ejemplo, resucitar el mito barthesiano de la muerte del autor. O colectivizar el texto cual si de un artículo científico se tratara. O seguir el buen ejemplo de las artes plásticas e intervenir, deformar, malversar textos de bien. O contagiarle la gonorrea a la heroína del último Premio Planeta. O pensar el texto como un objeto eternamente inestable, de infinitas versiones, infinitamente traducible a otras o a su misma lengua. O eludir bajo la sábana de un manifiesto la tan adulta responsabilidad de asumir las palabras que uno escribe. O digerir a los clásicos por medio del vandalismo. O expropiar textos malos de autores con demasiado apego por sus regalías. O humildemente aceptar que la mejor lectura es la reescritura, así sea en copia fiel, porque representa una apropiación no sólo intelectual, sino corporal del texto. Busquemos, pues, el burro de Sancho en nuestra fantasía y colguémoslo en literaturawiki.org, optimicemos a Kafka, infiltremos a Ubú en los cuentos de Isabel Allende, hagamos una versión del Ulises para niños, invirtamos el sentido de los paréntesis de Proust: somos lectores: los textos son nuestros.

3.1416

Hubiera querido deslizarme subrepticiamente en este discurso que hoy debo dar. Más que tomar la palabra, hubiera querido aparecer envuelto en ella y en ella transportado lejos, más allá de todo comienzo posible. Hubiera querido darme cuenta de que, al momento de comenzar a hablar, una voz sin nombre me precedía desde hace tiempo: me hubiera bastado entonces con encadenar, con montarme y seguir la frase, con enquistarme en sus intersticios sin que nadie se diera cuenta, como si, al suspenderse por un instante, ella me estuviera haciendo una seña. Entonces no hubiera habido necesidad de comenzar, y en vez de ser ese de quien proviene el discurso, sería yo una casualidad cualquiera en su desarrollo, una tenue laguna o el punto final posible de su desaparición.

El_orden_del_discurso.foucault.harmodio.wiki

π

Algunos textos huiqui, para consumo público:

Luisa Helen Frey, en un raro ejemplo de huiquificación visual

El poema de los dones, huiquificado en spanglish por Tryno Maldonado

T.S. Eliott huiquificado por David Barreiro

El Levítico, huiquificado por Miguel Tapia

David Chávez huiquifica a Neruda y a Villaurrutia

Joel Flores huiquifica a Sor Juana

Presenté el concurso. Lo presenté en forma escrita y después en forma oral. Concursar es una tortura: el cerebro es un galgo con los contrincantes mordiéndole el polvo de los talones. El polvo de un cerebro que corre una carrera intelectual. El premio: un puesto de trabajo en un centro de investigación. Los concursantes: siete hombres y una mujer, presumiblemente menores de 37 años. Los jurados: dos mujeres y cuatro hombres, presumiblemente mayores de 40 años. El concurso se llevó un mes de mi escritura, como se la llevan tantas otras cosas: el salón del libro, una semana de festejos: mi escritura es polvo cerebral liviano e indisciplinado. También mi lectura, que prefiere la veleidad caprichosa, el hipervínculo infinito del internet a la consistencia paciente, a la celulosa lenta de los libros. / El concurso te mete en él: el concurso es un acto de violencia. Perder el concurso es quedarse fuera: ¿a quién le gusta quedarse fuera, ser inferior, colero, perdedor, abajeño, último de la lista? Así es el mundo ahora: se nace con el pecado original del looser, con el ninguneo en la frente, se nace en amalgama con la masa, se nace siendo un corolario de la sobrepoblación: se nace siendo casi nadie. Y se aprende que hay que llegar, subir, arribar, triunfar, ser alguien, con todas las dificultades que eso conlleva cuando se pertenece a la especie dominante: con cada nuevo millón de hindúes la probabilidad de ser alguien se reduce. / Ser alguien significa dos cosas: 1) tener con qué sobrevivir la quinena, el mes, el año, el quinquenio que viene, y 2) ser visto, ser visible, ser reconocido, retereconocido. Podría agregar también: 3) hay que parecer feliz, parecer joven, no haber dado el viejazo, haber hecho uno o varios buenos matrimonios, no estar solo, no vivir en la periferia sino en el centro: todas esas mierdas. / ¿Es así? Pues bien: enróllense su happy meal existencial e introdúzcanselo colectivamente en su emprendedora, optimista, ganadora y feliz parte.

AQUÍ
SE
VIENE
A
VIVIR
(whatever that means)
(to love or to be loved, to get or to be gotten, to rain, to drain, to brain)
(let it be)
(weboz)

Mi pobre este hígado pobre mío ¿mío?, sí, hasta el momento mío, hígado que sufre sin dolor después de cada borrachera, sufren sus químicos, sus líquenes, sus sustancias vírgenes de este pobre hígado mío dont le triste coeur bave à la poupe, la popa del hígado, el hígado es un barco químico que navega y quena vega, esta última frase no me gusta pero no se vale corregir, el hígado no corrige, es un hígado incorregible, un laboratorio que filtra las mierdas que te regalaron el en Sully ayer por la noche, cruda de hígado morado encebollado de tanto llorar, te lo encebollan, me lo encebollan, nos lo encebollarán ¿de dónde sale tanta palabra vana?

Le acaban de trasplantar un hígado a Steve Jobs.
Steve Jobs es el fundador de Apple.
Apple inventó el iPod y la iMac y la interfaz visual para el sistema operativo.
Roberto Bolaño no inventó nada.
Roberto Bolaño esperaba un hígado.
Roberto Bolaño se murió esperando.
Mon triste coeur bave à la poupe
Mon coeur couvert de caporal

Escribir con tinta de hígado, sacar fuerzas de la flaqueza, Lázaro sal de ahí, vence tu cruda, vindica las palabras estas, tan manoseadas, tan lengueteadas, tan llevadas, traídas, tragadas: ordénalas de mayor a menor: mi triste corazón babea en la popa, el triste hígado de Bolaño que le tocó a Steve Jobs, Steve Trabajos, Steve el visionario de Apple, la manzanita informática mordida, le pusieron una manzanita en homenaje a [[pérdida de memoria: faltante neuronal: cada borrachera es un huracán neuronal desmemoriado]]… … … ¡Alan Turing! La manzanita es un homenaje a Alain Turing, el que descifró las cifras encriptadas de los mensajes alemanes de la segunda guerra, el inglés cuyas neuronas imaginaron de manera formal es decir matemática las primeras computadoras, las primeras máquinas de Twitter… digo de Turing: era homosexual, por eso la reina le quitó la cátedra: le valieron madre sus méritos: en ese tiempo, en esa Inglaterra post.victoriana los homosexuales lo perdían todo: la leyenda cuenta que se suicidó como Blanca Nieves: comiendo una manzana envenenada. ¿A qué viene todo esto? ¿A qué viene todo esto sin lectores, sin receptor, sin azones? Mi pobre corazón babea  en la popa: debió escoger un higadito en vez de una manzanita, mucho menos icónico pero más introspectivo: es cierto que los perímetros del hígado son más difíciles de reconocer que los de una manzanita mordida: ¿de quién era el hígado que le cayó en prenda a Steve Jobs? ¿un hombre, una mujer, de qué edad, de qué murió, usaba PC o usaba Mac, acaso al sentarse frente a una Mac su hígado temblaba premonitoriamente adivinando su destino?

Bolaño. Si existes aparécete. Bolaño: me emborraché ayer: me duele en secreto el hígado. ¿Y si en realidad Steve Jobs hubiera recibido el hígado cirroso de Bolaño y a partir de mañana en vez de construir productos tecnológicos que revolucionan el mercado, enriquecen a sus accionistas y cambian nuestras prácticas culturales se dedicara a escribir novelas geniales?

Ya deja de divagar. Ya ponte a escribir.


“Al hacer el amor nos eclipsamos.
Blanca luna solar se nos confía
somos entonces del furor los amos
y los autores de la astronomía.”

fragmento de La isla de las ausencias (Almadía, 2009)
por Francisco Hernández

Primera celebración del BLOOMSDAY en la ciudad de México

Invitamos a la comunidad joyceana a seguir los pasos de Leopold Bloom en la ciudad de México el próximo 16 de junio de 2001. Leeremos capítulos del Ulises y visitaremos, en traducción chilanga, los lugares dublineses en donde se desarrollan algunos episodios del Ulises.

El itinerario es el siguiente:

10:00 AM. CALIPSO. Cita en el Centro Cultural José Martí (hipotético Eccles 7, a la salida del metro Hidalgo) para reunirnos y leer algunos pasajes de CALIPSO.

11:00 AM HADES en el Panteón de San Fernando (sobre Cuahutémoc, casi esquina con Reforma), en donde, haciendo eco del entierro de Dignam, leeremos pasajes de Hades junto a la tumba de Benito Juárez.

12:00 PM EOLO en la Esquina de la Información, frente al periódico Excelsior. Ahí recrearemos el malísimo chiste que cuenta Stephan en el Freeman’s Journal.

1:00 PM. LESTRIGONES en el Café La Habana (sobre Cuauhtémoc), en donde escucharemos el ruido del calesín de Blazes Boylan acompañados por una torta de queso y una chela que harán las veces del sándwich de gorgonzola y copa de borgoña.

2:00 PM ESCILA Y CARIBDIS en la Biblioteca México, para leer las sesudísimas hipótesis joyceanas acerca de Hamlet como si estuvieramos en la Biblioteca de Dublin.

3:00 PM SIRENAS en Garibaldi. Sirenas es el capítulo que Joyce dedica a la música. ¿Qué mejor lugar para que las sirenas canten, gordas y bigotonas, que Garibaldi? Los que hayan traído su botella de Borgoña o su vaso de Guiness podrán hacer libaciones.

4:00 PM CÍCLOPE junto a la estatua de José Alfredo, también en Garibaldi. Si hacemos memoria, Cíclope es el capítulo en donde Joyce se pitorrea del nacionalismo, que sólo ve un lado de las cosas. Por eso lo leeremos a la sombra de un símbolo nacional: la estatua de José Alfredo.

5:00 pm NAUSICAA en la Plaza de Santo Domingo. Nausicaa es el capítulo que Joyce dedica a la pintura, por lo que iremos a la plaza de Santo Domingo, a leer frente a los murales de la SEP.

6:00 PM CIRCE. Ante los problemas prácticos para leer Circe en un burdel (comme il faut) escogimos un pacífico Burlesque de Garibaldi. La entrada no es cara, y está lo suficientemente iluminado para leer a Bella sadomasticándose al buen Leopold Bloom.

7:30 PM EUMEO. Cena reparadora en el restaurante Biarritz (frente al Metro Niños Héroes… changarresco, barato y de rancio abolengo) para recrear la cena con la que Leopold Bloom le cura la cruda a Stephan Dedalus.

9:00 PM PENELOPE. Cerraremos a tambor batiente en el bar Enigma (Álvaro Obregón y Cuauhtémoc), en donde se nos permitirá leer en público los últimos y gloriosos párrafos del monólogo de Molly Bloom.

COSTO: Cada quién se hará responsable de sus gastos, siendo lo más caro el Café Habana (aprox. $45.oo una torta de queso con una chela), la entrada al Burlesque ($50 o 60 pesos) y el cover del Enigma ($50.oo, incluye una chela). El principal medio de transporte será el mismo que usó Leopold Bloom: los pies (salvo en los tramos Biblioteca – Garibaldi y Garibaldi – Biarritz, que serán en metro… no descartamos una lectura con colecta a medio vagón). Creemos que con un presupuesto de $200 pesos por joyceana cabeza será suficiente.

Invitados quedáis. Si conocen joyceanos, pasen la voz. Informes con Ramsés Sandoval y/o Jorge Harmodio

PD: “Aquellos días felices cuando éramos desdichados”, Luis R. Sand, 16/06/09/12h51

En El Financiero del día de hoy, el columnista Carlos Ramírez apunta lo siguiente:

La inutilización del voto está en el fondo de un conflicto mayor: el caos en el conteo de los votos. Lo reconoció el martes el presidente del IFE, Leonardo Valdés Zurita: “si la cantidad de votos nulos es superior a la diferencia entre el primero y segundo lugar, en el cómputo distrital será necesario abrir los paquetes electorales y contar voto por voto a fin de corroborar que no se trata de un error de los funcionarios de casilla“. Como se prevé una inutilización alta de votos, entonces el reconteo de los votos impedirá que los resultados se conozcan a tiempo. Y vía votos nulos reventar el sistema electoral.

De haber sabido que una mayoría de votos blancos servía para

A) abrir los paquetes electorales
B) recontar los votos

lo hubieramos debido empezar a aplicar por ahí de julio del 2006.

Para ventilar la sábana del debate por los dos lados, cuelgo el texto del buen Pablo (ver nota anterior)

26. razones por las que NO voy a anular mi voto (por Pablo R.)

1. Porque está consagrado en la Constitución.

2. Por honrar a los fundadores de mi país.

3. Porque fue una larga lucha para las mujeres

4. Por la interminable lista de quienes dieron su vida por la democracia.

5. Por los periodistas asesinados en su defensa.

6. Porque espacio que se cede se pierde.

7. Porque no puedo imaginar qué sucedería a la mañana siguiente de amanecernos con todos los votos anulados.

8. Porque nadie ha sabido responder a esta pregunta.

9. Porque el abstencionismo o la nulidad es un escenario ideal para el voto duro del PRI.

10. Porque no quiero un Congreso a modo para el presidente.

11. Porque castigar con pataletas es como clamar por la paz a golpes.

12. Por honrar la historia del voto universal, libre y directo, que no se alcanzó llamando al castigo de nadie.

13. Porque el nuevo Congreso se va a enterar que también se construye una nueva ciudadanía.

14. Porque creo más en la posibilidad de presionar a las instituciones que a la nada.

15. Porque prefiero creer en el perfeccionamiento de las instituciones que en la destrucción de la biblioteca.

16. Porque creo en la memoria y hace no mucho salimos de un sistema autoritario.

17. Porque la telenovela de anular el voto parece de país bananero.

18. Porque sospecho del resentimiento.

19. Porque quienes promueven el proyecto del voto nulo no imaginan sus consecuencias.

20. Porque existen candidatos que merecen ser votados y generalizar es una práctica totalitaria.

21. Porque es la única manera de construir un nuevo sistema de partidos.

22. Porque quiero seguir votando.

23. Porque el pesimismo es cursi e irresponsable.

24. Porque votar es un acto de libertad que no es común y que si no pudieramos ejercerlo, si votar estuviera proscrito, aquellos que hoy promueven el voto nulo tendrían como causa y bandera el derecho a votar y ser votado.

25. Porque alternativas como anular el voto, tomar el Congreso por asalto, promover el abstencionismo, amenazar con el Apocalipsis, apostar por la fragmentación o planear golpes de Estado, son el perfecto ejemplo de una visión patrimonialista del poder.

26. Porque ninguna democracia de éxito ha ganado nada por medio de estas alternativas.