15
May

cuento y novela según milorad pavic

“La diferencia es que en una novela tienes que disponer el texto en dos columnas, mientras que en un cuento lo dispones en una sola”. M. Pavic

15
May

diccionario.jázaro

Supe de su existencia por oscar.luviano. Un libro en dos versiones: masculina y femenina, la diferencia entre ambas siendo solamente un apéndice de texto: un párrafo. Lo busqué, pero estaba editado en Anagrama, que para los latinoamericanos es sinónimo de libros caros, casi artículos de lujo de tan inaccesibles. Luego mi colega rumano de trabajo me habló de él: un libro con forma de diccionario, que rompe la linealidad de la escritura: Rayuela serbia. Y antes de irme para México, el día en que fuimos al cine a ver La Zona, el rumano apareción con la versión andrógina del diccionario: me tomó tiempo memorizar el nombre de su autor: Milorad Pavic. En la introducción, el serbio explica que su intención fue hacer de la literatura un arte reversible: como la escultura, la pintura o la arquitectura, cuyas producciones puede uno abordar desde el ángulo que mejor le plazca, en el orden (visual, espacial, sensorial) que mejor le plazca. En cambio la literatura o la música son artes lineales, no reversibles: siguen un órden cronológico, de la primera a la última página, nota, acto, verso. / El diccionario jázaro transforma el ojo derecho en un tenedor, el izquierdo en un cuchillo y el texto en un pedazo de carne, o de verdura o de maíz, cuyos restos son descascarados conforme avanza la lectura (¿qué queda de una narración tras la lectura: qué hace uno con los huesos, con la cáscara del texto consumido?). / Leo el diccionario al azar, a través de las galerías de sus hiper.vínculos: en efecto, es un libro caleidoscopio, una escalera invertida: sus tres libros (musulmán, cristiano, judío) forman una cruz para la crucificción del tiempo.

14
May

fontenay.aux.roses, 13:27h

De regreso en la oficina. En París brilla un sol senegalés que extraña y pone de buenas a los citadinos. Vengo como el navío: cargado cargado cargado de. ¿De? Emociones, libros, planes, intenciones, presentaciones, ganas de futuro, gente. Estuve en Oaxaca, en el encuentro organizado por Almadía, presentamos la Trynología, hubo mesas, discusiones, cenas deliciosas, borracheras. Con los pies en Oaxaca sentí la inminencia del regreso: este es tu país, aquí perteneces, de aquí eres: vente. / Todo se mezcla en el recuerdo y se enreda entre los dedos y el teclado a la hora de escribir: el bastón balzaciano de Alberto Chimal, su tono de voz dulce, su lucidez crítica, sus lecturas infinitas; el taller de ensayo de Heriberto Yépez, el impulso chamánico con que nos confrontó al sub.hipo.inconsciente y nos enseñó a enunciar(nos) en.oposición.a; el entrañable Martín Solares con su dínamo literario y su hormona sintetiza.cafeína desayunando en la terraza del Hotel Victoria con el horizonte oaxaqueño en la mirada; Guillermo Fadanelli apareciendo y desapareciendo como un cometa caballeroso, lúcido y extremo. Luego el D.F. y sus tumultos, sus embotellamientos, sus explosiones emotivas. Tanto de todo. Falta contar la presentación de Musofobia. Poco a poquito: quedémonos con un momento diagonal aparte. / Llueve a cántaros en Oaxaca. La mesa donde estará Elmer Mendoza se anula. El encuentro de escritores sucede al aire libre, frente a la Facultad de Derecho de la UABJO, justo donde el año pasado había una barricada, aquella violenta, esta literaria, ambas resistentes hasta cierto punto: no al agua: el agua arrasa con todo: hasta con los conferenciantes. Algunos nos refugiamos en el Burger King: Tryno, Fabrizio Mejía, Hanna. Tenemos los pies mojados, la lluvia ha indigestado las alcantarillas y ahora riverifica las calles: la ribera.acera también se inunda: en el Burger King no sirven cerveza (la caja registradora está inundada): espera. Durante la espera, un comunero se acerca a Fabrizio: le entrega un fólder: Fabrizio escribe algo sobre la mesa. Me acerco para burlarme de lo que supongo que es un autógrafo (1: preparar la burla: “dando autógrafos en el Burger King”, 2: reprimirla al darme cuenta de que no es un autógrafo: son consignas agrarias: el comunero le ha pedido que al escritor que componga arengas agrarias para imprimirlas e impresionar al candidato de turno en su visita al ejido. La estampa me fascina: arengas agrarias en la hamburguesería: el cielo cayéndonos encima: poesía revolucionaria de tormenta y Burger King.

09
May

beautiful day

Hoy se presenta Musofobia. Casa Refugio, calle Citlaltépetl #25, col. Condesa, a las 19:00h. Nos vemos a la noche. De ahí nos vamos a un bar. ¡Qué nervios! Tantos años esperando esto. Dicen que los sueños, cuando se realizan, tienen más de chaleco dinamitador que de globo aerostático.  ¿Será? Reventemos, pues.

06
May

pros y contras de kafkapulco

Aviso: Kafkapulco es una marca registrada de Paul Medrano y Franz Kafka.

Pros: La Casona de Juárez. Los cursos de teatro de la Casona de Juárez. El techo de dos aguas, el derrame de tejas, la frescura del patio interior de la casona de Juárez. El que exista una vida contra.cultural en ese templo al hedo.narcisi.consumismo que es Acapulco. La energía creativa del Conectivo La Tarántula Dormida. La condundencia crítica de Carlos F. Ortiz al presentar Musofobia. La lucidez de Paul Medrano, escritor y clavadista intelectual de la Quebrada. Las chelas junto al mar con Paul. El aguachile del restaurante El Buzo. El calor. El sol. El aceite de zanahoria que tan bonito bronceó la piel de Hanna. Hanna misma, deliciosamente viva al sol.

Contras: los bañistas que se van y dejan la playa floreada de basura. El ayuntamiento que anuncia un festival de cine por todos lados sin específicar donde, cuándo, a qué hora (los logos de los patrocinadores son más importantes que los datos). La banda del narco rojo que intenta asesinar a Rogaciano en Iguala el mismo día de la presentación de Musofobia, la banda del necio rojo que al día siguiente reintenta asesinar a Rogaciano y en vista del éxito no obtenido mata a sus dos hijos y secuestra a su hija de dieciocho años (¿dónde estará, qué le estarán haciendo?). Rogaciano mismo, sospechoso de todo: asesinato, tráfico de estupefacientes, mal gobierno, corrupción, eutanasiamiento de la defensora de los derechos humanos Digna Ochoa: ¿por qué tenemos que esperar a que los narcos vengan a hacer justicia? ¿Dónde, cuándo y cómo naufragó el estado mexicano?

06
May

sobre monsiváis

Nunca un intelectual había eructado tanto. ¿Piensa con el aparato digestivo? ¿Tendrá acaso una hernia cuyos eructos son un contador de la densidad ideológica de cada frase?

24
Abr

presentación de musofobia en México D.F.

Random House Mondadori

y

Cervecería Modelo

I N V I T A N

A la presentación de


Presentan:

Alberto Chimal

Guillermo Fadanelli

Martín Solares

y el autor


Viernes 9 de mayo del 2008 - 19 horas
Casa Refugio Citlaltépetl
Citlaltépetl #25, col. Hipódromo Condesa

México D.F.

[[Chela de honor]]

23
Abr

LA ZONA, de Rodrigo Plá

La historia sucede en una zona residencial protegida por altos muros, alambre electrificado, seguridad privada y cámaras de vigilancia que registran cada segundo de vida urbana de los vecinos. Dentro de La Zona, el sueño americano: adolescentes bulliciosos, amas de casa que hacen deporte, padres de familia responsables. Pequeño problema: la zona se encuentra enclavada, como es usual en México, en medio de una ciudad perdida, sitiada por la pobreza y las chabolas. En una noche de tormenta, un anuncio espectacular (Tequila José Cuervo) se derrumba, abriendo un boquete en la frontera que higiénicamente aislaba La Zona del lumpanar vecino. Por el boquete se cuelan tres jóvenes: son mecánicos: están sucios: entran para robar. Como manda el canon de todo buen thriller, las cosas les salen mal, la quincuagenaria dueña de la casa aparece enfundada en una bata rosa: los amenaza con una pistola: uno de los rateros la mata de un batazo en la nuca. La alarma se activa, los vecinos salen armados a perseguir a los rateros y finiquitan a dos de ellos cuando escalaban las ruinas del anuncio de tequila hacia el exterior. El tercero se salva, pero no huye: queda atrapado dentro La Zona: condenado a esconderse de las cámaras de vigilancia.

Si esta película fuera una partida de ajedrez, estaríamos ante una apertura canónica: gambito de thriller americano. El único faltante, el policía bueno, aparecerá pronto. Junto con él nos enteraremos que la policía en particular, y el Estado en general, tienen vedado el acceso a La Zona: sus pudientes habitantes se han amparado: ni la policía ni los males de la nación pueden acceder a ese oasis de paz social. El policía bueno sospecha: se escucharon balazos. Sus investigaciones lo llevan al lugar de los hechos: el muro exterior, el anuncio de tequila, la sospechosa desapareción de tres habitantes de los barrios aledaños. Dentro de La Zona, los habitantes forman una mesa redonda en el gimnasio de la escuela para discutir asuntos diversos: cómo protegerse del intruso que ronda sus casas, cómo perseguirlo, cómo deshacerse de los cadáveres de los rateros (nacos, indios, desarrapados, pobres y además asesinos). Llama la atención que los habitantes de este oasis de bienestar van en su mayoría armados: reflejo natural cuando se tiene miedo, dinero y además se carece de Estado. El thriller avanza a ambos lados del muro con una perspectiva bifocal: afuera el foco del policía bueno sospecha, intuye y adivina el crimen sin lograr entrar; adentro el foco de un adolescente llamado Alejandro, hijo de familia rica, decente y acomodada, presencia la deriva social de esos adultos que ocultan dos cadáveres y acechan a un potencial tercero bajo la advocación democrática de sus reuniones “de gobierno” en el gimnasio de la escuela: instante privilegiado en donde el espermatozoide fascista fecunda el óvulo de treinta familias candorosa, inofensivamente burguesas.

El thriller deja de ser tal cuando el policía encuentra, además de ciertos cadáveres en el basurero, a los testigos necesarios para romper el amparo y entrar (¡el Estado al fin!) en La Zona, al tiempo que Alejandro encuentra al adolescente fugitivo escondido en el sótano de su residencia. El thriller deja de serlo porque Alejandro, casualmente el hijo del jefe de la brigada vecinal de busca y captura, se hace amigo del fugitivo. El thriller deja de serlo porque la policía se corrompe. El thriller deja de serlo cuando los votantes de esta Fuenteovejuna neoliberal levantan la mano en simulación democrática, al tiempo que cierran el cerco entre este adolescente del arrabal, que además de todo, nos vamos enterando, es inocente.

Tragedia griega en Santa Fé, pensé en ese momento conforme mi cuerpo se sumía en la butaca. Y se fue sumiendo porque Rodrigo Plá es im-Plá-cable con el espectador: no estamos sólo en el peor México posible, sino en un lugar tan cruel que la crueldad, cual derumbe de anuncio de Tequila, rompe las fronteras y se deslocaliza (ya no es la crueldad mexicana sino universal: estamos ante el peor mundo posible). A su vez, el muro que separa Santa Fé del arrabal se transforma en embajador de todos los muros: sus cámaras cuentan la transformación del fugitivo en víctima, conforme quienes se protegían de la violencia y la inseguridad se transforman en asesinos. En vez de seguir contando la película, baste decir que mi mexicanidad emigrante se sumía cada vez más en el almohadillado de la butaca, que el corazón se me iba haciendo chiquito conforme el país dolía (esto no es un thriller: este dolor es real) y una pregunta brotaba de las vísceras, esquivando las palomitasa: ¿qué nos une, que nos víncula, cuál es el antídoto del muro? Y las vísceras mismas respondían: la comida, la garnacha, la quesadilla, el taco, el maíz… ¿será posible que la comida mexicana sea el último eslabón que une esos dos países: el amurallado en su progreso y el otro, el que siempre, por definición, es excluído? Diría también el tequila, pero ese se derrumbó al principio de la película.

Aquí detengo mi crónica. Dejo que los espectadores presencien el espléndido, dramático, trágico.griego final de La Zona. Me quedo con la última escena de la película: la doble tracción cuatro por cuatro de la camioneta de Alejandro se detiene en un barrio pobre, frente a un puesto de tacos. Alejandro baja, pide dos de tripa, se los come de pie, bajo el tintinear luminoso de un foco taquero: ha salido de la zona: mientras haya carnitas habrá esperanza.

PD: El guión de La Zona está basado en un cuento de la escritora Laura Santullo, publicado en su libro El otro lado (Fundación Juan Rulfo, 2004). Daría mi camisa del Atlante por conseguirlo.

20
Abr

musofobia en acapulco

20
Abr

cuento, novela y la bala de marcos eymar

“Se han propuesto muchas definiciones del cuento y de la novela. Yo los compararía a un duelo a muerte y a una batalla. En el primero, no hay margen de error: o se mata, o se es matado. Sólo se dispone de una bala que cuenta dos historias: la de los dos rivales. En la segunda, en cambio, hay muchas víctimas, pero también supervivientes. Lo que cuenta es la victoria final. La metralleta utiliza centenares de proyectiles y de historias: unos traspasan el corazón de los enemigos, otros sólo hieren, otros se pierden en el vacío.”

Tomado de la entrevista a Marcos Eymar, en el blog de Ana X. Ávila